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La Cámara Baja del Parlamento de Rumanía avala el proyecto de ley para la unificación con Moldavia

La Cámara de Diputados, la cámara baja del Parlamento rumano, ha aprobado un proyecto de ley que plantea la unificación de Rumanía y Moldavia. La iniciativa legislativa, presentada originalmente en febrero por la eurodiputada ultranacionalista Diana Șoșoacă, ha salido adelante mediante el mecanismo procedimental conocido como «adopción tácita» , según informó el canal Digi24.
Este resquicio del reglamento parlamentario rumano estipula que, si un proyecto no se debate ni se vota en el pleno dentro de un plazo estatutario determinado, la propuesta se considera aprobada de forma automática por la cámara correspondiente y pasa a la siguiente fase de su tramitación.
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El proyecto pasa al Senado tras el blindaje automático y reactiva el debate sobre el futuro de Moldavia
El reglamento parlamentario rumano establece que cualquier propuesta de ley que no se debata formalmente ni se rechace en sesión plenaria en un plazo de 45 días recibe el visto bueno automático. Con este trámite superado, el texto no es definitivo, sino que ha sido remitido al Senado —la cámara alta— para continuar su andadura legislativa.
Pese al carácter controvertido de la iniciativa, la idea de una fusión territorial cuenta con un respaldo político de primer nivel al otro lado de la frontera. El pasado mes de enero, la presidenta moldava, Maia Sandu, afirmó categóricamente que votaría a favor de la unificación con Rumanía si la propuesta se sometiera a un referéndum nacional. «Cada vez es más difícil para un país pequeño como Moldavia sobrevivir como un Estado democrático y soberano, y resistir a Rusia», argumentó la mandataria para explicar su postura.
En sintonía con este acercamiento, Chisináu ha acelerado el desmantelamiento de su herencia postsoviética para consolidar su rumbo hacia la Unión Europea. El pasado abril, el Parlamento moldavo aprobó en última lectura la denuncia del Acuerdo de Creación de la CEI (Comunidad de Estados Independientes) y de su Carta Fundacional, señalando de forma directa a Moscú por violar los principios de integridad territorial e inviolabilidad de las fronteras.

Chisináu resiste el pulso demográfico del Kremlin mientras Moscú agita la baza de Transnistria
Moldavia solicitó formalmente su ingreso en la Unión Europea en 2022, un rumbo respaldado por la mayoría de la ciudadanía en el referéndum constitucional de 2024. Ese mismo año, Maia Sandu revalidó su mandato presidencial, consolidando su liderazgo meses después, en septiembre de 2025, cuando su formación, el Partido de Acción y Solidaridad (PAS), retuvo la mayoría constitucional en las elecciones parlamentarias.
Este avance euroatlántico ha disparado las tensiones con el Kremlin. Tras la firma de un decreto de Vladímir Putin para simplificar la concesión de pasaportes rusos, Moscú ha elevado notablemente el tono contra Chisináu a cuenta de la región separatista prorusa de Transnistria. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, llegó a amenazar con una «respuesta inmediata y adecuada con todos los medios necesarios» ante cualquier acción que afecte a los ciudadanos rusos en dicho enclave.
Mientras Moscú justifica esta política de pasaportes exprés bajo el pretexto de proteger los derechos humanos, la presidenta Maia Sandu ha rechazado tajantemente el argumento. Para la mandataria, el Kremlin busca ejecutar una «movilización encubierta» de la población local para nutrir sus filas en la invasión a gran escala de Ucrania y desestabilizar políticamente a Moldavia. No obstante, Sandu destacó un dato que frena las aspiraciones de Moscú: desde el inicio de la guerra en Ucrania, la inmensa mayoría de los 350.000 residentes de Transnistria ha optado firmemente por tramitar la ciudadanía y el pasaporte moldavo.
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