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La revolución de los soldados de metal: Cómo los robots de Ucrania han salvado ya a 600 heridos en el frente

El Tercer Cuerpo de Ejército de Ucrania ha completado más de 18.000 misiones con vehículos terrestres no tripulados durante su primer año de operaciones, según informaron los mandos de la unidad en una conferencia de prensa celebrada ayer lunes para conmemorar el primer aniversario de su despliegue en el eje estratégico entre Lyman y Borova.
El balance de este año de operaciones automatizadas arroja cifras inéditas en la historia de la guerra moderna. Estos dispositivos robóticos han permitido evacuar con vida a más de 600 soldados heridos en zonas de combate de alta intensidad donde el acceso de vehículos convencionales era impracticable. Asimismo, las unidades terrestres no tripuladas han asumido el transporte de 4.500 toneladas de suministros y material militar, reduciendo drásticamente la exposición de los soldados en la primera línea de fuego y transformando la logística de resistencia en el frente oriental.
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El jefe de Estado Mayor adjunto del Tercer Cuerpo, Danylo "Boroda" Novytskyi, ha querido poner en perspectiva la magnitud de este despliegue tecnológico. Según el mando militar, la unidad se ha situado a la vanguardia de la guerra automatizada al convertirse en el primer y, por el momento, único cuerpo de ejército que opera complejos robóticos terrestres a esta escala. De hecho, Novytskyi ha asegurado que la mitad de los robots terrestres que actualmente combaten en las Fuerzas Armadas de Ucrania están asignados a su unidad.
El balance de los sistemas no tripulados del cuerpo durante el mismo periodo registra además los siguientes datos:
Más de 300.000 misiones de ataque realizadas por sistemas no tripulados.
Más de 17.000 drones rusos abatidos.
Los oficiales de la unidad atribuyen este rendimiento a una profunda reforma organizativa basada en la simplificación de la burocracia y en un modelo de mando por misión. Este sistema permite a los mandos intermedios decidir de forma autónoma cómo ejecutar las órdenes sobre el terreno, mientras que la jefatura se limita a fijar los objetivos estratégicos. La coordinación en tiempo real se apoya en un programa informático especializado, denominado Battle Captain, que gestiona cada enfrentamiento de manera directa y conecta a las distintas unidades sin necesidad de elevar las decisiones a lo largo de la cadena de mando.
Estos complejos robóticos terrestres, o vehículos terrestres no tripulados, operan como plataformas de control remoto esenciales para el transporte de munición y suministros, la evacuación de bajas y las labores de desminado en zonas cuyo nivel de exposición hace inviable el despliegue de vehículos tripulados.

Las variantes de estos dispositivos destinadas a la evacuación médica suelen estar equipadas con cápsulas blindadas diseñadas para proteger a los heridos durante su extracción. El valor estratégico de estos vehículos automatizados ha aumentado exponencialmente a medida que la densa cobertura de drones FPV (visión en primera persona) en las inmediaciones del frente ha hecho que el transporte tripulado a lo largo de los últimos kilómetros sea prácticamente inviable.
El cuerpo militar ha combinado este despliegue de logística robótica con una ampliación de su capacidad de ataque a larga distancia. A finales de mayo, su Tercera Brigada de Asalto Separada logró infiltrar drones de ataque a más de 205 kilómetros de profundidad en la región temporalmente ocupada de Luhansk. La operación alcanzó rutas de suministro rusas, depósitos de munición y vehículos blindados cerca del paso fronterizo de Izvaryne.
Esta incursión se ha posicionado como uno de los ataques con drones contra la logística rusa a mayor profundidad de los que se tiene constancia pública en la región.
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