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La paranoia del Kremlin se intensifica: Putin utiliza trenes blindados y comitivas falsas ante la amenaza de los drones

El líder ruso Vladimir Putin está recurriendo a medidas de seguridad extremas para ocultar sus desplazamientos, entre las que se incluye el uso de un tren blindado secreto y el despliegue de caravanas presidenciales señuelo para esquivar los drones ucranianos, según informó The New York Times este 13 de agosto.
Estas medidas extraordinarias reflejan la creciente paranoia en el seno del Kremlin, especialmente en un momento en que las fuerzas ucranianas continúan alcanzando con éxito objetivos estratégicos energéticos e industriales en la profundidad del territorio ruso.
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Despachos idénticos y caravanas fantasma para ocultar su ubicación
La obsesión de Putin por el secreto se intensificó durante la pandemia de COVID-19 y alcanzó cotas inéditas tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. A medida que los drones ucranianos han ido penetrando cada vez más en el espacio aéreo ruso —provocando incluso cortes en el suministro de internet móvil—, el mandatario ha restringido drásticamente sus desplazamientos, según The New York Times.
En Moscú crecen las sospechas de que las aparatosas caravanas de alta velocidad que cruzan regularmente las avenidas de la capital son, en realidad, escoltas cebo completamente vacías destinadas a desorientar sobre su paradero real.
Para reforzar la confusión, el líder ruso ha equipado sus diversas residencias oficiales con despachos prácticamente idénticos. Según reveló el periodista de investigación Mikhail Rubin —quien sacó a la luz este ardid en 2020—, los escenarios montados en la periferia moscovita y en la residencia de Sochi, a orillas del Mar Negro, permiten al Kremlin falsificar por completo el lugar donde se encuentra.
Conservy y trenes blindados: La sofisticada escenografía del Kremlin
La estrategia mediática del Kremlin depende en gran medida de lo que el periodismo ruso denomina konservy o «latas de conserva»: reuniones previamente grabadas que se emiten días o semanas después para proyectar una imagen de actividad ininterrumpida en tiempo real. Los propios funcionarios del Gobierno se ven obligados a participar en esta simulación, manteniendo sus encuentros en estricto secreto hasta que son emitidos por la televisión estatal, señala The New York Times.
Sin embargo, el engaño a menudo resulta burdo. La periodista exiliada Farida Rustamova ha documentado casos en los que los cargos públicos aludían a eventos ya desfasados o aparecían con cortes de pelo y vestimentas que contradecían sus apariciones públicas recientes. En algunos casos, analistas que rastreaban las emisiones en directo llegaron a examinar el estado de marcha o marchitamiento de las plantas del despacho de Putin para demostrar que las reuniones se emitían desordenadas en el tiempo.
Más allá de los vídeos pregrabados y las caravanas cebo, los desplazamientos físicos del mandatario están blindados por una elaborada red ferroviaria. Tras la filtración en 2023 de un desertor del Servicio Federal de Protección (FSO), The New York Times destacó que Putin utiliza de forma habitual un tren blindado secreto para evitar ser rastreado por satélites o radares de navegación aérea.

Estaciones clandestinas y manipulación en la ruta hacia el este
Pintado para camuflarse como un tren de pasajeros convencional, este convoy fuertemente fortificado alberga en su interior un gimnasio, un spa y sofisticados equipos de telecomunicaciones de alta seguridad.
El tren circula por ramales ferroviarios secretos que conducen a estaciones ocultas construidas de forma exclusiva para el mandatario. Muestra de ello es la reciente aparición de una misteriosa línea de ferrocarril y una estación equipada con helipuerto cerca de la residencia campestre de Putin en el lago Valdái, una infraestructura que no figura en ningún mapa ni horario oficial de la red pública.
«Putin, en este sentido, es la caricatura de una figura que ha llevado todo lo que ocurre a su alrededor hasta el punto del absurdo», declaró Rubin a The New York Times.
El despliegue extremo de seguridad que rodea al presidente ruso quedó patente de nuevo en su viaje de agosto de 2026 a Novosibirsk: la policía custodiaba las calles cada 50 metros, se interrumpió el servicio de telefonía móvil y se ordenó a los vecinos mantenerse alejados de las ventanas al paso de la comitiva. En un contexto en el que Putin evita desplazarse por la Rusia europea debido a la amenaza de los drones ucranianos, la visita incluyó puestas en escena calculadas, como el apagado de los paneles digitales de precios en las gasolineras a lo largo de su trayecto para ocultar la persistente crisis de combustible que atraviesa el país.
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