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Moscú admite que sus modelos de IA no pueden competir con los estadounidenses

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Un técnico inspecciona el superordenador Christofari de Sberbank en el centro de procesamiento de datos de la compañía en Moscú, Rusia.
Un técnico inspecciona el superordenador Christofari de Sberbank en Moscú. El Kremlin ha admitido las dificultades del sector tecnológico ruso para competir con EE UU. / (Foto: Getty Images)

El Kremlin ha reconocido abiertamente una de sus mayores vulnerabilidades estratégicas en medio del aislamiento internacional provocado por la guerra. Rusia se encuentra muy por detrás de Estados Unidos y China en la carrera tecnológica por el desarrollo de la inteligencia artificial, según ha admitido este martes el portavoz del Gobierno ruso, Dmitry Peskov.

Durante su intervención en el foro juvenil Territorio de Sentidos,  Peskov admitió que, aunque los productos nacionales como GigaChat (de Sberbank ) o las redes neuronales de Yandex funcionan a buen nivel en el mercado interno, «no pueden competir con los principales modelos de lenguaje estadounidenses».

Esta confesión dibuja las severas limitaciones del sector tecnológico ruso bajo las sanciones occidentales, justo cuando la inteligencia artificial se ha convertido en un recurso crítico tanto para la economía de guerra como para la modernización militar en el frente.

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Soberanía tecnológica a base de «esfuerzos sobrehumanos»

A pesar de la creciente brecha respecto a Washington y Pekín, la gobernanza rusa intenta mantener un discurso de resistencia. Peskov sostuvo que Rusia se sitúa «entre los cinco primeros países que participan en esta carrera», apelando a una movilización sin precedentes para no quedar irremediablemente rezagada: «Confío en que, con esfuerzos sobrehumanos, recortaremos esta distancia», afirmó ante el auditorio.

Sin embargo, la admisión del retraso coincide con un endurecimiento de la doctrina de seguridad del Kremlin. El portavoz lanzó una severa advertencia contra el uso de código base occidental en los desarrollos locales, criticando abiertamente los orígenes de Yandex por haber tomado su «primera piedra en el extranjero» en lugar de construir su plataforma desde cero.

«Solo aquello que no contiene piedras externas puede ser verdaderamente independiente», advirtió Peskov, señalando que los componentes extranjeros representan un riesgo crítico en el contexto bélico actual.

Para la cúpula rusa, el código procedente de países adversarios esconde puertas traseras y trampas informáticas susceptibles de ser utilizadas como armas cibernéticas. Aunque el Kremlin considera aceptable la ingeniería inversa para tecnologías rutinarias, exige que campos clave como la inteligencia artificial se desarrollen bajo una soberanía digital absoluta, forzando a sus gigantes tecnológicos a romper de forma radical con el ecosistema de innovación global.

El abismo de la autarquía en un ecosistema bajo sanciones

Esta inusual sinceridad por parte del Kremlin confirma el escepticismo que cunde desde hace meses entre la élite empresarial e informática del país. Figuras del sector ven la brecha con Estados Unidos y China como un abismo insalvable en el contexto del aislamiento económico impulsado por la invasión de Ucrania. Natalya Kaspersky, al frente de la asociación de Software Nacional y de la firma InfoWatch, ha advertido de que las posibilidades de un avance significativo son mínimas: «Cuando caminas por las mismas vías por las que pasan los trenes, generalmente no hay posibilidad de alcanzar a ese tren», señaló, recordando que competir a la par exige inversiones de miles de millones de dólares inviables para el tejido industrial ruso.

La pretensión de construir una autarquía tecnológica tropieza con la propia realidad económica de Rusia. Incluso actores clave del aparato estatal han mostrado sus dudas en privado; el gigante petrolero Rosneft llegó a advertir formalmente de que levantar redes neuronales totalmente soberanas al margen del ecosistema global resulta insostenible desde un punto de vista técnico.

El atasco en la inteligencia artificial no solo condiciona la competitividad civil, sino que retrasa de forma crítica la automatización militar y la guerra de drones, dejando al descubierto el peaje estructural que las sanciones occidentales imponen a largo plazo en la maquinaria de guerra del Kremlin.

Es un destacado encuentro educativo anual para jóvenes que se celebra en Rusia, en el centro de alta dirección Senezh, situado en la región de Moscú.

El banco Sberbank es la mayor entidad financiera de Rusia y del este de Europa, con una participación mayoritaria en manos del Gobierno ruso.

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