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14 días en el búnker del enemigo: La increíble historia de Vadym Lietunov y su diplomacia del hambre

Lo que comenzó como una tragedia terminó en un giro irónico del destino. El cabo Vadym Lietunov, de la 118.ª Brigada de Ucrania, pasó dos semanas atrapado en un refugio ocupado por fuerzas rusas tras perder su posición.
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Sin armas y herido, Lietunov no solo sobrevivió a la convivencia con su captor, sino que utilizó la guerra psicológica y la persuasión para lograr que el soldado ruso se entregara voluntariamente a las fuerzas ucranianas.
After two weeks in the same dugout, a Ukrainian soldier and a Russian serviceman are seen discussing their situation. The footage was recorded minutes after their evacuation to Ukrainian positions. pic.twitter.com/7HuYEAE0WO
— Ivan Khomenko (@KhomenkoIv60065) May 4, 2026
14 días de tensión extrema bajo el fuego
Tras un ataque masivo con drones y morteros en febrero, Lietunov buscó refugio descalzo en lo que creía era una posición aliada. En su lugar, se encontró frente al cañón de un fusil automático ruso.
Convivencia forzada: El soldado ruso, identificado como Nikita, permitió que Lietunov se quedara. Durante 14 días, ambos compartieron un espacio claustrofóbico con suministros mínimos, sobreviviendo gracias a raciones lanzadas por drones.
Inestabilidad psicológica: Lietunov describe cómo Nikita pasaba de ser un "maníaco" que le apuntaba a la cabeza a guardar un silencio absoluto en segundos.
Salud al límite: Debido al frío extremo, Lietunov sufrió congelación y perdió un dedo del pie, mientras compartían agua de lluvia recolectada para sobrevivir.

"Operación Persuasión": Los Convenios de Ginebra como arma
Lietunov identificó rápidamente que la moral de Nikita era frágil y comenzó a trabajar en su rendición.
La promesa de una vida mejor: "Le dije que los términos eran buenos: tres comidas al día, cigarrillos y el Convenio de Ginebra", relató Lietunov a The Guardian.
El contacto con el exterior: El punto de inflexión ocurrió cuando salieron a buscar agua y fueron detectados por un dron ucraniano. Lietunov usó un cartel escrito a mano para identificarse, logrando que su unidad les enviara una radio y suministros.
El desenlace: Bajo una densa niebla, un vehículo blindado ucraniano llegó al búnker. Nikita destruyó su teléfono y se entregó voluntariamente.

Un final de intercambio
Actualmente, Vadym Lietunov se recupera en Odesa tras su rehabilitación. Nikita, por su parte, se encuentra bajo custodia del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y se espera que forme parte de un futuro intercambio de prisioneros. Como resume el propio Lietunov: "Yo era el prisionero, pero al final salí con un prisionero; fue al revés".
Anteriormente, un soldado ruso en la región de Kharkiv se rindió tras mostrar carteles escritos a mano que decían "Por favor, tómenme prisionero, quiero vivir", mientras operadores de drones ucranianos lo guiaban de forma segura hasta las fuerzas ucranianas.
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