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El avance de Rusia en el Ártico amenaza a Europa y la acerca al alcance de misiles hipersónicos

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Dron submarino ruso Poseidon, sistema de propulsión nuclear desarrollado por Rusia y citado en advertencias sobre la amenaza militar rusa en el Ártico.
Dron submarino ruso Poseidon. Imagen ilustrativa. Noruega advirtió que el avance militar de Rusia en el Ártico podría aumentar la amenaza contra Europa, incluidos submarinos, cables submarinos y armas hipersónicas. (Foto: medios rusos)

Rusia se prepara para desafiar la posición de la OTAN en el Ártico, una evolución que podría permitir a Moscú amenazar partes de Europa con armas hipersónicas, advirtió el ministro de Defensa noruego, Tore Sandvik, según informó RBC-Ukraine el 1 de junio, citando a The Times.

Sandvik afirmó que Rusia ha concentrado una parte importante de su arsenal nuclear en la región ártica y sigue ampliando su Flota del Norte. También señaló que submarinos rusos están siendo detectados con mayor frecuencia cerca de aguas territoriales de países de la OTAN.

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El corredor entre Noruega y Svalbard

Una de las zonas que más preocupa a Oslo es el corredor marítimo entre la Noruega continental y el archipiélago de Svalbard.

Según el informe, si Rusia lograra controlar ese paso, podría crear una defensa tipo “bastión” alrededor de sus activos militares en el Ártico y facilitar la salida de sus fuerzas navales hacia el océano Atlántico.

Ese escenario supondría un reto directo para el Reino Unido y otros aliados de la OTAN, porque reduciría la capacidad de la Alianza para vigilar los movimientos de submarinos rusos.

La lógica militar es sencilla: cuanto más espacio gane Rusia para proteger sus submarinos y moverlos hacia el Atlántico, más difícil resulta para la OTAN seguirlos, anticipar sus rutas y proteger infraestructura crítica.

Misiles Tsirkon y el riesgo para Europa

El informe también destacó la amenaza de los misiles de crucero hipersónicos rusos Tsirkon, capaces de portar ojivas nucleares. Moscú continúa además desarrollando el Poseidon, un dron submarino de propulsión nuclear.

Sandvik advirtió que, si Rusia pudiera controlar el corredor septentrional, el alcance operativo de sus armas hipersónicas podría llegar hasta Londres, así como a objetivos en Noruega y Dinamarca.

El problema para la OTAN no es solo el alcance de esas armas, sino el entorno desde el que podrían operar. El Ártico ofrece profundidad, bases rusas, rutas submarinas y condiciones de vigilancia complejas, especialmente en un momento en que Moscú intenta aumentar la presión sobre varios flancos europeos al mismo tiempo.

El tercer paso marítimo que inquieta a la OTAN

Según RBC-Ukraine, la estrategia marítima de defensa de la OTAN se basa en controlar los pasos estrechos por los que las fuerzas navales rusas pueden acceder a los océanos.

Actualmente, la Alianza mantiene control efectivo sobre dos de los tres grandes corredores: el Bósforo, que conecta con el mar Negro, y los estrechos daneses, que regulan el acceso desde el mar Báltico.

La ruta del norte sigue siendo el punto más sensible. Es menos visible para el público que el mar Negro o el Báltico, pero tiene un peso estratégico enorme: conecta el Ártico ruso con el Atlántico Norte, donde se cruzan submarinos, cables submarinos, rutas energéticas y la defensa marítima de Europa.

Cables submarinos y energía en el mar del Norte

La preocupación no se limita a los submarinos armados.

El diputado laborista escocés Michael Marra advirtió recientemente que submarinos rusos han supuesto una amenaza para cables submarinos conectados con infraestructura energética del mar del Norte.

Sus declaraciones se produjeron durante un debate en el Parlamento escocés sobre la política energética de Escocia, bajo una moción del Gobierno titulada “It’s Scotland’s energy”, presentada por Stephen Gethins, ministro escocés para Europa, Asuntos Exteriores y Energía.

Aunque el debate se centró principalmente en la gobernanza energética y el futuro mix eléctrico de Escocia, Marra introdujo la dimensión de seguridad y subrayó que la protección de la infraestructura crítica debe formar parte de cualquier política energética seria.

“Nuestros activos del mar del Norte, cuyos cables han sido amenazados por submarinos rusos en las últimas semanas, deben ser una prioridad de defensa”, afirmó.

Marra también vinculó la cuestión con el debate constitucional escocés, al sostener que alejar a Escocia del marco de defensa del Reino Unido aumentaría los costes en un momento en que se necesita más inversión en resiliencia y protección.

Reino Unido y Noruega ya habían rastreado y disuadido anteriormente a tres submarinos rusos que intentaban inspeccionar cables y gasoductos críticos en el Atlántico Norte.

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