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Rusia apunta a hombres endeudados y ex presos para cubrir las bajas del frente, según ATESH

Una nueva ola de reclutamiento coercitivo estaría en marcha en varias regiones de Rusia, con especial presión sobre hombres endeudados y antiguos presos bajo supervisión administrativa, según informó el movimiento partisano ucraniano ATESH el 22 de junio.
El grupo afirma que el Kremlin ha transmitido directrices estrictas a las autoridades regionales para aumentar la firma de contratos con las Fuerzas Armadas rusas. Las administraciones que no alcanzan las cuotas asignadas habrían reforzado el trabajo de las oficinas de reclutamiento y de los servicios de seguridad.
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ATESH sostiene que los principales objetivos son hombres con deudas registradas en bases de datos de ejecución y personas que han salido de prisión pero siguen bajo control administrativo. Según el movimiento, estas personas están siendo detenidas a gran escala y presionadas para firmar contratos militares.
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Presión sobre quienes tienen menos margen para negarse
ATESH vincula esta campaña con el deterioro de la capacidad rusa para reemplazar las pérdidas sufridas en el frente.
“Esta ola es consecuencia de las enormes pérdidas de las fuerzas de ocupación y de una escasez crítica de personal: el ritmo actual de reclutamiento ya no cubre las bajas”, afirmó el movimiento.
Durante fases anteriores de la invasión, Rusia recurrió de forma masiva a presos para alimentar unidades destinadas a operaciones de alto desgaste. Ahora, según ATESH, la presión se estaría desplazando hacia otras personas vulnerables ante la policía, los tribunales o los servicios de reclutamiento.
Firmar un contrato militar aparece formalmente como una decisión voluntaria. Pero las denuncias sobre detenciones, amenazas y presión administrativa describen un mecanismo mucho más coercitivo.

Redadas en Penza
Informes similares han surgido en otras regiones de Rusia. El medio independiente Meduza informó el 19 de junio de redadas masivas contra hombres en edad militar en la ciudad de Penza. Los testimonios fueron enviados por suscriptores de canales de Telegram y describían controles con agentes de tráfico, personas encapuchadas y funcionarios de oficinas de reclutamiento.
Uno de los residentes indicó que los agentes revisaban registros militares y buscaban especialmente a hombres que habían recibido citaciones pero no se habían presentado. Otra mujer describió un clima de alarma en la ciudad, con familias llamando a sus familiares varones para advertirles que evitaran las calles.
“Están agarrando a todo el mundo, paran coches y transporte público”, afirmó.
Según esos relatos, los hombres retenidos eran trasladados y presionados para firmar contratos con el ejército ruso.

Las cuotas regionales y el coste del frente
El reclutamiento por contrato permite al Kremlin evitar, por ahora, una nueva movilización general anunciada públicamente.
Pero también traslada la presión a las regiones, a las oficinas de reclutamiento y a quienes tienen menos recursos para defenderse ante una detención o una amenaza.
Las pérdidas rusas continúan siendo elevadas en sectores como Pokrovsk, Lyman, Huliaipole y Kostiantynivka. Mientras Moscú intenta sostener su ofensiva mediante contratos, primas económicas y presión administrativa, los informes sobre Penza y otras ciudades sugieren que ese modelo empieza a exigir métodos cada vez más agresivos.
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