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Contratiempo espacial para Moscú: Rusia pierde el primer satélite de la red con la que busca competir con Starlink

El intento de Rusia de construir una red de internet por satélite para competir con el sistema Starlink ha encallado en su fase inicial. Uno de los primeros 16 satélites operativos de la constelación rusa se ha desintegrado al reentrar en la atmósfera terrestre, mientras que otros 10 —casi dos tercios del despliegue original— siguen sin alcanzar la órbita prevista y se enfrentan a un futuro incierto.
El proyecto constituye una de las grandes apuestas tecnológicas de Moscú para contrarrestar la ventaja estratégica que la red de Elon Musk otorga a las tropas de Ucrania en el frente. Sin embargo, este revés técnico en la órbita baja de la Tierra amenaza con descarrilar los planes del Kremlin para garantizarse una infraestructura de comunicaciones soberana y blindada frente a las sanciones occidentales.
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Bureau 1440 y el tropiezo del cohete Soyuz
De acuerdo con un informe publicado por el portal especializado Defense Express, los problemas técnicos afectan al primer lote operativo de 16 satélites Rassvet-3. Los dispositivos fueron puestos en órbita el pasado 23 de marzo a bordo de un cohete Soyuz-2.1b operado por la compañía aeroespacial rusa Bureau 1440.
Este despliegue estaba diseñado para poner los cimientos de la futura red de banda ancha satelital con la que el Kremlin busca replicar la infraestructura occidental. La firma privada Bureau 1440, encargada del desarrollo del proyecto, tiene como objetivo estratégico desplegar cientos de estos terminales en los próximos años, pero las anomalías registradas tras el lanzamiento de marzo comprometen el calendario de la que Moscú considera una infraestructura crítica para su seguridad nacional.
Bureau 1440 shows footage of separation of 16 Rassvet satellites from Soyuz's third stage pic.twitter.com/jhe2krZ1kA
— afec7032 🇷🇺 (@robert_savitsky) March 24, 2026
Una anomalía en los sistemas de propulsión
Según los datos de seguimiento técnico recabados por Defense Express, los satélites fueron desplegados inicialmente en una órbita baja de aproximadamente 310 kilómetros. El plan de vuelo estipulaba que las unidades debían superar una fase de comprobación de sus sistemas internos antes de activar sus motores para elevarse de forma gradual hasta su órbita operativa definitiva, situada a unos 800 kilómetros de altura.
Sin embargo, los registros de telemetría indican que solo seis de los 16 satélites han iniciado la maniobra de ascenso hacia la cota asignada. El resto permanece estancado. Uno de los dispositivos, identificado bajo el código de catalogación NORAD 68363, no llegó a activar su sistema de propulsión tras el lanzamiento. Tras pasar algo más de dos meses perdiendo altura de forma progresiva debido al rozamiento atmosférico, el satélite acabó reentrando en las capas densas de la atmósfera, donde se desintegró. El informe sectorial añade que al menos otro satélite de la misma remesa se encuentra atrapado en una altitud críticamente baja, un escenario que anticipa un desenlace idéntico si no realiza una maniobra correctora de urgencia en los próximos días.

Incertidumbre en la órbita baja y opacidad institucional
A este escenario se suma la situación de otras ocho unidades del lanzamiento de marzo, que permanecen estancadas en altitudes que oscilan entre los 320 y los 340 kilómetros en lugar de proseguir su ascenso hacia la órbita operativa. Según destaca Defense Express, los motivos exactos por los que estos aparatos mantienen dicha posición siguen sin aclararse.
La publicación sectorial subraya que los satélites que avanzan con éxito hacia su cota definitiva completaron las revisiones iniciales de sus sistemas en el plazo de un mes tras el despegue. Por el contrario, este grupo de naves acumula ya casi tres meses en órbitas inferiores. La inactividad de las plataformas ha desatado las especulaciones entre los observadores aeroespaciales sobre la existencia de fallos técnicos de gravedad en la cadena de producción o en el software de guiado, un extremo sobre el que ni la compañía Bureau 1440 ni las autoridades rusas se han pronunciado de manera oficial.
Un calendario lastrado por los retrasos y el bloqueo tecnológico
La constelación Rassvet constituye la piedra angular de los planes de Moscú para articular una red propia de internet satelital. Los objetivos declarados por la compañía Bureau 1440 contemplan el despliegue de aproximadamente 300 satélites para finales de 2027, año en el que está previsto el inicio de la comercialización de sus servicios de conectividad de banda ancha.
Cumplir con este cronograma exigiría al sector aeroespacial ruso la ejecución de al menos 19 lanzamientos adicionales del cohete Soyuz-2.1b en apenas año y medio. La viabilidad del proyecto, sin embargo, ya arrastra dificultades: la primera misión de despliegue sufrió demoras sustanciales, postergándose desde la fecha inicialmente prevista en 2025 hasta marzo de 2026.
A la par que impulsa la constelación Rassvet —su réplica más directa al sistema de SpaceX—, el Kremlin ha intentado mitigar su dependencia tecnológica exterior mediante el despliegue de terminales Sprint-030, vinculados a las redes ya existentes de los satélites Express y Yamal. El objetivo prioritario de este entramado es asegurar la cobertura en las regiones más remotas de Rusia y blindar las comunicaciones del Estado, una meta estratégica que ahora se topa con la primera pérdida confirmada en órbita de su nueva generación de satélites.
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