Steam opera en Rusia a pesar de las sanciones y sigue las directrices de los censores del Kremlin.

Mientras tanto, Moscú financia un «Steam Killer» de 275 millones de dólares para difundir propaganda, lo que demuestra que los videojuegos no están al margen de la política ni de la guerra.

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Los videojuegos que debes evitar si no quieres apoyar la guerra de Rusia

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