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Drones FPV atacan fuerzas rusas en Mali mientras crece la oposición anti-Moscú en el Sahel

Según informó el medio Tanakra, con sede en Azawad, el 31 de marzo, rebeldes del norte de Malí lanzaron un ataque con drones y artillería contra fuerzas vinculadas a Rusia, lo que pone de manifiesto los crecientes riesgos que supone la creciente presencia militar de Moscú en África.
El 30 de marzo, combatientes del Frente de Liberación de Azawad atacaron un campamento utilizado por mercenarios rusos del llamado «Cuerpo Africano», junto con fuerzas de la junta militar maliense, cerca de la ciudad de Anéfis.
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Según los informes, el ataque incluyó drones FPV—sistemas no tripulados pequeños y maniobrables, cada vez más utilizados para ataques de precisión—así como fuego de artillería.
El campamento sufrió daños considerables, aunque no hay información confirmada sobre bajas entre el personal ruso.
El uso de drones FPV en el ataque pone de manifiesto cómo las tácticas ampliamente utilizadas en Ucrania se están extendiendo a otras zonas de conflicto, brindando a las fuerzas irregulares acceso a capacidades de ataque relativamente económicas pero altamente efectivas.
[ 🇲🇱 MALI | 🇷🇺 RUSSIE ]
— Little Think Tank (@L_ThinkTank) March 31, 2026
🔸 Vidéo montrant le Front de Libération de l’Azawad (FLA) qui ayant frappé une position de l’armée malienne et de l’Africa Corps (organisation paramilitaire russe) à Kidal avec un drone kamikaze FPV.
pic.twitter.com/HY9G22QsNc
El ataque también refleja una escalada más amplia en los combates entre las fuerzas separatistas y las tropas afines al gobierno, respaldadas por contratistas rusos.
Este último ataque se produce tras otro incidente mortal ocurrido a principios de marzo, cuando más de diez combatientes de las fuerzas gubernamentales malienses y unidades vinculadas a Rusia murieron en una emboscada.
Dicho ataque tuvo lugar cerca de la ciudad de Nampala, en el centro de Malí, en una ruta clave que conduce a la frontera con Mauritania.
En conjunto, estos incidentes apuntan a una creciente presión sobre las operaciones respaldadas por Rusia en la región.
Tras la retirada de las fuerzas francesas y el fin de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU, las estructuras militares privadas rusas—primero Wagner y, posteriormente, formaciones vinculadas al Ministerio de Defensa ruso—se han convertido, de hecho, en la principal presencia militar extranjera en Malí.
La implicación de Moscú en el país va más allá de la seguridad.
Rusia ha asegurado el acceso a recursos naturales clave, como yacimientos de oro, uranio y litio, y también ha firmado acuerdos para desarrollar infraestructuras relacionadas con la extracción de recursos. Entre ellos se encuentra una planta de refinación de oro planificada con una capacidad anual de hasta 200 toneladas.
Anteriormente, surgieron informes que indicaban que más de 13.000 malienses habían huido al sureste de Mauritania desde octubre de 2025, mientras que los civiles en el centro de Malí permanecen atrapados entre militantes yihadistas, tropas malienses y combatientes rusos del Cuerpo Africano, la fuerza controlada por el Kremlin que reemplazó a Wagner.







