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Así es el NEO-1, el nuevo robot con el que cualquier soldado ucraniano puede desminar el frente
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El Ministerio de Defensa de Ucrania ha codificado y aprobado oficialmente el NEO-1, un complejo robótico de control remoto diseñado para localizar municiones sin explotar en el campo de batalla. El departamento lo anunció el 9 de junio.
La codificación es el trámite que incorpora el sistema al catálogo oficial de armamento del país: a partir de ahora, el robot puede fabricarse y entregarse de forma reglada a las unidades del frente.
De desarrollo nacional, el NEO-1 está concebido para despejar campos minados manteniendo al operador lejos del peligro. Según el ministerio, el equipo responde a las exigencias de la guerra actual y a las peticiones directas de los soldados.
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Por qué importa: cualquier soldado, sin esperar a los zapadores
La verdadera novedad del NEO-1 no es que sea un robot, sino quién puede usarlo. Según el Ministerio de Defensa, la plataforma combina una interfaz sencilla con modos de control manual y automatizado, de modo que cualquier militar que necesite despejar una zona puede operarla sin recurrir a una unidad de zapadores especializada.
Ese detalle tiene peso táctico. En el frente, el desminado es un cuello de botella: las unidades de ingenieros son escasas y su disponibilidad condiciona el avance de la infantería y los blindados. Si cada unidad puede abrir su propio paso, se acorta la espera y se libera a los especialistas para las tareas más delicadas.
La arquitectura modular apunta en la misma dirección. El ministerio subraya que reduce los costes operativos, un factor decisivo en una guerra de desgaste donde el material se pierde a diario: un sistema barato, reparable y de fabricación nacional puede producirse y reponerse a escala, sin depender de proveedores extranjeros.
El problema de fondo es enorme. Ucrania se ha convertido en uno de los países más minados del mundo, una amenaza que pesa tanto sobre los soldados como sobre el regreso de los civiles y la recuperación agrícola cuando termine la guerra. Conviene precisar, no obstante, que las ventajas descritas proceden del propio ministerio: el rendimiento real del NEO-1 sobre el terreno aún no ha sido verificado de forma independiente.

¿Cuáles son las características del nuevo NEO-1?
Las especificaciones difundidas por el ministerio dibujan un equipo deliberadamente ligero y polivalente:
Característica | Dato |
|---|---|
Dimensiones | 85 × 81 cm; 41 cm de altura |
Peso | unos 60 kg |
Transporte | lo descargan dos soldados desde la caja de una pickup o un maletero |
Velocidad máxima | 7 km/h |
Autonomía | hasta 8 horas por carga |
Carga útil | hasta 70 kg |
Remolque | carro cargado de hasta 120 kg |
Funciones | desminado y transporte logístico |
Más allá del desminado, el NEO-1 funciona como mula logística: puede acarrear hasta 70 kg de carga o remolcar un carro de hasta 120 kg, según el ministerio de defensa. Esa polivalencia refuerza la lógica de coste que define al sistema: una sola plataforma barata aporta dos capacidades —abrir paso entre minas y mover material— a unidades que en el frente suelen carecer de ambas.

Sensores y capacidad de detección
Parámetro | Dato |
|---|---|
Alcance de control | 500 m, ampliable a 3 km |
Cámara | vídeo en tiempo real, estabilizador de 3 ejes, visión nocturna, zoom óptico 10x y digital 3x |
Detector | de impulsos, multicanal y de formato ancho; se calibra en remoto y se adapta solo a distintos tipos de suelo |
Anchura de barrido | 139 cm |
Profundidad de detección | hasta 60 cm |
Amenazas detectadas | metales férricos, oro y plata; minas OZM-72, serie TM (anticarro), MON (fragmentación direccional) y PMN-2 (antipersona, de bajo contenido metálico) |
Filtro | modo que ignora chatarra del frente: virutas, tornillos y esquirlas |
Dos detalles sobresalen. El detector reconoce minas de bajo contenido metálico como las PMN-2 antipersona, precisamente las más difíciles de localizar con equipos convencionales. Y su modo de filtro le permite ignorar la chatarra que tapiza el frente —virutas, tornillos, esquirlas—, el ruido que dispara los falsos positivos y ralentiza cualquier desminado.
25.000 robots: la apuesta que hay detrás del NEO-1
El NEO-1 no es un caso aislado, sino una pieza de una estrategia mayor. Superada en hombres y en material, Ucrania ha hecho de la ventaja tecnológica uno de los pilares de su defensa frente al Ejército ruso, y los sistemas terrestres no tripulados ocupan un lugar central en ese cálculo.
La escala lo deja claro. El Ministerio de Defensa planea contratar más de 25.000 sistemas robóticos terrestres solo en el primer semestre de 2026, más del doble de los adquiridos en todo 2025. La meta declarada es ambiciosa: trasladar el 100 % de la logística del frente a plataformas no tripuladas.
El robot zapador llega además en una oleada de sistemas de fabricación nacional. Poco antes se aprobó el complejo Bizon-L, un vehículo terrestre que, según informes previos, mantiene la conexión incluso en zonas saturadas por la guerra electrónica rusa gracias a seis enlaces de comunicación distintos, entre ellos LTE y Starlink.
El trasfondo es una lógica de desgaste: cada tarea que asume una máquina —despejar minas, acarrear munición, evacuar heridos— es un soldado que no se expone en el punto más letal del frente. El objetivo del 100 % suena, hoy, más a horizonte que a realidad inmediata; pero la dirección está fijada, y el NEO-1 es uno de los ladrillos con los que Ucrania pretende construir ese ejército mecanizado.
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