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- Guerra en Ucrania
Rusia destruye con un misil balístico ayuda de la ONU para 130.000 personas en Dnipro

Un misil balístico ruso Iskander destruyó el 25 de mayo un almacén del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA) en Dnipro, donde se almacenaba comida destinada a 130.000 personas que viven cerca de la línea del frente.
El PMA confirmó el ataque en un comunicado publicado en Facebook. La ayuda destruida tenía un valor estimado de 1,4 millones de dólares.
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“En el momento del ataque, la instalación almacenaba ayuda alimentaria humanitaria suficiente para apoyar a 130.000 personas. Su valor estimado era de 1,4 millones de dólares”, señaló la agencia.
Las fotografías difundidas por el organismo muestran el techo del almacén perforado, todavía con las marcas visibles del PMA, y palés de conservas y otros alimentos dañados o destruidos en el interior.
Comida preparada para quienes viven cerca del frente
El almacén de Dnipro no era un edificio aislado dentro de la cadena humanitaria. Formaba parte de la red que permite llevar alimentos a comunidades próximas al frente, donde la guerra ha roto mercados, empleo, transporte y servicios básicos.
La pérdida, por tanto, no se reduce al valor económico de los productos destruidos. También significa rehacer una ruta ya preparada, buscar reservas en otros puntos, reorganizar entregas y cubrir de nuevo una necesidad inmediata para decenas de miles de civiles.
Richard Ragan, representante del PMA en Ucrania, situó el ataque dentro de una tendencia más amplia contra las operaciones de ayuda en el país.
“Durante los últimos 18 meses, el PMA ha registrado más de 84 incidentes que afectaron a sus almacenes, transporte, puntos de distribución de ayuda y activos de socios humanitarios locales en toda Ucrania”, afirmó Ragan.

Un almacén identificado de Naciones Unidas
El PMA recordó que los ataques contra infraestructura civil y humanitaria están prohibidos por el derecho internacional humanitario.
En este caso, la instalación estaba vinculada a una agencia de Naciones Unidas y, según las imágenes publicadas tras el impacto, conservaba señales visibles del organismo. El golpe destruyó suministros ya almacenados para distribución, pero también obliga a revisar seguridad, transporte y capacidad de respuesta en una red humanitaria que opera bajo presión constante.
Para las organizaciones sobre el terreno, cada ataque de este tipo tiene un efecto que se extiende más allá del edificio alcanzado: retrasa entregas, aumenta el riesgo para trabajadores y socios locales, y deja más frágil una logística que ya funciona en condiciones de guerra.
Un Iskander contra ayuda humanitaria
El Iskander-M es un sistema ruso de misil balístico de corto alcance utilizado para golpear objetivos a profundidad operativa. Su trayectoria y sus maniobras finales dificultan la interceptación, salvo con los sistemas de defensa aérea más avanzados disponibles en Ucrania.
Otro golpe contra operaciones de ayuda
El ataque contra el almacén del PMA llega después de otros incidentes recientes contra personal y vehículos humanitarios identificados.
A principios de mayo, un vehículo de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) fue atacado dos veces por drones FPV rusos en la región de Kherson. El coche llevaba insignias visibles de Naciones Unidas. En su interior viajaban el jefe de la oficina humanitaria de la ONU y ocho trabajadores.
Autoridades ucranianas señalaron entonces que las fuerzas rusas no podían no reconocer un vehículo marcado con símbolos de la ONU.
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