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- Guerra en Ucrania
El mapa del terror se expande: 18 regiones rusas bajo alerta y aeropuertos cerrados en una noche de caos

La guerra ha llegado oficialmente a las profundidades de Rusia. Durante la madrugada del 5 de mayo, el Kremlin se vio obligado a activar alertas de ataque aéreo en el distrito de Khanty-Mansi, una región en Siberia ubicada a más de 2.000 kilómetros de la frontera con Ucrania.
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Este despliegue defensivo sin precedentes afectó a 18 regiones, paralizó 18 aeropuertos y coincidió con explosiones en infraestructuras clave de defensa y energía.

Objetivo Cheboksary: Golpe a la "inteligencia" de los misiles rusos
Uno de los puntos más críticos de la noche fue el ataque reportado contra la empresa VNIIR-Progress en la República de Chuvasia:
Cerebros tecnológicos: Según el Estado Mayor de Ucrania, esta planta es vital para la producción de componentes de navegación satelital (GNSS) utilizados en los sistemas GLONASS.
Arsenal afectado: Los módulos fabricados aquí se integran en los drones Shahed y en los misiles balísticos y de crucero Iskander-M y Kalibr. Neutralizar esta planta supone un golpe directo a la precisión del armamento ruso.
The VNIIR-Progress facility in Cheboksary, Russia, was reportedly hit. It produces secure Kometa navigation modules used in Russian drones, cruise missiles, and ballistic missiles.
— Anton Gerashchenko (@Gerashchenko_en) May 5, 2026
The Kirishinefteorgsintez (KINEF) refinery in Kirishi, Russia’s Leningrad region, was also struck.… pic.twitter.com/6Jp31QQCWd
Caos logístico y el impacto en el petróleo
La magnitud de la amenaza obligó a una respuesta de emergencia en gran parte del territorio ruso:
Parálisis aérea: Se impusieron restricciones de vuelo en 18 aeropuertos, incluyendo nodos estratégicos como Kazán, Samara, Ufá y Nizhni Nóvgorod.
Fuego en Leningrado: En la ciudad de Kirishi, se reportó un incendio masivo en la zona industrial. Los informes sugieren un ataque contra la refinería KINEF, una de las instalaciones de procesamiento de crudo más grandes de Rusia.
Fallas en el sistema de alerta: A pesar del peligro, residentes rusos denunciaron que las sirenas no sonaron en varias áreas y que los mensajes SMS de emergencia llegaron de forma inconsistente o nunca se enviaron.
Una factura de 7.000 millones de dólares
Este nuevo ataque se suma a la campaña de desgaste que, según el presidente Volodymyr Zelenskyy, ya le ha costado a Rusia más de $7.000 millones desde enero. La ofensiva de drones de largo alcance ha reducido el procesamiento de petróleo ruso a su nivel más bajo en una década, golpeando la principal fuente de ingresos de la maquinaria de guerra de Putin.
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