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La economía rusa entra en números rojos por primera vez desde 2023

La economía rusa registró su primera contracción en casi un año, después de que el producto interno bruto (PIB) del país cayera un 2,1% interanual en enero de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior. Los datos, citados por The Moscow Times el 5 de marzo y basados en cifras del Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia, sugieren que el crecimiento económico del país está perdiendo impulso tras varios años marcados por la guerra y las sanciones occidentales.
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Según el ministerio, la caída de la actividad económica se debió en parte a dos días laborales menos durante el mes y a condiciones climáticas extremadamente frías, factores que afectaron especialmente a la producción industrial.
Uno de los sectores más golpeados fue la construcción, que registró una fuerte caída del 16%. Esta cifra contrasta con el crecimiento del 6% registrado el año anterior, cuando un invierno inusualmente cálido favoreció la actividad en ese sector. Sin embargo, economistas advierten que los factores climáticos o calendarios no explican completamente el descenso.
Incluso al ajustar estos elementos, los datos sugieren que la economía rusa se encuentra más cerca del estancamiento que del crecimiento, con una desaceleración visible en varios sectores clave.
Uno de los principales motores del enfriamiento económico es la caída de la demanda interna. En 2025, el consumo representó más del 51% del PIB ruso, pero los primeros datos de 2026 indican que el gasto de los hogares está perdiendo fuerza.
Parte de esta presión proviene de la subida del IVA, que ha reducido el poder adquisitivo de los consumidores y ha afectado al gasto en bienes y servicios. Las cifras de comercio minorista reflejan esta tendencia. En enero, las ventas al por menor crecieron apenas un 0,7% interanual, una desaceleración notable frente al 3,9% registrado en diciembre.

El sector de la restauración ha mostrado mayor resistencia, con un aumento del 15,1% en el gasto, aunque este crecimiento no ha sido suficiente para compensar la debilidad general del consumo. El crecimiento de los salarios también ha comenzado a moderarse.
Durante 2025, los salarios reales aumentaron un 4,4%, pero el ritmo de crecimiento se redujo a solo un 2,4% en diciembre, lo que refleja un mercado laboral que empieza a mostrar señales de enfriamiento.
Los altos tipos de interés y el encarecimiento del crédito también están reduciendo el gasto de los hogares, según Daniil Nametkin, director del Centro de Análisis de Inversiones y Estudios Macroeconómicos.
El economista Sergey Alexashenko señaló que el bajo crecimiento del comercio minorista resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta el aumento de los ingresos registrado el año pasado. Según Alexashenko, esto sugiere que los incrementos salariales están beneficiando principalmente a los grupos con mayores ingresos, mientras que gran parte de la población no experimenta mejoras reales en su nivel de vida.
Varios sectores industriales también registraron caídas importantes. La industria metalúrgica se contrajo un 6,6%, afectada por los bajos precios globales y el aumento de los costes financieros. El sector automotriz experimentó un descenso aún mayor, con una caída del 21,3%, impulsada principalmente por la reducción de la demanda interna.
A pesar del enfriamiento general de la economía, algunos sectores vinculados al complejo militar-industrial ruso continúan mostrando un crecimiento sólido.
La producción asociada al esfuerzo bélico se mantiene estable e incluso ha aumentado en determinadas áreas, lo que ha ayudado a amortiguar el impacto de la desaceleración económica. Este patrón refleja cómo la economía rusa se está volviendo cada vez más dependiente del gasto militar para sostener su actividad industrial.
Tras crecer apenas un 1% en 2025, muy por debajo del 4,9% y 4,1% registrados en los dos años anteriores, el gobierno ruso prevé que la economía crezca solo un 1,3% en 2026.
Sin embargo, muchas previsiones externas son aún más pesimistas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera un crecimiento de apenas el 0,8%, mientras que el Banco Central de Rusia estima una expansión de entre 0,5% y 1,5%. Otros analistas citados por el Ministerio de Desarrollo Económico proyectan un crecimiento medio cercano al 1,1%, mientras que la Escuela Superior de Economía calcula apenas 0,9%.
La contracción económica se produce tras varios informes que advierten del impacto creciente de las sanciones occidentales sobre el sector energético ruso, una de las principales fuentes de ingresos del país.
Investigaciones recientes también señalan que el déficit presupuestario de Rusia es considerablemente mayor de lo que el Kremlin reconoce oficialmente. Según estimaciones citadas por analistas europeos, el déficit federal real de 2025 fue un 26% superior a las cifras oficiales, alcanzando cerca del 3,6% del PIB, lo que refleja el creciente coste económico de la guerra a gran escala contra Ucrania.
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