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Rusia endurece el control sobre los pensionistas y las viviendas en los territorios ocupados

A partir de junio de 2026, las administraciones de ocupación rusas en los territorios ocupados de Ucrania comenzarán a contabilizar los intereses de los depósitos bancarios de los pensionistas para determinar si cumplen con los requisitos para recibir asistencia social.
Según informó Ukrinform el 18 de mayo, esta medida se utilizará para evaluar la "necesidad financiera" de los adultos mayores, condicionando directamente su acceso a suplementos regionales, subsidios para servicios públicos y otras modalidades de apoyo estatal.
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Control fiscal y pérdida de subsidios básicos en las zonas bajo ocupación
El nuevo mecanismo administrativo asimilará los rendimientos de las cuentas de ahorro como ingresos adicionales. Esto implica que aquellos pensionistas que reciben pagos base muy bajos, pero que cuentan con ahorros modestos, podrían perder automáticamente sus subsidios esenciales si el interés de sus depósitos empuja su cómputo global por encima de los límites fijados por la ocupación.
Además de la pérdida de asistencia, la medida introduce una carga impositiva directa: los ingresos por intereses que superen el umbral de los 1.800 dólares aproximados estarán sujetos a un impuesto sobre la renta de las personas físicas del 13%. La aplicación de esta normativa profundiza la vulnerabilidad de la población de la tercera edad, aumentando su dependencia económica directa de las autoridades de ocupación y otorgando a estas un control más estricto sobre la subsistencia diaria en los territorios ocupados.
El patrón de asimilación y monitoreo financiero
Esta reforma forma parte de una estrategia de presión burocrática y financiera en las regiones ocupadas de Ucrania. El procedimiento operativo sigue un patrón definido: en una primera fase, se presiona a los residentes de mayor edad para que se integren en el sistema bancario, de pensiones y de registro civil de la Federación Rusa.
Una vez que la población queda incorporada a estas bases de datos, las administraciones utilizan las mismas herramientas de control para monitorear sus finanzas, restringir el otorgamiento de beneficios y aplicar nuevas obligaciones fiscales.
Expropiación paralela en los territorios ocupados hasta 2030
Este control sobre los ingresos financieros de los ciudadanos coexiste con mecanismos de presión patrimonial sobre los bienes raíces en las zonas bajo control ruso, como el caso de Mariúpol. Estas medidas responden a una legislación aprobada el pasado 10 de diciembre, la cual faculta a las administraciones de ocupación a declarar viviendas particulares como "no reclamadas" para transferir su propiedad o uso a nuevos ocupantes.
Este marco legal coloca en una situación de riesgo a los propietarios ucranianos que han sido desplazados por la guerra o que permanecen en el territorio pero no pueden convalidar sus títulos de propiedad bajo las normativas impuestas por Moscú. De acuerdo con informes del Centro para el Combate a la Desinformación, está previsto que este proceso de expropiación continúe ejecutándose de manera progresiva en los territorios ocupados hasta el año 2030. Esta política de confiscación patrimonial forma parte de un programa estructurado por el Kremlin para alterar la demografía de las regiones bajo su control, facilitando la entrega de estas viviendas a ocupantes traídos desde Rusia con el objetivo de reemplazar de forma sistemática a la población ucraniana.
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