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Rusia arma en secreto una flota fantasma de metaneros ante el veto total de Europa

Rusia está expandiendo sigilosamente su flota en la sombra de buques metaneros dedicados al transporte de gas natural licuado (GNL), con el objetivo de eludir las restricciones de la Unión Europea programadas para entrar en vigor en 2027.
Durante los últimos seis meses, al menos ocho petroleros de GNL de segunda mano fueron adquiridos y redirigidos para transportar cargamentos rusos. Esta maniobra eleva la flota especializada de gas de Moscú a un total de 25 embarcaciones, entre las cuales se incluyen dos metaneros de nueva construcción fabricados en el astillero ruso de Zvezda, según reveló una investigación publicada por el Financial Times este 4 de agosto.
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El modelo del petróleo aplicado al mercado del gas licuado
La estrategia de adquirir metaneros especializados replica el modelo que Moscú ya implantó con su flota fantasma de petroleros, la cual supera actualmente el millar de embarcaciones operando al margen de las regulaciones y coberturas de seguros occidentales.
A pesar de que los países de la Unión Europea adquirieron prácticamente la totalidad de la producción de la planta siberiana de Yamal durante la primera mitad del año, en 2027 entrará en vigor la prohibición total de las importaciones europeas de GNL ruso, diseñada para estrangular los ingresos por combustibles fósiles que financian la invasión de Ucrania.
Entre las adquisiciones recientes destacan cuatro buques metaneros —bautizados como Kosmos, Orion, Merkuryy y Luch— que navegan bajo pabellón ruso y han comenzado a mover cargamentos desde centros de transbordo dedicados a la gestión de gas sujeto a sanciones.
La infraestructura estatal y los gigantes del gas se adaptan a las sanciones
En el plano de la fabricación nacional, el astillero ruso Zvezda entregó su primer metanero, el Aleksey Kosygin, el cual ha estado transportando gas desde el sancionado proyecto Arctic LNG 2 desde el pasado mes de diciembre. Un segundo buque de esta serie, el Konstantin Posyet, fue bautizado a principios de este mes.
El productor privado Novatek lidera el sector del gas natural licuado en el país. Su planta de Yamal y el mencionado proyecto Arctic LNG 2 generan conjuntamente más del 65% de la producción total de GNL de Rusia. Por su parte, el proyecto Sakhalin-2, controlado por la estatal Gazprom, representa aproximadamente el 30% restante del mercado.
Hasta ahora, los proyectos libres de sanciones dependían de buques de transporte pertenecientes a navieras internacionales como Dynagas, Mitsui OSK y Seapeak. Sin embargo, el progresivo estrechamiento de las restricciones occidentales ha obligado a Moscú a acelerar la búsqueda de alternativas de transporte propias para no interrumpir sus exportaciones.
Coste millonario y maniobras opacas para esquivar el bloqueo
Cada uno de estos metaneros especializados alcanza un coste de unos 300 millones de dólares y requiere complejos sistemas de contención diseñados para mantener el gas en estado líquido a -162°C.
Para eludir los controles occidentales, los buques fantasma dedicados al transporte de gas se matriculan a través de empresas pantalla situadas en Dubái, Hong Kong y Singapur bajo banderas de conveniencia. Además, recurren a tácticas de evasión como el bloqueo de señales de geolocalización (GPS/AIS) y las transferencias de barco a barco (ship-to-ship) en alta mar con el fin de ocultar el origen del cargamento.
Por otro lado, la navegación por las exigentes rutas del Ártico requiere buques provistos de clasificación de hielo (ice-class), lo que añade un notable obstáculo operativo a la logística rusa. En la actualidad, China es el único cliente que recibe gas procedente del sancionado proyecto Arctic LNG 2, unas entregas que dependen de una flota de 11 buques con una antigüedad media de 10 años.
Sanciones europeas y escasez de tecnología estrangulan la producción
El astillero Zvezda mantiene cuatro buques adicionales en construcción, mientras que la entrega de otras seis embarcaciones ya completadas permanece bloqueada en los astilleros surcoreanos de Hanwha a causa del régimen de sanciones.
A los obstáculos logísticos se suman severas barreras tecnológicas: la empresa francesa GTT suspendió sus contratos con Rusia en enero de 2023, privando a Moscú del acceso directo a los sistemas clave de contención de gas en estado líquido.
Por su parte, la Unión Europea fijó una hoja de ruta para erradicar el GNL ruso de su mercado: los contratos a corto plazo quedaron vetados a partir del 25 de abril de 2026, mientras que los contratos a largo plazo quedarán prohibidos a partir del 1 de enero de 2027. Las compañías europeas que violen estas restricciones se enfrentan a sanciones financieras de hasta el 3,5% de su facturación global anual.
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