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La OTAN busca tecnologías para dejar fuera de servicio aeródromos rusos y cortar la aviación que bombardea Ucrania

El Mando Aliado de Transformación de la OTAN y el NATO-Ukraine Joint Analysis, Training and Education Center lanzaron un nuevo reto de innovación centrado en tecnologías para negar el uso de aeródromos rusos, informó el Ministerio de Defensa de Ucrania el 19 de junio.
El programa, llamado Persistent Airfield Denial, busca soluciones capaces de limitar durante un periodo prolongado la capacidad rusa de utilizar infraestructura aérea y aviación. El fondo de premios alcanza hasta 250.000 euros.
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Aeródromos, aviones y logística aérea
El reto está orientado a tecnologías que puedan afectar elementos clave de la infraestructura aérea enemiga. Entre los objetivos mencionados figuran aviones, pistas, depósitos de combustible, almacenes de munición e instalaciones de apoyo en tierra.
Las propuestas pueden incluir sistemas autónomos u operados a distancia, siempre que estén diseñados para reducir la capacidad rusa de usar sus aeródromos de forma sostenida. El enfoque encaja con una necesidad clara de la guerra: Rusia sigue utilizando su aviación para lanzar bombas guiadas, misiles y ataques contra Ucrania, incluidos golpes que acaban teniendo un fuerte impacto civil en ciudades y localidades cercanas al frente.
Cada aeródromo ruso que pierde capacidad operativa reduce, aunque sea temporalmente, el margen desde el que Moscú puede sostener ataques aéreos contra Ucrania.
Ucrania entra con experiencia de guerra real
La OTAN y JATEC llamaron a fabricantes, startups y equipos de ingeniería a presentar sus propuestas. El Ministerio de Defensa de Ucrania subrayó que las empresas ucranianas de defensa ya tienen una experiencia única desarrollando y usando sistemas avanzados bajo condiciones reales de combate.
Esa diferencia importa. En Ucrania, las tecnologías no se prueban solo en polígonos o presentaciones industriales. Se prueban contra guerra electrónica rusa, defensa aérea, cambios tácticos constantes, ataques con drones y necesidades directas de unidades en el frente.

Hasta 10 finalistas en agosto
La OTAN aumentó de forma significativa el fondo de premios para esta convocatoria. Los ganadores podrán recibir hasta 250.000 euros después de demostrar sus sistemas. Durante la primera fase, los organizadores planean seleccionar hasta 10 finalistas, que serán anunciados el 11 de agosto de 2026.
Una guerra que acelera la tecnología militar
El nuevo reto llega mientras la guerra en Ucrania sigue transformando el desarrollo de drones, sistemas autónomos e inteligencia artificial militar.
Informes recientes señalaron que la startup Enabled Intelligence, incorporó más de 500.000 horas de grabaciones de drones de combate procedentes de la guerra en Ucrania a su biblioteca para entrenar modelos de inteligencia artificial militar.
La guerra ha creado una cantidad enorme de datos de combate: vuelos de drones, ataques, reconocimiento, interferencias, defensas, errores, adaptaciones y cambios diarios en el frente.
De la defensa aérea al golpe contra aeródromos
El programa Persistent Airfield Denial apunta a una parte concreta del problema ruso: la aviación. Rusia utiliza aeródromos para sostener ataques con bombas guiadas, misiles y drones, además de operaciones de apoyo a sus fuerzas terrestres.
Atacar esa red no significa solo golpear aviones. Significa degradar combustible, munición, pistas, mantenimiento y capacidad de salida. Para Ucrania, cualquier reducción de esa capacidad puede traducirse en menos ataques aéreos rusos contra posiciones, pueblos y ciudades.
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