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Estonia convierte su frontera con Rusia en una línea antidrones inspirada en las lecciones de Ucrania

La Policía y Guardia de Fronteras de Estonia (PPA) instaló sus primeros equipos estacionarios de detección y monitoreo de drones en la frontera con Rusia, informó la radiotelevisión pública ERR el 30 de mayo.
La instalación marca la primera fase de un programa de seguridad que busca cubrir toda la frontera oriental de Estonia con tecnología antidron antes de final de año.
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Radares fijos y móviles para cubrir puntos ciegos
Además de las instalaciones fijas, la PPA incorporó radares móviles montados sobre remolques. Estos sistemas pueden trasladarse según la necesidad para cubrir zonas difíciles, tramos irregulares o puntos ciegos de la frontera.
Veiko Kommusaar, jefe de la Guardia de Fronteras, explicó al programa Aktuaalne kaamera de ERR que las unidades móviles son radares clásicos adaptados para detectar amenazas de baja altitud, especialmente drones.
La flota de radares móviles costó cerca de 1,3 millones de euros. La primera fase de los equipos estacionarios requirió una inversión de unos 300.000 euros, mientras que la infraestructura completa de la frontera oriental debe estar terminada el próximo año.

Estonia acelera el refuerzo de su frontera oriental
El ministro del Interior, Igor Taro, revisó recientemente los avances de las obras cerca de la zona sensible de Saatse Saapa y del río Piusa.
Taro confirmó que los primeros dispositivos ya están plenamente operativos y señaló que Estonia avanza hacia una red antidron más amplia, pensada para proteger progresivamente todo el país.
Las obras entre Koidula y Saatse avanzan por delante del calendario previsto y deberían concluir antes de final de año, según ERR.
Lecciones de Ucrania para ciudades e infraestructura crítica
Con apoyo financiero de la Unión Europea, Estonia busca ampliar en el futuro estas redes de detección más allá de la frontera.
El objetivo es aplicar las lecciones de Ucrania: no limitar la defensa antidron a puestos fronterizos, sino extenderla también a grandes ciudades, infraestructuras críticas y posibles objetivos dentro del país.
La amenaza que preocupa a Estonia no es solo un dron que cruza desde Rusia. También son aparatos lanzados desde dentro del territorio, vuelos a baja altura difíciles de detectar y sistemas baratos capaces de poner bajo presión a infraestructuras sensibles.
Los bálticos combinan tecnología y fortificaciones
El refuerzo electrónico de Estonia forma parte de un movimiento más amplio en la región báltica.
Letonia, por ejemplo, comenzó recientemente a instalar barreras de hormigón tipo “dientes de dragón” en su frontera con Rusia. Cada una de estas estructuras pesa alrededor de 1,5 toneladas y está diseñada para impedir el avance de vehículos blindados.
Estas medidas forman parte de la Línea de Defensa Báltica, una red regional coordinada entre Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, con finalización prevista para 2028.
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