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Una investigación revela que Rusia prueba artillería en humanos para medir su impacto

Una investigación independiente sostiene que Rusia ha utilizado personas para probar el efecto de munición de artillería.
Un instituto del Ministerio de Defensa ruso ha utilizado personas para probar el efecto de munición de artillería. No en simulaciones. No en laboratorio. En condiciones diseñadas para medir daño real.
La afirmación procede de una investigación publicada el 13 de abril por el medio independiente Proekt, centrada en el Instituto Estatal de Investigación de Medicina Militar.
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El objetivo de los ensayos, según la documentación citada, es explícito: determinar qué tipo de impacto produce una munición sobre el cuerpo humano y a qué distancia incapacita o mata.
Para ello, se emplean voluntarios militares. Durante las pruebas, los sujetos son expuestos a detonaciones de calibres como 122 mm y 300 mm mientras se monitoriza su sistema cardiovascular, su actividad nerviosa y las reacciones físicas inmediatas. Después, se recogen muestras biológicas.
Las instalaciones descritas no son improvisadas. Incluyen zonas que reproducen posiciones militares reales —fortificaciones, equipos, estructuras— donde se llevan a cabo los ensayos.
El instituto cuenta además con un centro clínico propio desde 2018, con unidades de cuidados intensivos, cirugía y hospitalización. En su primer año registró más de 300 casos vinculados a pruebas de armamento, medicamentos y otros desarrollos militares.

Según la investigación, desde 2015 este instituto sería el único dentro del Ministerio de Defensa ruso autorizado a trabajar con sujetos humanos. Eso le da una posición central.
El alcance no se limita a municiones. El mismo centro participa en pruebas de fármacos, equipos de protección y otros programas militares. El informe lo vincula además a actividades relacionadas con armas químicas.
Y sitúa a su director, Sergei Chepur, en contacto con miembros del GRU implicados en el caso Skripal de 2018, el uso de un agente nervioso en territorio británico.
El esquema que describe la investigación es claro: un sistema en el que la investigación médica, el desarrollo de armamento y las operaciones sensibles no están separados.
Las conclusiones del informe no han sido verificadas de forma independiente. Pero los datos, las instalaciones descritas y el tipo de pruebas apuntan en una misma dirección.

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