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Moscú rechaza la propuesta de Washington y tilda de "inadecuado" vincular sanciones y prisioneros

El Kremlin ha desmentido este miércoles la existencia de negociaciones con Estados Unidos para acordar la liberación de presos políticos rusos a cambio del levantamiento de sanciones económicas. La posición oficial, recogida por el diario The Moscow Times, responde a las informaciones aparecidas en las últimas horas sobre posibles contactos discretos entre ambas potencias.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, rechazó que se hayan producido conversaciones con diplomáticos o funcionarios estadounidenses para articular dicho acuerdo. El desmentido de Moscú frena las especulaciones sobre una hipotética vía de flexibilización de las medidas de presión financiera impuestas tras el inicio de la invasión de Ucrania, en un contexto marcado por el estancamiento de los canales diplomáticos bilaterales.
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El rechazo del término "preso político" y las vías de inteligencia
La negativa de Moscú se apoya en un argumento formal recurrente en el discurso oficial del Ejecutivo ruso. "En esta formulación, la cuestión no se abordó ni se podría abordar, porque negamos categóricamente la existencia de presos políticos", afirmó Dmitri Peskov durante su comparecencia diaria. El portavoz de la Presidencia tildó de "completamente inadecuado" el planteamiento de vincular a los detenidos por motivos políticos con las sanciones financieras occidentales.
Las cifras de las organizaciones independientes desmienten la postura de las autoridades rusas. Según los datos del centro de derechos humanos Memorial, galardonado con el Premio Nobel de la Paz, en Rusia existen actualmente 1.826 presos políticos. Pese a desestimar de forma tajante el plano político y económico, Peskov sí admitió un matiz operativo: los servicios de inteligencia de Rusia y Estados Unidos mantienen un canal de contacto habitual y directo centrado de manera explícita en el canje de prisioneros.

Un canal pragmático con el precedente del modelo bielorruso
El intercambio de prisioneros se mantiene como uno de los contados canales pragmáticos de interlocución entre Washington y Moscú. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, ambas potencias han cerrado dos canjes de prisioneros. El nombramiento esta misma semana de John Coale como enviado especial para asuntos de rehenes por parte de la Casa Blanca subraya la voluntad estadounidense de consolidar este canal directo.
La propuesta desmentida por Peskov, atribuida al propio Coale y dada a conocer el pasado 29 de septiembre, planteaba un alivio gradual de las sanciones económicas impuestas a Rusia a cambio de la liberación de detenidos por motivos políticos. Este enfoque replica el modelo aplicado recientemente con Bielorrusia, donde la excarcelación de presos se vinculó al levantamiento selectivo de restricciones comerciales y a potenciales acuerdos económicos. Aunque la retórica del Kremlin rechace públicamente admitir la existencia de represaliados políticos, la fluidez operativa entre las agencias de inteligencia confirma que el regateo diplomático entre ambas potencias sigue activo.
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