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Guerra en Ucrania

Más de 700 misiles para blindar Moscú, y los drones ucranianos siguen llegando

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Sistema de defensa antiaérea S-500 Prometey durante una prueba en el polígono de Kapustin Yar, en Rusia; es la plataforma de largo alcance más avanzada con la que Moscú refuerza su escudo aéreo.
Un sistema de defensa aérea S-500 Prometey durante unas pruebas en el polígono de Kapustin Yar, en Rusia. (Foto: Wikimedia Commons)

Rusia dedicó buena parte de 2025 a blindar el cielo de Moscú. Según diversas informaciones, el Ejército ruso creó una nueva división de defensa aérea para la capital que incluiría un regimiento equipado con los S-500 Prometey, el sistema antiaéreo más avanzado de su arsenal.

Concebido para interceptar desde aviones y misiles balísticos hasta blancos a muy alta cota, el S-500 representa la última generación de la defensa rusa. Su despliegue en torno a la capital convertiría el cielo de Moscú en uno de los más protegidos del mundo.

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Así lo recoge este 10 de junio el portal ucraniano Defense Express, que cita al medio de defensa polaco Defence24. El S-500 está diseñado para interceptar desde aviones y misiles balísticos hasta blancos a muy alta cota; ni siquiera ese paraguas ha bastado para sellar el cielo de la capital.

Una nueva división para la ciudad mejor defendida de Rusia

La nueva formación, con cuartel general en Pavshino (región de Moscú), se habría creado en 2025. Según Defense Express, incorpora un regimiento de misiles tierra-aire equipado con los S-500 Prometey, la plataforma antiaérea de largo alcance más reciente de Rusia.

No parte de cero. Antes de la invasión a gran escala de Ucrania, la defensa aérea de Moscú giraba en torno a tres grandes formaciones del 1.er Ejército de Defensa Aérea y Antimisiles, según el mismo medio:

División

Localidad

Sistemas / notas

4.ª División de Defensa Aérea

Dolgoprudny

entre las primeras en recibir S-400

5.ª División de Defensa Aérea

Petrovskoye

entre las primeras en recibir S-400

9.ª División de Defensa Antimisiles

Sofrino-1

defensa antimisiles

Nueva división (creada en 2025)

Pavshino

regimiento con S-500 Prometey (según informes)

El patrón es elocuente. Las divisiones 4.ª y 5.ª estuvieron entre las primeras unidades rusas en recibir los S-400, y ahora la capital suma una formación con los S-500: Moscú concentra lo más avanzado del arsenal antiaéreo ruso. De ahí la fuerza de la paradoja —si los drones ucranianos atraviesan precisamente el cielo más protegido del país, el problema no es la falta de medios, sino su eficacia ante una amenaza para la que no fueron diseñados.

Un lanzador del S-500 Prometey y un misil interceptor 77N6 en una imagen ilustrativa. (Foto: Fuente abierta)
Un lanzador del S-500 Prometey y un misil interceptor 77N6 en una imagen ilustrativa. (Foto: Fuente abierta)

El refuerzo no se limita al largo alcance. Tras 2022, Rusia amplió también su defensa antiaérea de corto alcance, según Defense Express. En 2023, el 799.º Regimiento de misiles antiaéreos, dotado con sistemas Pantsir, se reorganizó en la 99.ª Brigada Móvil de Reserva de Defensa Aérea. Ese mismo año, el país habría creado además la 64.ª Brigada de Defensa Aérea de Propósito Especial, cuyo equipamiento y cometido no se han hecho públicos.

El detalle no es menor: el Pantsir es precisamente el sistema concebido para abatir drones, misiles de crucero y munición de precisión a corta distancia. Que Moscú disponga de esa capa específica y aun así los drones ucranianos sigan llegando agudiza la paradoja.

Defense Express subraya que varios aspectos de la estructura siguen sin aclararse: la designación y la composición exactas de la nueva división equipada con S-500 y el armamento asignado a la 64.ª Brigada de Propósito Especial. Buena parte del refuerzo, en suma, se conoce por reportes y no por confirmaciones oficiales rusas.

Más de 700 misiles y un cielo que sigue sin cerrarse

La defensa de Moscú llega hasta los tejados. Rusia ha distribuido sistemas Pantsir por toda la ciudad, incluso sobre azoteas y edificios de gran altura: imágenes recientes muestran variantes más modernas, los Pantsir-SMD, instaladas en puntos elevados de la capital.

La magnitud del despliegue la resumió el propio adversario. Tras un ataque masivo con drones ucranianos contra Moscú en mayo de 2026, el comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, Robert "Madyar" Brovdi, afirmó que la capital estaba protegida por más de 100 lanzadores de sistemas S-300 y S-400 y alrededor de 50 complejos Pantsir, con una capacidad de salva combinada superior a los 700 misiles tierra-aire.

Y, pese a todo, los drones llegan. Las operaciones ucranianas de largo alcance han seguido alcanzando la región de Moscú, como evidenció el propio ataque de mayo. Es la lección incómoda de esta guerra aérea: ninguna concentración de medios, por densa que sea, ha logrado sellar el cielo frente a enjambres de drones baratos y de largo alcance.

El cálculo que se impone es de coste y desgaste. Cada interceptor cuesta mucho más que el dron que derriba, y blindar la capital obliga a Rusia a inmovilizar baterías, misiles y tropas lejos del frente. Moscú puede seguir engrosando su escudo; lo que la guerra de los drones ha puesto en duda es que ese escudo baste para devolverle la sensación de invulnerabilidad.

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