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El Oro de Moscú: Cómo Rusia se beneficia de la guerra entre Estados Unidos e Irán

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques que acabaron con la vida del Líder Supremo iraní Alí Jameneí y arrasaron las instalaciones nucleares de Irán. Irán respondió con dureza: lanzó drones y misiles por todo el Golfo y cerró de facto el Estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Los mercados globales entraron en pánico. Los precios del petróleo se dispararon. Y en algún lugar de Moscú, Vladímir Putin no tenía muchas razones para quejarse.
Rusia no inició esta guerra y no está combatiendo en ella. Pero puede ser el país que más se está beneficiando. A través de mayores ingresos petroleros, sanciones debilitadas y una alianza cada vez más estrecha con Teherán, Rusia ha convertido la crisis ajena en una oportunidad estratégica para alimentar su máquina de guerra. Pero aunque existen existen esta oportunidad, las ganancias de Moscú podrían no durar.
El Golpe de Suerte Petrolero de Rusia
La economía rusa no estaba en un buen momento. En los primeros dos meses de 2026, los ingresos de Rusia por petróleo y gas se habían desplomado un 47% en comparación con el año anterior. El déficit presupuestario alcanzó los 44.000 millones de dólares solo en enero y febrero (casi todo el objetivo anual, cumplido en apenas ocho semanas). El crudo Urales, principal exportación petrolera de Rusia, se vendía a un promedio de 41–44 dólares por barril, muy por debajo del precio de equilibrio de 59 dólares que Rusia necesita para cuadrar su presupuesto.
Luego estalló la guerra y todo cambió. El Brent subió hasta casi 120 dólares antes de estabilizarse en torno a los 92. La mezcla Urales de Rusia saltó de 41 a más de 70 dólares. Como afirmó Harsh V. Pant de la Observer Research Foundation, “la crisis actual promete a Rusia decenas de miles de millones de dólares en ingresos adicionales”. UNITED24 Media estima que, si el Urales se mantiene por encima de los 75 dólares durante el año, Rusia se embolsará 38.000 millones de dólares extra, suficientes para mantener el gasto social y canalizar dinero hacia la guerra en Ucrania.
¿Por qué Rusia se beneficia de forma tan específica? Todo tiene que ver con el tipo de petróleo que produce. Rusia, Irán y Venezuela son los tres principales productores mundiales de crudo pesado, el tipo que muchas refinerías asiáticas están diseñadas específicamente para procesar. Con las exportaciones venezolanas ya paralizadas y las iraníes ahora suspendidas, los compradores asiáticos casi no tenían a dónde acudir. Rusia intervino y ocupó ese vacío, recuperando la cuota de mercado que había perdido en los dos años anteriores.

Un Regalo para Moscú: Las Sanciones Empiezan a Desmoronarse
La subida de precios fue una buena noticia para Rusia, pero lo que ocurrió con las sanciones occidentales fue, posiblemente, aún más importante. El 13 de marzo de 2026, la administración Trump emitió discretamente una exención de 30 días que permitía a los países comprar petróleo ruso varado en el mar. Una luz verde para adquirir crudo ruso sancionado que llevaba tiempo flotando en tanqueros de almacenamiento, esperando comprador. La justificación fue la estabilidad del mercado. ¿El efecto? Las sanciones que los aliados occidentales habían tardado cuatro años en construir quedaron reducidas a papel mojado.
Los líderes europeos no estaban contentos. El presidente ucraniano Zelenskyy advirtió que la medida podría dar a Rusia hasta 10.000 millones de dólares para su esfuerzo bélico y que “no ayuda a la paz.” El canciller alemán Friedrich Merz la calificó de “curso de acción equivocado,” y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, dijo que era “muy preocupante, ya que afecta a la seguridad europea.” El gobierno del Reino Unido señaló que el régimen general de sanciones había privado a Rusia de al menos 450.000 millones de dólares que de otro modo habrían financiado su guerra en Ucrania. Como señaló UNITED24 Media, los altos precios del petróleo son esencialmente el salvavidas de Rusia. Cada dólar que se le quita a la presión de las sanciones es un dólar destinado a más cohetes.
La Flota Fantasma: La Red de Petróleo Negro de Rusia
Mucho antes de cualquier alivio formal de las sanciones, Rusia llevaba años moviendo petróleo bajo el radar a través de lo que se conoce como la “flota fantasma”: una red de petroleros que opera fuera de la supervisión marítima habitual, oculta el origen de su carga y evita el tope de 60 dólares por barril que los países occidentales impusieron en diciembre de 2022. Según el Middle East Institute, aproximadamente el 18% de la capacidad mundial de tanqueros opera ahora en esta zona gris. Cuando estalló la guerra con Irán, Rusia tenía cientos de millones de barriles de petróleo sancionado almacenados en barcos en alta mar. Aproximadamente 148,6 millones de barriles en tránsito y otros 7,3 millones en almacenamiento flotante. Todo ello buscando un comprador.

A partir de principios de marzo, esos barriles empezaron a moverse rápido: la cantidad de crudo ruso en el mar cayó en más de 20 millones de barriles en cuestión de semanas. El caos del mercado generado por la guerra fue, para Moscú, la cobertura perfecta para deshacerse de unas reservas que llevaba tiempo acumulando.
El Panorama General: La Atención Se Desvía de Ucrania
Las ganancias económicas son reales, pero hay otra capa en la ventaja de Rusia que es más difícil de cuantificar: la guerra con Irán mantiene a Occidente distraído. Cada batería de misiles Patriot enviada al Golfo, cada munición de precisión utilizada contra objetivos iraníes y cada audiencia del Congreso sobre estrategia en Oriente Medio son recursos y atención que no van a Ucrania. El presidente del Consejo Europeo, Costa, lo dijo sin rodeos: Rusia es el “único ganador” de esta crisis.
Esto también es diplomáticamente conveniente para Moscú. La administración Trump llegó al poder hablando de poner fin rápidamente a la guerra de Ucrania. Ese objetivo se ha estancado. La guerra de Ucrania entró en su cuarto año el 24 de febrero de 2026 sin ningún alto el fuego a la vista, mientras la atención de Washington se ha volcado firmemente hacia Oriente Medio. Rusia observa ahora cómo Estados Unidos se atasca en otra guerra en lugar de mediar en un plan de paz.
Rusia e Irán: Una Alianza que Acaba de Reforzarse
Rusia e Irán firmaron un amplio acuerdo de asociación estratégica en 2025, que abarca cooperación militar, intercambio de inteligencia y suministro de armas. En la práctica, Irán ha estado enviando a Rusia drones y tecnología de misiles utilizados en Ucrania. A cambio, Rusia ha respaldado a Irán diplomáticamente, le ha ayudado a sortear las sanciones y le ha suministrado armamento avanzado a lo largo de los años (desde submarinos hasta sistemas de defensa aérea).

La guerra no ha roto esa relación, sino que la ha profundizado. Un Irán debilitado necesita el apoyo ruso más que nunca, lo que otorga a Moscú mayor influencia en Oriente Medio. Añádase China, que importa aproximadamente el 40% de su petróleo del Golfo y ahora está perturbada por el cierre de Ormuz: Pekín se vuelve más dependiente del gas por oleoducto ruso, lo que consolida aún más la relación energética Rusia-China y ayuda a ambos países a protegerse de la presión financiera occidental. Este escenario crea, en definitiva, la situación ideal para Putin: sentarse y disfrutar.
Por Qué Esto Podría No Durar
Las ganancias de Rusia son reales, pero están construidas sobre una crisis que no controló y que no puede predecir del todo. A pesar de todo el discurso de solidaridad ruso-iraní, el Kremlin no detuvo los ataques contra Teherán ni intervino para proteger a su socio. Esa es una brecha notable entre la retórica y la realidad. Si el régimen iraní colapsa o se ve obligado a firmar un acuerdo de paz, Rusia pierde uno de sus aliados regionales más importantes (y un proveedor clave de los drones que ha estado utilizando en Ucrania).
El golpe de suerte petrolero también es frágil. El Brent se ha disparado cerca de un 80% desde que comenzó el conflicto, pero si llega rápidamente un alto el fuego y se reanudan las exportaciones del Golfo, esa prima desaparece. Y si Estados Unidos logra poner fin a la guerra con Irán de forma limpia, la atención occidental podría volver a centrarse en Ucrania antes de lo que a Moscú le gustaría.
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