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España tiene 116.739 militares y necesita 140.000: por qué su Ejército no encuentra soldados

Las Fuerzas Armadas españolas se enfrentan a uno de los retos de personal más persistentes de las últimas décadas: la progresiva reducción de su fuerza profesional en servicio activo. Según un informe del Observatorio de la Vida Militar, dirigido por Mariano Casado y recogido por El País, al conjunto de los ejércitos le faltan entre 15.000 y 23.000 efectivos para alcanzar la cifra máxima que establece la legislación.
El Ministerio de Defensa observa, en paralelo, cómo el modelo de reclutamiento actual encuentra crecientes dificultades para cubrir las plazas, en un escenario internacional marcado por el aumento del gasto militar en Europa.
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Lo que fija la ley y la situación real
La Ley de la Carrera Militar establece que las Fuerzas Armadas deben contar con entre 130.000 y 140.000 militares profesionales en activo. En la actualidad sirven 116.739. En función del extremo de esa horquilla que se tome como referencia, el déficit se sitúa entre los 13.000 y los 23.000 efectivos; según el Observatorio, esta última cifra equivale, de forma aproximada, a la totalidad del personal de la Armada o del Ejército del Aire.
El desajuste se concentra en la base de la estructura. De los 116.739 militares, alrededor de 76.000 pertenecen a la tropa y marinería —los empleos de entrada y los más difíciles de cubrir—, mientras que el resto corresponde a los cuadros de mando. Por ejércitos, en torno a 73.000 efectivos sirven en el Ejército de Tierra, 20.300 en la Armada y otros 20.300 en el Ejército del Aire y del Espacio.

Una tendencia sostenida en el tiempo
De acuerdo con los datos del Observatorio, desde 2015 abandonan las filas más militares de los que ingresan, y el número de candidatos por plaza ha descendido de manera continuada. Desde 2010, las Fuerzas Armadas han perdido más de 13.000 militares profesionales, una evolución que el organismo califica de "crónica". A ello se suma el progresivo envejecimiento de la plantilla, que, según los mismos informes, reduce la disponibilidad para misiones y aumenta la exigencia sobre el personal en activo.
En el plano comparado, España registra 2,4 militares por cada 1.000 habitantes, frente a una media europea de 3,6, según datos atribuidos al Instituto Nacional de Estadística.
Las causas señaladas por los informes
El Observatorio y las asociaciones profesionales del sector vinculan las dificultades de reclutamiento, principalmente, a las condiciones laborales y retributivas. La retribución de la tropa se sitúa en torno a los 1.300 euros mensuales y, según estas fuentes, la ausencia de horarios estables y de determinadas coberturas sociales facilita que las empresas privadas y la Guardia Civil capten a personal ya formado.
Los informes mencionan asimismo otros factores: la presencia de mujeres se limita al 15% de la tropa y persiste una percepción social de la carrera militar heredada de la etapa del servicio obligatorio. Sobre esa base, los mandos y las asociaciones reclaman una revisión de los salarios, de las condiciones de vida y de las perspectivas de promoción.

La posición del Gobierno y el contexto europeo
El Gobierno ha descartado recuperar el servicio militar obligatorio, suprimido hace un cuarto de siglo, y mantiene el modelo de ejército profesional complementado con un sistema de reservas. El Ministerio de Defensa se ha marcado como objetivo intermedio alcanzar unos 127.500 efectivos en 2029.
En los últimos años, varios países europeos han reactivado o reforzado distintas fórmulas de servicio militar. Francia, Bélgica y Alemania han puesto en marcha programas, en algunos casos de carácter voluntario y con incentivos económicos; Croacia tiene prevista la reintroducción del servicio obligatorio en 2026; y Polonia ha anunciado un plan para ampliar de forma significativa sus efectivos.
Estas decisiones se enmarcan en un aumento generalizado del gasto en defensa en Europa tras la invasión rusa de Ucrania y en el debate sobre las capacidades militares de la OTAN.

Implicaciones derivadas de esta situación
Según los organismos de supervisión, el volumen de efectivos condiciona la capacidad operativa de las unidades, la planificación a medio plazo y la contribución de España a sus compromisos internacionales. En su análisis, el factor humano sigue siendo un elemento determinante para sostener la operatividad de unas Fuerzas Armadas que, al mismo tiempo, modernizan sus sistemas de armas.
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