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Europa cierra la puerta al candidato de Putin: por qué Schröder nunca iba a funcionar como mediador

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Vladímir Putin conversa con Gerhard Schröder durante un festival en San Petersburgo
Vladímir Putin, conversa con el excanciller alemán Gerhard Schröder durante un festival en San Petersburgo. La estrecha relación entre ambos ha provocado el rechazo de la UE a su papel como mediador (Foto: Stefan Rousseau / Getty Images).

Vladimir Putin puso sobre la mesa el nombre del excanciller alemán Gerhard Schröder como negociador europeo en las conversaciones de paz sobre Ucrania. Europa rechazó la idea en cuestión de horas. Detrás del nombre, veinte años de gasoductos y millones rusos.

El pasado sábado 10 de mayo, el líder ruso Vladimir Putin propuso al excanciller alemán Gerhard Schröder como posible mediador europeo en futuras negociaciones de paz sobre Ucrania, afirmando que el conflicto estaba "encaminándose hacia su fin". La respuesta de Bruselas, Berlín y Kyiv tardó horas. Para entender por qué fue tan inmediata, hay que remontarse dos décadas atrás.

Schröder, de 82 años, fue canciller alemán entre 1998 y 2005. En sus últimos días en el cargo firmó el acuerdo para construir el gasoducto Nord Stream 1 con Rusia, y semanas después de abandonar la cancillería, ya presidía el consejo de la empresa gestora del proyecto, controlada por Gazprom.

A partir de ahí, los vínculos no hicieron más que crecer. En 2017 asumió la presidencia del consejo de supervisión de Rosneft, la mayor petrolera rusa, en un momento en que la compañía ya acumulaba sanciones internacionales. Según informaciones publicadas en 2022, el conjunto de sus cargos en empresas energéticas rusas le reportaba cerca de un millón de dólares anuales (1 millon USD).

Gerhard Schröder en 2017, año en que asumió la presidencia del consejo de supervisión de Rosneft (Foto: Getty Images/AFP/E. Piermont).
Gerhard Schröder en 2017, año en que asumió la presidencia del consejo de supervisión de Rosneft (Foto: Getty Images/AFP/E. Piermont).

El historial de Schröder, uno que Europa no había olvidado. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, descartó la propuesta del presidente ruso antes incluso de entrar a la reunión: "No apoyamos a ese candidato, en absoluto. Hay muchos otros líderes dignos en Europa." Alemania hizo lo propio: el ministro para Asuntos Europeos, Gunther Krichbaum, fue directo al señalar que Schröder "no ha demostrado todo lo necesario para actuar como mediador neutral" y que "se ha dejado influir claramente por Putin."

Por otro lado, Kaja Kallas, la alta representante de la UE para Política Exterior, lo resumió con claridad el 11 de mayo de 2026:

"Si le damos a Rusia el derecho de nombrar un negociador en nuestro nombre, eso no sería muy inteligente. Schröder ha sido un lobista de alto nivel para empresas estatales rusas. En la práctica estaría sentado en los dos lados de la mesa."

Kaja Kallas

Vicepresidenta de la Comisión Europea

Sin embargo, el rechazo más incómodo llegó desde dentro de Alemania. En 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, el propio SPD, el partido que Schröder había liderado, le exigió que abandonara sus cargos en empresas rusas. Su presidenta, Saskia Esken, fue contundente: Schröder "había actuado durante años únicamente como hombre de negocios" y "ya no debería ser tratado como un ex estadista." Schröder cedió finalmente ante la presión, pero solo después de meses resistiéndose.

Lo que hace especialmente revelador este episodio no es el nombre elegido, sino lo que su elección dice sobre cómo opera Moscú. Putin no necesitaba que Schröder fuera aceptado: le bastaba con lanzar el nombre para recordar a Europa que el Kremlin sigue considerando a ciertos líderes occidentales como activos utilizables. La propuesta no era una concesión. Era una medición.

La respuesta de Bruselas, Berlín y Kyiv fue clara: Europa no está dispuesta a dejar que Moscú decida quién habla en su nombre. La pregunta que queda abierta es si esa unidad se mantendrá cuando las negociaciones de paz exijan decisiones más difíciles que rechazar un nombre.

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