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Ucrania impacta cazas Su-57 y Su-34 en la base aérea de Shagol a 1.700 km

El reporte emitido por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania este 1 de mayo detalla una operación de precisión ejecutada el pasado 25 de abril. El objetivo fue el aeródromo de Shagol, ubicado en la región de Chelyabinsk, un nodo crítico para la aviación estratégica rusa. Lo más relevante de esta incursión es la profundidad del ataque; la base se encuentra a aproximadamente 1.700 kilómetros de la frontera estatal de Ucrania. Este dato confirma que las Fuerzas de Sistemas No Tripulados han logrado desarrollar y desplegar vectores con una autonomía y capacidad de navegación que superan con creces los rangos operativos vistos anteriormente en el conflicto.
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El ataque no fue solo una demostración de alcance, sino una misión de alta prioridad dirigida a neutralizar activos de vanguardia. Según el comunicado oficial, el impacto alcanzó a varios ejemplares del Sukhoi Su-57, el caza de quinta generación con tecnología furtiva de Rusia, además de una unidad del cazabombardero Sukhoi Su-34. Esta acción responde a una estrategia de defensa proactiva, diseñada para degradar la capacidad logística del agresor directamente en sus bases de origen, limitando su potencial para ejecutar bombardeos contra la infraestructura crítica y centros poblados en territorio ucraniano.
Desde agosto de 2025, el rol operativo del Su-57 ha experimentado una transformación significativa. Según informes del grupo de monitoreo de aviación Sonyashnyk, el mando aeroespacial ruso ha dejado atrás el uso cauteloso de estas aeronaves para integrarlas de forma regular en misiones de combate activo. Este cambio táctico busca refinar las configuraciones de armamento y poner a prueba maniobras aéreas complejas en un entorno de alta intensidad. La presencia del "Felon" en el teatro de operaciones ya no es esporádica, sino que se ha vuelto una pieza central en la estructura de ataque profundo.
En la práctica, estas aeronaves están operando en formaciones de múltiples jets diseñadas para maximizar la letalidad y la supervivencia. Un esquema táctico común observado implica que el Su-57 proporcione cobertura a gran altitud, utilizando su radar avanzado y misiles aire-aire de largo alcance R-77M para asegurar el espacio aéreo. Bajo este "paragua" de protección, otros aviones de la formación proceden a ejecutar ataques utilizando misiles de crucero Kh-69 o municiones guiadas. El ataque en Shagol busca precisamente fracturar esta capacidad de despliegue antes de que los aviones puedan despegar.
La evolución de las amenazas aéreas también ha traído consigo el desarrollo de armamento especializado. Datos de fuentes abiertas sugieren la introducción del Su-71K, un sistema guiado que representa un híbrido entre un dron y un misil.
El Su-71K está diseñado con características avanzadas de evasión de radar y una alta maniobrabilidad, permitiéndole realizar correcciones de curso complejas durante su trayectoria hacia el objetivo. Al combinar la persistencia de un dron con la velocidad y el impacto de un misil, este sistema busca explotar brechas temporales en los sistemas de vigilancia.

A pesar de los éxitos operativos en el campo de batalla, la Inteligencia Militar de Ucrania (HUR) ha puesto el foco en una problemática de carácter industrial y diplomático. Un informe reciente revela que aproximadamente un tercio de las empresas rusas involucradas en la fabricación de componentes para el Su-34 operan actualmente sin restricciones por parte de las sanciones occidentales. Esta brecha en la red de sanciones internacionales permite que estas plantas de producción mantengan un flujo constante de tecnología y hardware extranjero esencial para el ensamblaje de aeronaves de combate.
El HUR subraya que muchas de estas entidades han logrado evitar ser incluidas en las listas de restricciones comerciales de la coalición internacional. Como consecuencia, estas empresas continúan accediendo a componentes electrónicos y maquinaria de precisión de origen internacional, lo que permite al complejo industrial-militar ruso sostener la producción del Su-34 a pesar del aislamiento económico. Este escenario resalta la importancia de las operaciones de ataque de largo alcance, como la de Shagol, como una herramienta para detener físicamente la capacidad aérea que la presión económica no ha logrado bloquear por completo.
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