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"Lo más alarmante es que la crisis solo está comenzando": el desabastecimiento de gasolina pone en jaque a Rusia

Una crisis en el suministro de combustible doméstico se extiende por Rusia y amenaza con convertirse en el mayor desabastecimiento en la historia moderna del país. Ante la falta de existencias, las autoridades rusas ya han introducido restricciones oficiales a la venta de gasolina en más de 40 regiones.
El impacto en el sector energético se ha agudizado tras confirmarse que, durante el pasado mes de junio, los volúmenes de refinado de petróleo crudo en Rusia se desplomaron un 25% interanual, hundiéndose hasta los 3,91 millones de barriles diarios. Según datos publicados por The Moscow Times, este registro marca el nivel de actividad de refino más bajo detectado en el país en más de 20 años
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El impacto de las incursiones aéreas en la infraestructura energética
En paralelo al descenso del refino, la producción nacional de gasolina cayó un 17% interanual en junio, situándose en 850.000 barriles diarios, una cifra notablemente inferior a las necesidades del mercado interno. Este déficit estructural coincide con la paralización de aproximadamente un tercio de la capacidad total de refinado del país, consecuencia directa de al menos 50 ataques con drones contra instalaciones de la infraestructura petrolera rusa registrados desde marzo.
Esta brecha en el suministro ha provocado un incremento del 20% interanual en los precios minoristas del combustible durante junio, el mayor repunte registrado desde 2010. En las estaciones de servicio independientes, el precio del litro de gasolina ya oscila entre los 120 y los 140 rublos, mientras que en los territorios ocupados de Crimea y Sevastopol los costes se han disparado hasta alcanzar los 200 rublos por litro.
"Lo más alarmante es que la crisis solo está comenzando", señala Yaroslav Kabakov, estratega de la firma de inversión Finam. "El pico de la demanda estacional suele registrarse entre agosto y septiembre, pero los indicios de desabastecimiento y la aceleración de los precios ya han aparecido en junio".
Esta interrupción de la actividad industrial coincide, además, con un periodo de alta exigencia para el sector agropecuario de Rusia. Chris Weafer, director de la consultora Macro-Advisory, incide en la gravedad de mantener fuera de servicio un tercio de la capacidad de refino: "Esto ocurre en un momento crítico para la economía rusa, justo cuando comienza la temporada de cosecha", advierte.

El giro inédito de las importaciones marítimas
Para gestionar este déficit, el gobierno ruso ha iniciado la importación marítima de gasolina desde la India, un giro inédito para uno de los mayores exportadores de energía del mundo. Se espera que un cargamento inicial de unas 60.000 toneladas métricas de combustible indio llegue a un puerto nacional próximamente. Asimismo, Kazajistán ha accedido a suministrar 50.000 toneladas métricas adicionales de gasolina en concepto de asistencia humanitaria.
Sin embargo, los analistas de mercado advierten de que estos volúmenes ofrecen un alivio limitado frente a la magnitud del desabastecimiento. Vladimir Chernov, analista de Freedom Finance, explica que el consumo interno de Rusia durante el periodo estival alcanza aproximadamente las 110.000 toneladas métricas de gasolina al día, lo que significa que la ayuda externa combinada apenas cubriría el consumo de una sola jornada.

La brecha del suministro energético
Los analistas sectoriales coinciden en que estas medidas de contingencia tienen un alcance estrictamente paliativo ante la magnitud del parón técnico en las refinerías.
"Si tomamos un consumo estival de unas 110.000 toneladas de gasolina al día, entonces 50.000 toneladas representan menos de la mitad de la demanda diaria de todo el país. Incluso si calculamos la brecha actual entre producción y consumo, ese volumen solo cubrirá el déficit de un par de días"
Vladimir Chernov
Analista de Freedom Finance
Bajo esta premisa, Chernov incide en que los suministros kazajos únicamente servirán para mitigar desabastecimientos locales de forma intermitente, quedando muy lejos de poder reemplazar la actividad de los complejos energéticos paralizados por las incursiones.
El “Bloqueo Logístico” como doctrina militar
Este golpe al corazón del sector petrolero no es un hecho aislado. La ofensiva se enmarca dentro de una estrategia mucho más amplia desplegada por Ucrania para desbaratar, de manera sistemática, la logística militar, las capacidades de mando y control, la infraestructura de coordinación de drones y las líneas de suministro del Kremlin. Un desgaste asimétrico que opera tanto en los territorios ucranianos ocupados como en el propio corazón geográfico de Rusia.
Detrás de este incremento de la presión se encuentra una planificación milimétrica. De acuerdo con declaraciones oficiales, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, autorizó una operación estratégica de 40 días de duración liderada por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU). El objetivo prioritario de esta campaña es claro: ahogar los recursos de Moscú y socavar, en su base económica y operativa, la capacidad de Rusia para prolongar la guerra.
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