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- Guerra en Ucrania
Rusia desplaza la atención médica civil e incauta clínicas tras registrar un récord de 873.000 soldados heridos

Los hospitales militares rusos han dejado de contar con la capacidad necesaria para absorber el flujo constante de soldados heridos de la guerra contra Ucrania.
Esta saturación ha obligado al Ministerio de Defensa a incautar y reconvertir instalaciones médicas civiles, así como a distribuir de forma sistemática a los efectivos heridos en hospitales ordinarios de múltiples regiones. Según un informe publicado por el medio de investigación Novaya Gazeta Europe, la prioridad absoluta otorgada a los combatientes está desplazando la atención médica básica de la población civil.
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Cómo el Ministerio de Defensa ruso está absorbiendo la infraestructura médica civil
Para paliar la escasez de camas, el gobierno ruso ha comenzado a cerrar centros de atención especializada y maternidades con el fin de transferirlos a la administración militar. Los cambios en la infraestructura civil se han documentado de forma clara en varias regiones:
Omsk: A finales de 2025, las autoridades clausuraron una clínica de consulta para mujeres para transformarla en una policlínica militar gestionada por el Ministerio de Defensa. Previamente, la ciudad ya había cerrado la Maternidad N.º 5 para habilitar en su lugar un hospital militar.
Moscú: El único hospital de la capital especializado en la atención de pacientes con fibrosis quística fue reconvertido en su totalidad en una instalación médica militar.
Rostov del Don: Una de las principales maternidades de la ciudad fue expropiada bajo el mismo esquema de reconversión para el uso de las fuerzas armadas.
Aunque las autoridades han iniciado la construcción de nuevos centros clínicos y quirúrgicos en regiones periféricas, la oferta de plazas sigue siendo insuficiente para el volumen de soldados que regresan del frente.

El impacto directo en el acceso a la salud de la población civil
La consecuencia directa de esta política es la exclusión progresiva de los pacientes civiles de los sistemas de salud pública locales. Desde 2023, los soldados que retornan de las operaciones de asalto gozan por ley de acceso preferente y sin turnos a los servicios médicos. En la práctica, esto se traduce en la denegación de hospitalizaciones ordinarias.
En Omsk, residentes locales han denunciado el rechazo de pacientes civiles convalecientes de cirugías graves bajo el argumento explícito de que no hay camas disponibles debido a la prioridad que tienen los combatientes.
La saturación afecta ya a las principales áreas metropolitanas del país. En San Petersburgo, casi todas las instalaciones médicas de gran envergadura albergan actualmente a personal militar herido. Los datos públicos del Hospital Mariinsky revelan que se realizaron más de 2.000 intervenciones quirúrgicas exclusivamente a pacientes militares a lo largo del último año.
De acuerdo con testimonios de personal sanitario civil recogidos por la investigación, la escala real de los ingresos se oculta de manera deliberada para evitar que la opinión pública asimile el volumen real de bajas. Asimismo, el personal de enfermería reporta tensiones constantes en las salas debido a problemas de conducta, desobediencia a las directrices médicas e introducción de alcohol en los recintos por parte de los soldados hospitalizados.
El contexto logístico detrás de las bajas acumuladas en el frente
La presión que experimenta la red de hospitales rusos se corresponde directamente con el volumen de pérdidas materiales y humanas registrado por analistas internacionales.
Según estimaciones publicadas por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Washington, las bajas totales de Rusia en Ucrania alcanzaron aproximadamente 1,198 millones de efectivos en enero de 2026. Este balance desglosa un estimado de 873.000 soldados heridos y 325,000 fallecidos en combate. Los analistas del CSIS definen la escala de estas pérdidas como "sin precedentes", destacando que ninguna potencia militar global ha sostenido un nivel de desgaste similar desde la Segunda Guerra Mundial.
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