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EE. UU. e Irán acuerdan la reapertura de Ormuz, pero el alivio del precio del crudo tardará meses

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Buques de carga anclados cerca de la isla de Larak en el estrecho de Ormuz ante la crisis energética mundial
Una bandera de Irán ondea mientras varios barcos permanecen anclados el pasado 16 de mayo de 2026 en el estrecho de Ormuz, cerca de la isla de Larak. (Foto: Getty Images)

Estados Unidos e Irán han alcanzado un principio de acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, según informó este domingo The New York Times. A pesar del avance diplomático, persisten incógnitas críticas sobre el calendario para la reanudación del tráfico marítimo comercial y la estabilización de los precios del crudo en los mercados internacionales.

La incertidumbre sigue marcando el pulso de la economía global. Carl Weinberg, economista jefe de High Frequency Economics, advirtió de que los plazos para un alivio real del mercado son todavía inciertos. Independientemente del estado del pacto, el analista subrayó que la recuperación no será inmediata: «Los precios no van a bajar rápidamente».

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La soberanía del estrecho y el colapso de las rutas energéticas

Antes de que el conflicto en Irán escalara el pasado 28 de febrero, por las aguas del estrecho de Ormuz transitaba aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural. Desde entonces, este enclave marítimo vital, considerado el principal punto de estrangulamiento energético del planeta, ha permanecido bloqueado de facto, provocando una severa disrupción en los mercados internacionales, según detalla The New York Times.

A falta de conocer los detalles técnicos del acuerdo, la gran incógnita reside en el grado de control que Teherán mantendrá sobre la vía. Un asesor militar del líder supremo de Irán ha defendido que el país posee un «derecho legal» para gestionar el estrecho, una declaración que sugiere la intención de imponer tasas de tránsito para generar ingresos.

Sin embargo, el reto logístico para normalizar la situación es ingente. Entre 1.500 y 2.000 buques comerciales permanecen atrapados en el golfo Pérsico desde el inicio de las hostilidades. Más allá del desbloqueo físico, las navieras exigen garantías: el sector debe convencerse de que el acuerdo de paz es lo suficientemente sólido como para arriesgar de nuevo sus petroleros en el angosto canal.

El desminado y el coste de los seguros: un horizonte de meses para la normalización

A los obstáculos diplomáticos se suma una amenaza física: la presencia de minas marinas supuestamente sembradas por Irán. Según un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las fuerzas navales de Estados Unidos y sus aliados necesitarán varias semanas solo para movilizar las operaciones de desminado. Hasta que las aguas no estén completamente despejadas, las aseguradoras marítimas impondrán protocolos de seguridad y escoltas de alto coste que lastrarán aún más la fluidez de los envíos.

La normalización no será cuestión de días. La AIE proyecta que el restablecimiento de unas exportaciones constantes requerirá un mínimo de dos a tres meses. Incluso cuando los buques logren atravesar el estrecho, los tiempos de tránsito hacia los puertos de destino en Asia y Europa añadirán semanas de demora antes de que el desabastecimiento energético global comience a aliviarse.

Esta crisis ha golpeado con especial dureza a las economías en desarrollo, particularmente en África, donde los costes de transporte ya eran prohibitivos antes del conflicto. El impacto también es tangible en el mercado doméstico estadounidense: el precio medio de la gasolina se mantenía este 24 de mayo por encima de los 4,51 dólares por galón, según datos de la asociación automovilística AAA citados por The New York Times.

El desplome del Brent y el fin del dividendo bélico para el Kremlin

El choque energético prolongado ha desencadenado una desaceleración económica global, obligando a gobiernos e industrias a reevaluar su dependencia de los combustibles fósiles. En un informe publicado el mes pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió de que, «incluso en el mejor de los escenarios, no habrá un retorno limpio y ordenado a la situación anterior», lo que sugiere una posible aceleración hacia las energías alternativas y el vehículo eléctrico.

Este principio de acuerdo llega tras un inesperado avance diplomático que provocó una caída del 11% en los precios mundiales del petróleo, con el barril de Brent situándose en los 98 dólares. El giro de los mercados se produjo después de que Estados Unidos pausara su misión naval «Project Freedom» para avanzar en un memorando de alto el fuego de 14 puntos con Teherán.

El marco diplomático abre una ventana de negociación de 30 días para desbloquear el estrecho de Ormuz, aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido de que un fracaso en las conversaciones derivaría en una intensificación de los bombardeos. Crucialmente, un alto el fuego entre Washington y Teherán amenaza con desmantelar la lucrativa estrategia del Kremlin, que ha capitalizado el bloqueo en el Golfo para exportar volúmenes récord de su propio petróleo.

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