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La UE rechaza volver al gas ruso pese al fuerte aumento de precios en Europa

Según POLITICO, el 16 de marzo, la Comisión Europea descartó flexibilizar la prohibición de la UE al gas ruso, a pesar de la renovada presión política derivada del aumento de los precios de la energía.
Esta postura se produjo después de que el primer ministro belga, Bart De Wever, abogara por normalizar las relaciones con Rusia para recuperar el acceso a energía más barata.
Europa se enfrentó a otro repunte en los precios del petróleo y el gas, vinculado al conflicto con Irán.
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Bruselas rechazó esa lógica y recalcó que la eliminación progresiva de la energía rusa por parte del bloque es ahora una ley vinculante, y no un compromiso político temporal.
El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, subrayó que el bloque no volvería a abrir la puerta al suministro ruso, argumentando que Europa no puede permitirse volver a una dependencia que Moscú utilizó anteriormente como moneda de cambio.
La legislación de la UE prevé el cese gradual pero definitivo de las importaciones de gas ruso: las importaciones de GNL se eliminarán progresivamente a finales de 2026 y las de gas por gasoducto a finales de 2027.
«Sería un error estratégico», advirtió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en declaraciones recogidas por otros medios este mes, argumentando que volver a depender de los combustibles fósiles rusos expondría a Europa nuevamente a la coerción energética y a fuertes fluctuaciones de precios.
Sus declaraciones reforzaron la postura general de la Comisión de que la presión del mercado a corto plazo no justifica revertir la política energética del bloque posterior a la invasión.
El debate ha puesto de manifiesto las divisiones dentro de la UE: algunos gobiernos buscan maneras de proteger a los hogares y la industria del aumento vertiginoso de los costes, mientras que otros insisten en que reintroducir el gas ruso debilitaría la seguridad de Europa y financiaría indirectamente la guerra lanzada por Vladimir Putin.
El ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica, Maxime Prévot, y el ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Kęstutis Budrys, se encontraban entre quienes rechazaron los llamamientos a un reinicio de las relaciones con Moscú.
Al mismo tiempo, Moscú ha retomado el mensaje de que sigue abierta a restablecer la cooperación energética con Europa, y el líder ruso Vladimir Putin afirma que Rusia nunca rompió con los compradores europeos y que reanudaría el suministro a largo plazo si se dejara de lado la política.
El discurso de Putin se produce en un contexto europeo marcadamente distinto: tras la invasión de 2022, la UE impulsó la reducción de la dependencia energética rusa a través del programa REPowerEU , mientras que solo unos pocos Estados miembros continuaron presionando para obtener suministros rusos más baratos.
Las declaraciones de Putin también se produjeron tras una reciente turbulencia en los mercados, con el crudo Brent alcanzando brevemente los 119 dólares por barril, debido a los temores sobre posibles interrupciones en el Estrecho de Ormuz que repercutieron en el comercio mundial de petróleo.
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