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Guerra en Ucrania

Cómo las armas de la italiana Beretta siguen llegando a Rusia presuntamente pese a las sanciones

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Un miembro de las fuerzas especiales rusas apunta con un fusil de asalto italiano Beretta ARX160 durante unos ensayos tácticos en el año 2021.
Imagen ilustrativa. El fusil de asalto italiano Beretta ARX160 durante unas pruebas con las fuerzas especiales rusas en 2021. (Foto: Fuentes abiertas)

El grupo armamentístico europeo Beretta Holding ha continuado presuntamente suministrando armas de fuego a Rusia a través de canales diseñados para esquivar las restricciones de las sanciones internacionales. Así lo revela una exhaustiva investigación publicada por el medio independiente The Insider.

De acuerdo con las pruebas recabadas por los investigadores, se han detectado importaciones a gran escala de armamento de fabricación europea dentro del territorio ruso. El informe destaca de forma alarmante que parte de estos arsenales terminaron en manos de las estructuras de seguridad del Estado y de unidades vinculadas directamente con el estamento militar ruso en el frente.

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El consejero delegado de Beretta coordinó la importadora rusa en plena ofensiva contra Ucrania

Los documentos mercantiles citados en la investigación apuntan de forma directa al corazón de la multinacional: el consejero delegado de Beretta Holding, Pietro Gussalli Beretta, formó parte personalmente del consejo de administración de la empresa importadora rusa LLC Russkiy Orel durante el año 2022. Incluso tras el estallido de la invasión a gran escala de Ucrania, esta firma continuó recibiendo un flujo ininterrumpido de más de 3.900 armas de fuego de fabricación europea.

El informe de The Insider desvela una brecha sistémica en los controles aduaneros: entre marzo de 2022 y febrero de 2024, los importadores rusos lograron registrar un total de al menos 15.337 armas de fuego de procedencia occidental.

De ese imponente arsenal, casi el 40% —un total de 6.064 armas— fue manufacturado por filiales pertenecientes al conglomerado Beretta Holding. Entre las marcas cuyos productos terminaron en los arsenales rusos figuran sellos de prestigio internacional como Benelli Armi, Fabbrica D’Armi Pietro Beretta, Beretta Benelli Iberica, la finlandesa Sako Limited y la división turca Stoeger Silah Sanayi.

Agentes del FSB con escopetas Benelli M2 durante el Desfile del Día de la Victoria en Moscú, 9 de mayo de 2026.
Agentes del FSB con escopetas Benelli M2 durante el Desfile del Día de la Victoria en Moscú, 9 de mayo de 2026. (Foto: The Insider)

El armamento de Beretta llega a los tiradores de élite y a las unidades antidron del Kremlin

Los efectos de este suministro ya se perciben en el terreno. Según la investigación de The Insider, las escopetas semiautomáticas italianas Benelli, importadas originalmente por Russkiy Orel, comenzaron a ser utilizadas de forma regular por el Ministerio de Defensa de Rusia y el Servicio Federal de Protección (FSO).

El personal militar y de seguridad ruso ha recurrido de forma específica a los modelos tácticos Benelli M2, M3 y M4 para intentar neutralizar los letales drones ucranianos en primera línea (FPV), así como para entrenamientos avanzados y competiciones de tiro táctico.

El informe revela además que las fuerzas de seguridad y los francotiradores rusos se están equipando con rifles de alta precisión Sako y Tikka, fabricados en la planta que Beretta Holding posee en Finlandia. La presencia de estos fusiles de largo alcance fue documentada minuciosamente en la Copa de Sindicatos de Francotiradores de Rusia celebrada en Sterlitamak, donde los tiradores compitieron utilizando modelos Tikka T3, Sako S20 y Sako A7.

Este flujo de armamento europeo hacia territorio ruso se ha mantenido activo, extendiéndose a lo largo de este año a través de socios comerciales históricos de Beretta Holding. La firma Kolchuga, propiedad de Mikhail Khubutia —socio de negocios del grupo italiano—, recibió un nuevo cargamento de carabinas Benelli Argo-E en calibres .308 Win y .30-06 Springfield en marzo.

EE. UU. procesa a los intermediarios de Beretta mientras Italia evita investigar el contrabando

Ante la gravedad de los hechos, la respuesta de Washington no se hizo esperar: el Gobierno estadounidense sancionó formalmente a la filial rusa de Beretta, LLC Russkiy Orel, en junio de 2024. Paralelamente, las fuerzas del orden de EE. UU. desmantelaron una red de intermediarios en Kirguistán y en el propio suelo estadounidense, acusados de suministrar armamento y munición a Moscú mediante un entramado de empresas pantalla.

Uno de los nombres clave de esta red es el ciudadano italiano Manfred Gruber, quien compareció ante un tribunal de Brooklyn (Nueva York) y se declaró culpable de contrabando de munición destinada a Rusia por un valor superior a los 540.000 dólares. Según la documentación de The Insider, su compañía, Bignami S.p.A., mantenía una estrecha y duradera relación comercial con las estructuras del empresario ruso Mikhail Khubutia.

En contraste con la firmeza de la justicia estadounidense, los reguladores europeos e italianos han evitado hasta la fecha abrir una investigación formal sobre esta presunta red de contrabando. De hecho, el Comité de Seguridad Financiera del Ministerio de Economía y Finanzas de Italia eludió responsabilidades ante la prensa, argumentando que no tiene competencias sobre la aplicación y ejecución del embargo de armas.

El escándalo escaló a nivel político el pasado 18 de febrero de 2026, cuando el asunto llegó al comité de seguridad de la Cámara de los Diputados de Italia. Durante su comparecencia, los altos ejecutivos de la multinacional, Franco Gussalli Beretta y Carlo Ferlito, negaron tajantemente la existencia de un contrabando a gran escala y alegaron que únicamente 15 rifles de caza civiles habían logrado llegar a territorio ruso.

Russian competitors in the military tactical shooting competition are using Benelli M4 shotguns.
Russian competitors in the military tactical shooting competition are using Benelli M4 shotguns. (Source: The Insider)

Roma frena el debate en el Parlamento mientras el frente de las sanciones salpica a Irlanda y a firmas de EE. UU.

La tensión política alcanzó su punto álgido cuando el parlamentario italiano Marco Pellegrini puso sobre la mesa los datos de los investigadores, que cifraban en cerca de 6.000 los fusiles y en un millón los cartuchos de munición exportados a Rusia. Ante esta revelación, el presidente de la comisión, Antonino Minardo, clausuró precipitadamente la audiencia, según recoge el informe de The Insider.

Por su parte, Beretta Holding rechazó categóricamente las acusaciones a través de un requerimiento periodístico oficial, tachándolas de campaña de desprestigio reputacional. La corporación alegó que LLC Russkiy Orel ha sido excluida de sus balances consolidados y sugirió que los certificados de conformidad aduanera presentados en la investigación podrían corresponder en realidad a falsificaciones de sus productos.

La brecha del aluminio en Irlanda y la tecnología de EE. UU.

El caso de Beretta no es un hecho aislado en el entramado de evasión de sanciones. La refinería de alúmina Aughinish Alumina, ubicada en Irlanda y propiedad del gigante estatal ruso del aluminio Rusal, ha continuado exportando materias primas críticas hacia Rusia. Los informes de inteligencia económica sugieren que esta cadena de suministro termina nutriendo directamente a la industria pesada militar del Kremlin.

A pesar de las alertas sobre el vínculo de estos materiales con las fábricas de armas rusas, Dublín defendió inicialmente su respaldo a la planta por motivos económicos y laborales. No obstante, tras la presión pública y mediática, las autoridades irlandesas han terminado por abrir una investigación oficial para fiscalizar los flujos de exportación de alúmina, componente esencial para la fundición de aluminio de uso militar.

A este escenario de filtraciones tecnológicas se suma el uso generalizado en el frente de batalla por parte de las tropas rusas de equipos de redes e internet fabricados por la tecnológica estadounidense Ubiquiti. Las fuerzas de Moscú han estado empleando de forma masiva estos dispositivos de conectividad civil para desplegar sus redes de comunicaciones tácticas y coordinar las operaciones de guiado de sus flotas de drones.

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