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La Casa Blanca vigila la sospecha de un brote de epidemia en Rusia tras la muerte de una científica en Siberia

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Detalle de una pegatina de advertencia de riesgo biológico pegada en la puerta de cristal de un laboratorio médico en Moscú, Rusia.
Símbolo de riesgo biológico en un laboratorio en Moscú, Rusia. (Foto ilustrativa: Getty Images)

La Casa Blanca sigue de cerca las informaciones sobre un posible caso de epidemia y las parentales cuarentenas decretadas en Rusia, según informó el portal Axios tras consultar a un alto funcionario de la Administración Trump. Las medidas preventivas adoptadas por las autoridades sanitarias rusas se desencadenaron tras el fallecimiento de una trabajadora de un centro de investigación antipestosa situado en la región siberiana de Irkutsk.

Aunque las autoridades sanitarias rusas no han confirmado oficialmente que la causa de la muerte responda a un contagio por esta bacteria, la activación de protocolos de aislamiento en una instalación científica de alta seguridad ha encendido las alarmas internacionales. La vigilancia de Washington refleja la inquietud de los servicios de inteligencia y salud pública estadounidenses ante cualquier brecha potencial en la contención de patógenos de alto riesgo dentro del territorio ruso.

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Una rotura de tubo de ensayo y la puesta en observación de casi 200 personas

La Administración de Donald Trump "está al tanto, supervisando el brote y evaluando opciones", según confirmó un funcionario gubernamental a Axios. Mientras la Casa Blanca remitió las consultas al Departamento de Estado —que no ofreció respuesta inmediata—, los detalles sobre el incidente en Siberia han revelado fallos graves en los protocolos de bioseguridad.

La investigadora fallecida ha sido identificada como Daria Shipilova, de 28 años, empleada en un instituto de investigación antipestosa en Irkutsk. Según informes locales citados por el medio estadounidense, Shipilova sufrió un accidente de laboratorio el pasado 25 de septiembre al romper accidentalmente un tubo de ensayo que contenía el patógeno de la peste neumónica, la variante más virulenta y de rápida transmisión interhumana de esta enfermedad.

Cuatro días después del incidente, la científica fue ingresada con un cuadro grave de neumonía y falleció durante la noche del 1 al 2 de octubre. Como respuesta de emergencia, las autoridades sanitarias rusas han impuesto la cuarentena en varios centros médicos de la región y mantienen bajo observación estricta a cerca de 200 personas que tuvieron contacto directo o indirecto con la víctima, en un intento por contener cualquier cadena de contagio.

La opacidad de Moscú ante los riesgos de bioseguridad en sus laboratorios

El despliegue de emergencia en la región de Irkutsk refleja la alarma interna generada en Rusia, a pesar de la retórica oficial de calma. La visita de urgencia de la jefa sanitaria del país desde Moscú, la suspensión de actos públicos y el aislamiento de 189 personas contrastan con la versión del organismo de salud pública ruso, que ha calificado el deceso de Daria Shipilova como una "neumonía de etiología desconocida" y asegura que los análisis no detectaron patógenos vinculados a su trabajo.

A pesar de que el gobernador regional, Igor Kobzev, sostiene que los contactos aislados han dado negativo y no presentan síntomas, el secretismo habitual de las autoridades rusas —que solo han admitido investigar una "infección especialmente peligrosa"— aviva la preocupación de los servicios de inteligencia occidentales. En un contexto marcado por la tensión geopolítica y el deterioro de los estándares en infraestructuras científicas rusas, el accidente en un centro de investigación de patógenos letales reaviva el debate internacional sobre la transparencia y la bioseguridad en las instalaciones de alta contención del país.

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