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China entrenó en secreto a unos 200 soldados rusos para combatir en Ucrania

El velo de neutralidad que China ha intentado sostener desde el inicio del conflicto en Ucrania se desdibuja ante las últimas revelaciones de la inteligencia europea.
Según una investigación publicada por Reuters este 19 de mayo, China adiestró en secreto a cerca de 200 militares rusos en su propio territorio a finales del año pasado. La trascendencia del movimiento va más allá de lo logístico: parte de esos efectivos ya se habrían reintegrado en las unidades rusas que combaten en Ucrania, trasladando al frente los conocimientos adquiridos bajo tutela china.
La génesis de esta cooperación se remonta al 2 de julio de 2025, fecha en la que altos mandos militares de ambas potencias sellaron en Beijing un acuerdo que formalizaba este programa de instrucción. El pacto confirma un salto cualitativo en la relación entre el Kremlin y el gobierno de Xi Jinping, transformando la sintonía política en una colaboración operativa que desafía directamente las advertencias de Occidente.
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Un intercambio de élite bajo el sello del secreto de Estado
El acuerdo, rodeado de una opacidad extrema, no se limitaba a una transferencia unidireccional de conocimientos. Mientras cerca de 200 militares rusos recibían instrucción especializada en instalaciones de Beijing y Nanjing, el Kremlin se comprometía a acoger y adiestrar a varios cientos de efectivos chinos en suelo ruso. Este intercambio recíproco busca fortalecer las carencias de ambos ejércitos en un entorno de guerra moderna.
La confidencialidad fue la piedra angular del pacto. Sus cláusulas prohibían explícitamente cualquier cobertura mediática en ambos países y vetaban el intercambio de información con terceras potencias, en un intento deliberado de eludir las sanciones occidentales. Sin embargo, las filtraciones de inteligencia obtenidas por Reuters detallan un programa formativo de primer nivel: los oficiales rusos fueron instruidos en guerra de drones, sistemas de guerra electrónica, aviación ligera y operaciones de infantería mecanizada, disciplinas que hoy resultan determinantes para intentar romper el estancamiento en el frente ucraniano.

Un salto cualitativo: de la asistencia técnica a la integración doctrinal
La implicación de Beijing ha trascendido el mero suministro de equipos. Según los servicios de inteligencia europeos, el complejo industrial de defensa chino ha facilitado al Kremlin el acceso a tecnologías de vanguardia y metodologías de entrenamiento avanzado, con especial protagonismo de sofisticados sistemas de simulación de vuelo. Esta transferencia técnica permite a las fuerzas rusas perfeccionar sus capacidades en un entorno controlado antes de desplegarlas en Ucrania.
Lo más alarmante para las cancillerías occidentales es, sin embargo, el perfil de los alumnos: una parte sustancial de los participantes rusos eran instructores militares de alto rango. Esta selección garantiza que el conocimiento adquirido en China no quede circunscrito a un grupo reducido, sino que se extienda por todas las estructuras de mando de la Federación Rusa. Aunque las delegaciones militares chinas han mantenido una presencia discreta en suelo ruso desde 2024, el adiestramiento de tropas en territorio chino representa, a ojos de la inteligencia internacional, un nuevo nivel de cooperación que redefine el eje Beijing-Moscú.
Esa cooperación tiene ya consecuencias documentadas en el campo de batalla. Al proporcionar formación operativa y táctica a soldados rusos desplegados posteriormente en la guerra contra Ucrania, China parece haberse implicado de forma más directa en la campaña militar rusa de lo que se creía hasta ahora.
Un servicio de inteligencia europeo habría identificado a varios militares rusos, con rangos que van desde sargentos hasta tenientes coroneles, quienes, tras completar su formación en China, participaron en operaciones de combate con drones en la Crimea ocupada y en las zonas de Zaporizhzhia controladas por Rusia.
Músculo nuclear y diplomacia: el eje Beijing-Moscú se exhibe ante Occidente
La alianza "sin límites" proclamada por China y Rusia poco antes de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022 ha dejado de ser una mera declaración de intenciones para convertirse en una arquitectura de defensa compartida. En una maniobra de alto calado simbólico, el Kremlin inició este 19 de mayo unas vastas maniobras de sus fuerzas nucleares, movilizando a unos 64.000 efectivos y 7.800 unidades de equipo militar. El despliegue se produce apenas unas horas antes de que Vladimir Putin parta hacia China en una visita oficial de dos días.
Según el Ministerio de Defensa de Rusia, los ejercicios se prolongarán hasta el 21 de mayo e involucran a diversas ramas de las fuerzas armadas. La comunidad internacional interpreta, sin embargo, la coincidencia de este simulacro nuclear con la cumbre en Beijing como un mensaje deliberado de cohesión estratégica. Este pivotaje hacia Oriente, cimentado en la instrucción de tropas y el intercambio tecnológico, consolida una asociación que busca no solo sostener el esfuerzo bélico en Ucrania, sino reconfigurar el equilibrio de poder global frente a la influencia de Washington y sus aliados.
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