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Rusia prepara hasta 115.000 tropas cerca de las fronteras norte y báltica de la OTAN

Rusia está expandiendo infraestructura militar a lo largo de su frontera noroccidental y podría desplegar hasta 115.000 soldados cerca de las fronteras norte y báltica de la OTAN después de la guerra en Ucrania, según una investigación publicada por la radiotelevisión pública danesa DR el 10 de junio.
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Responsables de inteligencia y altos mandos militares de varios países nórdicos consideran que Rusia está reconstruyendo bases, ampliando estructuras de fuerza y preparando formaciones militares que podrían ser utilizadas en una futura confrontación con la OTAN en torno al mar Báltico.
La investigación se basa en entrevistas con funcionarios de inteligencia y militares de Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia, además de análisis de imágenes satelitales recientes.

Nuevas obras cerca de la frontera finlandesa
Uno de los proyectos clave señalados por DR es la restauración y ampliación de instalaciones militares en Petrozavodsk, cerca de la frontera con Finlandia.
Imágenes satelitales revisadas por el exoficial de inteligencia militar finlandés Marko Eklund muestran nuevas obras en zonas que hasta hace poco aparecían como terreno forestal sin desarrollar.
Según Eklund, la nueva infraestructura podría permitir un aumento importante del número de tropas rusas en la región. El exoficial indicó a DR que Rusia podría llegar a estacionar alrededor de 115.000 efectivos a lo largo de sus fronteras norte y báltica una vez que termine la guerra en Ucrania.
También advirtió que Moscú sería capaz de trasladar en cuestión de semanas a cientos de miles de soldados adicionales con experiencia de combate desde otras partes de Rusia si lo considerara necesario.


Rusia vuelve a divisiones más grandes
La investigación subraya que los planificadores militares nórdicos observan con especial atención la reestructuración de las Fuerzas Armadas rusas.
Según DR, Moscú está sustituyendo progresivamente formaciones más pequeñas de tipo brigada por divisiones más grandes. Varios responsables militares entrevistados por la cadena interpretan esa transición como una preparación para una guerra convencional de mayor escala.
El jefe de Defensa de Noruega, general Eirik Kristoffersen, declaró al medio noruego NRK, socio de DR, que Rusia está reconstruyendo su ejército mientras incorpora lecciones aprendidas de la guerra contra Ucrania, incluido el uso masivo de drones.
“Esperamos que, después de la guerra en Ucrania, haya una Rusia diferente en nuestra frontera”, afirmó Kristoffersen.

Suecia advierte de una posible confrontación más amplia
La investigación también recoge evaluaciones de la inteligencia militar sueca.
Thomas Nilsson, jefe del Servicio de Inteligencia y Seguridad Militar de Suecia, dijo a la radiotelevisión sueca SVT que el refuerzo militar ruso parece orientado a dotar a Moscú de capacidades para un conflicto más amplio con la OTAN.
“Creemos que no se trata simplemente de una demostración de fuerza. Se trata de tener la capacidad de enfrentarse a la OTAN en un conflicto mayor en el futuro”, afirmó Nilsson.
La preocupación no se limita a un aumento de tropas. Los países nórdicos observan una combinación más amplia: nuevas bases, fuerzas más pesadas, capacidad de movilización rápida, experiencia adquirida en Ucrania, drones, artillería, defensa aérea y logística adaptada a una guerra de alta intensidad.
Uno a tres años de riesgo elevado
Según DR, varios funcionarios de inteligencia y militares entrevistados para el documental consideran que los próximos uno a tres años podrían representar un periodo de mayor riesgo para la seguridad europea.
La preocupación se basa en el ritmo de producción militar y generación de fuerzas de Rusia frente al tiempo que necesitan los países europeos de la OTAN para ampliar sus propias capacidades defensivas.
Un alto oficial de la OTAN citado por DR señaló que Europa sigue teniendo carencias en varias áreas, incluidas fuerzas convencionales, defensa aérea, infraestructura militar, capacidades espaciales y sistemas no tripulados.
El Báltico y el norte europeo como nuevo foco
La expansión rusa cerca de Finlandia, el mar Báltico y el extremo norte tiene un peso especial tras la entrada de Finlandia y Suecia en la OTAN.
La frontera entre Rusia y la Alianza se ha ampliado, y Moscú parece estar respondiendo con una reorganización militar de largo plazo en su flanco noroccidental.
Para los países nórdicos, el problema no es solo cuántos soldados puede mover Rusia. Es dónde los coloca, qué tipo de unidades reconstruye y con qué rapidez puede convertir infraestructura en capacidad militar real.
Petrozavodsk, por su ubicación cerca de Finlandia, aparece dentro de esa lógica: una zona desde la que Rusia puede reforzar presión sobre el norte europeo y el espacio báltico.
La sombra del programa Skif en el Ártico
La investigación de DR llega después de que una investigación conjunta de las cadenas alemanas WDR y NDR, basada en evaluaciones de inteligencia de la OTAN, informara de que Rusia podría estar desarrollando un programa clasificado conocido como Skif.
Según ese reporte, el programa buscaría desplegar sistemas de misiles con capacidad nuclear en el fondo del océano Ártico.
Estos sistemas podrían ocultarse en contenedores submarinos de lanzamiento y activarse de forma remota, lo que potencialmente permitiría a Moscú esquivar el Tratado de Control de Armas en los Fondos Marinos de 1971, que prohíbe colocar armas nucleares en el lecho oceánico fuera de aguas territoriales.
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