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Rusia ocupa la mayor central nuclear de Europa y ahora quiere volver al organismo que la supervisa

Ucrania pidió a los Estados miembros de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que se opongan al regreso de Rusia al órgano y respondan con decisiones concretas tras una nueva campaña rusa de acusaciones sobre la central nuclear de Zaporizhzhia, ocupada por Moscú.
Según informó el Ministerio de Exteriores de Ucrania el 30 de mayo, las afirmaciones rusas de que un dron ucraniano golpeó la sala de turbinas de la unidad 6 de la central forman parte de una campaña recurrente de desinformación lanzada antes de las reuniones de la Junta de Gobernadores del OIEA.
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La declaración llegó después de que el director general de Rosatom, Alexey Likhachev, afirmara que un dron ucraniano había impactado el 30 de mayo contra el edificio de turbinas de la unidad 6, provocando daños estructurales menores. Estas afirmaciones no pudieron ser verificadas de forma independiente.
Las Fuerzas de Defensa de Ucrania rechazaron la acusación y afirmaron que no realizaron ningún ataque contra la instalación. Kyiv subrayó que sus fuerzas actúan conforme al derecho internacional humanitario.
La central como centro de desinformación ruso
El Ministerio de Exteriores ucraniano afirmó que Rusia restringe de forma repetida el acceso de los inspectores internacionales a partes de la central, mientras exige al mismo tiempo que la comunidad internacional acepte su versión de los incidentes en la planta.
Según la diplomacia ucraniana, los expertos del OIEA no han recibido acceso a determinadas secciones de las salas de turbinas durante la misión de monitoreo del organismo en Zaporizhzhia.
Kyiv sostiene que acusaciones similares han aparecido antes de reuniones anteriores de la Junta de Gobernadores y que su objetivo es desplazar la atención de un hecho central: Rusia mantiene ocupada la mayor central nuclear de Europa desde marzo de 2022.
Ucrania pide decisiones, no solo declaraciones
Ucrania instó a los 34 Estados miembros de la Junta de Gobernadores del OIEA a responder “no solo con declaraciones, sino también con decisiones”.
Entre esas decisiones, Kyiv pidió no apoyar la reelección de Rusia al órgano durante la sesión prevista para junio.
El Ministerio de Exteriores ucraniano recordó que los documentos del OIEA han reconocido de forma constante a Zaporizhzhia como una instalación nuclear ucraniana bajo ocupación rusa, sin aceptar las reclamaciones de Moscú sobre la planta.
La próxima reunión de la Junta de Gobernadores deberá revisar el informe anual del organismo correspondiente a 2025.
Dudas sobre la versión rusa
Las Fuerzas de Defensa del Sur de Ucrania también cuestionaron la viabilidad técnica de la versión presentada por Rusia.
En un comunicado, señalaron que la central nuclear de Zaporizhzhia está situada a unos 50 kilómetros del tramo más cercano del frente y que Ucrania no utiliza drones controlados por fibra óptica con el alcance descrito por los funcionarios rusos.
El mando ucraniano añadió que las fuerzas rusas han instalado amplias medidas de protección alrededor de la planta y no han presentado pruebas fotográficas o en vídeo verificables del supuesto impacto.
El OIEA debe verificar el acceso a la unidad 6
La Inspección Estatal de Regulación Nuclear de Ucrania pidió que los especialistas del OIEA presentes en la central verifiquen de forma independiente las acusaciones rusas y comuniquen sus conclusiones.
La agencia señaló que no se han registrado cambios en los niveles de radiación alrededor de la instalación.
También pidió a la administración ocupante que permita a los inspectores acceso completo a la sala de turbinas de la unidad 6, donde Rusia afirma que ocurrió el impacto.
Una planta ocupada y vulnerable
Rusia tomó la central nuclear de Zaporizhzhia en marzo de 2022. Sus seis reactores permanecen en parada fría, una condición que sigue requiriendo suministro eléctrico externo continuo para mantener los sistemas de refrigeración y seguridad.
Durante la guerra, la planta ha sufrido múltiples interrupciones de sus líneas eléctricas externas y ha tenido que depender en varias ocasiones de generadores diésel de respaldo.
Rusia utiliza la central como instalación militar. Anteriormente, las Fuerzas de Defensa del Sur informaron de que tropas rusas almacenaban equipo militar y lanzaban drones desde el recinto ocupado.
Imágenes de reconocimiento mostraron vehículos rusos y posiciones de lanzamiento de drones cerca de los reactores, mientras Moscú seguía usando la central con fines militares pese a los llamamientos internacionales a su desmilitarización.
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