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El HUR de Ucrania tomó el bosque, frenó la ofensiva y engañó a Rusia durante dos semanas

Durante siete semanas, equipos de operaciones especiales de la inteligencia militar ucraniana se infiltraron a través de densos bosques, escarpados barrancos y posiciones de retaguardia enemigas en la región de Sumy.
Lo que comenzó como una arriesgada incursión tras las líneas enemigas terminó por capturar tropas, desmantelar defensas y convertir una inminente ofensiva rusa en un colapso total.
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Según informó la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania (HUR) el 5 de noviembre, esta operación especial logró despejar 642 hectáreas de bosque en disputa y mantuvo al mando ruso en tal estado de confusión que, durante dos semanas tras la pérdida de sus posiciones, Moscú siguió creyendo que aún las controlaba.
La misión, bautizada con el nombre en clave de Operación "Cheburechna", fue ejecutada por el Grupo 10 del Departamento de Operaciones Activas del HUR. Los preparativos exigieron aproximadamente un mes, un tiempo que permitió a la unidad entrenar de forma específica para el difícil terreno que iban a enfrentar.
"Nos dijeron más o menos qué tipo de trabajo sería y para qué teníamos que prepararnos... Ese mes nos dio tiempo para entrenar de una forma más especializada y enfocada", relató uno de los operadores al portal Militarnyi.
La fase de combate se prolongó durante siete semanas y se desarrolló en dos etapas a través de una orografía brutal, marcada por laderas boscosas y profundos barrancos que las tropas ucranianas llegaron a comparar con los montes Cárpatos.
Infiltración, fuego y "chebureks"
Los grupos de asalto ucranianos abrieron primero rutas logísticas, penetraron en la espesura, tendieron emboscadas y, de forma metódica, fueron expulsando a las tropas rusas de sus trincheras. El peculiar apodo de la operación, "Cheburechna", tiene su origen en la jerga utilizada para referirse a los prisioneros rusos capturados. "Cuando tomas un prisionero, informas de que tienes un cheburek más. De ahí viene el nombre: del número de chebureks conseguidos en esta misión", explicaron los operadores de las fuerzas especiales.
Los combates se libraron bajo una presión extrema. Las fuerzas rusas bombardearon repetidamente la zona con fuego de artillería y utilizaron drones cargados con municiones incendiarias, provocando graves incendios en amplios sectores del bosque. A pesar del infierno desatado, las unidades ucranianas lograron operar en la retaguardia de Rusia sin revelar de inmediato su verdadera fuerza o intenciones. "El enemigo seguía sin entender que estábamos allí... Llevábamos a cabo acciones activas, capturábamos a un grupo de tropas enemigas, las llevábamos de vuelta a nuestras fuerzas principales y permanecíamos en la vanguardia", relató el personal del HUR.

El arte del engaño y el balance final
El éxito de la operación se cimentó también en una brillante campaña de engaño radiofónico, diseñada para impedir que los comandantes rusos comprendieran la verdadera situación sobre el terreno. Esta cortina de humo funcionó tan bien que el engaño se prolongó incluso cuando las fuerzas ucranianas ya habían completado su misión. "Incluso en la segunda etapa, cuando ya habíamos terminado el trabajo y todos habíamos abandonado la zona de la misión, el mando de los ocupantes siguió pensando durante otras dos semanas que esos bosques y sus posiciones seguían siendo suyos. Les lanzaban paquetes de suministros desde el aire e intentaban establecer comunicación con ellos", revelaron los operadores ucranianos.
Según el HUR, la Operación "Cheburechna" detuvo en seco el avance ruso en ese eje estratégico, preservó las rutas logísticas ucranianas y permitió que las posiciones capturadas fueran transferidas a otras unidades de las Fuerzas de Defensa, que establecieron allí líneas defensivas sólidas.
Los resultados oficiales publicados por la inteligencia ucraniana son devastadores para Moscú: 107 soldados rusos muertos, 157 heridos y 29 prisioneros. Además, las tropas ucranianas destruyeron 61 sitios de lanzamiento de drones y puestos de mando, 31 sistemas de artillería, 368 vehículos y 630 refugios y posiciones fortificadas rusas. Estos reveses obligaron a Moscú a redirigir unidades blindadas y de infantería de marina, originalmente destinadas a otras ofensivas, para taponar la brecha, facilitando así recientes avances ucranianos cerca de Oleksandrivka.
Sin embargo, la victoria tuvo un alto coste humano. Cuatro combatientes ucranianos perdieron la vida durante la operación: los héroes conocidos por sus indicativos "Yuki", "Travka", "Syoma" y "Bas".
"El valor de estas dos etapas de la operación es verdaderamente muy alto. Gracias a ellos, las unidades aliadas han establecido líneas defensivas allí y continúan manteniendo la defensa", concluyeron las tropas ucranianas en su homenaje.
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