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Rusia burla las sanciones y emplea impresoras 3D avanzadas para multiplicar sus drones a reacción

Rusia ha logrado sortear las sanciones occidentales para adquirir equipos de impresión 3D de última generación —tecnología comparable a la utilizada por el fabricante aeronáutico Rolls-Royce—, lo que le ha permitido reducir a la mitad el coste de producción de sus drones a reacción.
Según reveló The Economist este 1 de septiembre, este avance industrial ha facilitado la fabricación en masa de componentes de turbinas, consolidando a estos vehículos aéreos como la amenaza más formidable y esquiva para la defensa antiaérea ucraniana.
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Una asimetría táctica y financiera
El abaratamiento de los procesos ha situado el coste unitario de estos drones a reacción entre los 50.000 y 70.000 dólares, una cifra que seguirá descendiendo a medida que se escale el ensamblaje continuo. Esta proliferación plantea una ecuación logística insostenible para Kyiv. Para neutralizar estas veloces amenazas, las fuerzas ucranianas dependen de aviones de combate, misiles tierra-aire de corto alcance, sistemas portátiles (MANPADS) y cañones automatizados, soluciones cuya munición y despliegue superan sistemáticamente el valor del dron interceptado.

El impacto operativo de este salto tecnológico se evidencia en las siguientes métricas críticas en el campo de batalla:
Caída en las intercepciones: Las defensas ucranianas apenas logran abatir en torno al 30 % de los drones a reacción, un desplome drástico frente a la tasa de éxito superior al 90 % registrada contra los tradicionales Shahed impulsados por hélice.
Velocidad de penetración: Los nuevos modelos alcanzan los 600 km/h, triplicando los escasos 200 km/h de sus predecesores, lo que reduce la ventana de detección y seguimiento a escasos segundos.
Precisión destructiva: Varios de estos veloces aparatos han logrado destruir instalaciones críticas que los misiles balísticos rusos no pudieron neutralizar durante más de cuatro años de guerra a gran escala.
El objetivo: colapsar la red eléctrica antes del invierno
La urgencia defensiva se agrava con el aumento exponencial de los lanzamientos. Yurii Ihnat, portavoz de la Fuerza Aérea de Ucrania, confirmó que durante el mes de julio Rusia quintuplicó el despliegue de drones a reacción en comparación con junio. El objetivo primordial de esta saturación son unas 140 subestaciones eléctricas operadas por la red nacional Ukrenergo, nodos vitales para transformar y distribuir la energía de alto voltaje de cara a los gélidos meses invernales.
❗️There is damage to the railway infrastructure near the Kyiv railway station, local media reports. pic.twitter.com/7NhweFipk4
— MAKS 26 🇺🇦👀 (@Maks_NAFO_FELLA) September 2, 2026
Mientras Ucrania desarrolla a contrarreloj nuevos interceptores —similares a misiles en miniatura y diseñados específicamente para cazar aparatos de alta velocidad—, el hostigamiento aéreo no dará tregua. Kyrylo Budanov, Jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania, advirtió que el mando ruso planea mantener esta agresiva campaña de ataques con drones a reacción contra Kyiv al menos hasta el 18 o 20 de septiembre.
El objetivo es sincronizar el clímax del bombardeo aéreo con la celebración de las inminentes elecciones parlamentarias en Rusia.
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