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Rusia ataca con drones un carguero de bandera panameña en el mar Negro: un marinero muerto y otro en estado grave

Un ataque ruso con drones contra buques civiles en el mar Negro causó este 18 de junio un muerto y cinco heridos, entre ellos un marinero que se encuentra en estado crítico.
La ofensiva del Kremlin tuvo como objetivo directo dos barcos comerciales que navegaban bajo bandera extranjera, según confirmó el viceprimer ministro ucraniano de Restauración, Oleksii Kuleba.
Este nuevo golpe de Moscú eleva al máximo la tensión en las rutas internacionales y supone un ataque directo a la seguridad de la navegación comercial global fuera de las aguas ucranianas.
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Impacto directo contra banderas de Panamá y San Cristóbal y Nieves
La ofensiva del Kremlin se ha cebado con tripulaciones internacionales que operaban en rutas comerciales protegidas. El viceprimer ministro Oleksii Kuleba detalló que el ataque mortal se registró en un buque que navegaba bajo la bandera de Panamá, donde un tripulante perdió la vida y otros dos marineros resultaron heridos, uno de ellos de extrema gravedad.
El segundo impacto de los drones rusos alcanzó a una embarcación con pabellón de San Cristóbal y Nieves. En este buque, tres miembros de la tripulación sufrieron heridas de diversa consideración, aunque su pronóstico es de carácter leve.
La denuncia de Kyiv: chantaje al comercio marítimo internacional
Las autoridades ucranianas han reaccionado ante lo que consideran una violación flagrante del derecho marítimo internacional en aguas estratégicas. Kuleba condenó enérgicamente los bombardeos, calificándolos como un atentado deliberado y sistemático contra la seguridad global.
«Se trata de un nuevo ataque directo contra el comercio marítimo internacional y la navegación civil», denunció el ministro ucraniano.
Con esta maniobra, Moscú redobla su estrategia de asfixia económica sobre las rutas de exportación del mar Negro, tratando de ahuyentar a las navieras extranjeras que operan en los puertos de la región.

Moscú traslada la presión militar del mar Negro al canal de la Mancha
El ministro Oleksii Kuleba fue tajante al señalar el alcance global de la estrategia de desestabilización del Kremlin, que trasciende las fronteras del frente ucraniano. El ataque a los buques comerciales pone en jaque el suministro de mercancías básicas a nivel planetario.
«Esta es una prueba más de que Rusia está librando una guerra contra la libertad de navegación, el comercio internacional y la seguridad alimentaria mundial. Las tripulaciones civiles, los buques mercantes y la infraestructura marítima que sostienen las rutas humanitarias y de exportación están bajo ataque. El mundo no puede acostumbrarse a que los marineros civiles sean blanco de las armas rusas», denunció Kuleba, exigiendo una respuesta internacional firme bajo la calificación de terrorismo.
Tensión en aguas británicas: incidente con la fragata Admiral Grigorovich
La agresividad de la Armada rusa no se limita al mar Negro. Asimismo, el pasado 16 de junio, un buque militar ruso llegó a efectuar disparos de advertencia en las inmediaciones de un yate con bandera del Reino Unido mientras ambas embarcaciones transitaban por el canal de la Mancha.
Según ha revelado el diario británico The Telegraph, la tripulación del yate civil alertó de inmediato a los Guardacostas británicos tras el tenso encuentro en plenas aguas europeas con la fragata rusa Admiral Grigorovich, un navío de guerra adscrito formalmente a la Flota del Mar Negro de Moscú. Este suceso constata la disposición del Kremlin a elevar la confrontación con los aliados occidentales en rutas de navegación clave para Europa.

La sombra de la flota fantasma rusa en aguas estratégicas británicas
El diario británico ha enmarcado este episodio como el último y más grave capítulo de una serie de interacciones cada vez más tensas relacionadas con la actividad de la Armada rusa cerca de las aguas del Reino Unido. La fragata Admiral Grigorovich cuenta con un historial de operaciones bajo sospecha: ha sido vinculada previamente con misiones de escolta a buques de la denominada «flota fantasma» de Moscú —utilizada para esquivar las sanciones occidentales— y ha sido detectada maniobrando cerca de los parques eólicos marinos frente a la costa de Suffolk.
Disparos de advertencia a 20 millas de la isla de Wight
Los detalles ofrecidos por los tripulantes del yate civil confirman la temeridad de la maniobra militar rusa en aguas de intenso tráfico europeo. Según su testimonio, el fuego de advertencia se produjo poco después de que ambas embarcaciones se cruzaran hacia las 11:40 horas GMT.
El incidente se localizó a unas 20 millas náuticas al sur de la isla de Wight, en una zona catalogada como aguas internacionales, justo más allá del mar territorial del Reino Unido.
Esta demostración de fuerza por parte del navío del Kremlin se registró apenas un día después de que la propia fragata rusa fuera estrechamente vigilada y escoltada a su paso por el canal de la Mancha por dos patrulleros de la Marina Real británica, el HMS Mersey y el HMS Tyne.

Sin daños a bordo, pero bajo la condena unánime de Downing Street
Afortunadamente, las autoridades confirmaron que el incidente se saldó sin heridos ni daños materiales en la embarcación recreativa. El yate pudo continuar su ruta prevista, y The Telegraph informó que una lancha del patrullero británico HMS Tyne se aproximó posteriormente al navío civil para comprobar el estado de salud de la tripulación y verificar que se encontraban completamente a salvo.
La gravedad de la maniobra militar en el canal de la Mancha ha provocado una respuesta contundente al más alto nivel político en Londres. El primer ministro británico, Keir Starmer, condenó enérgicamente la actuación de la fragata rusa, calificando el lanzamiento de disparos de advertencia hacia un barco civil como un acto temerario e irresponsable.
La evaluación de Inteligencia: un buque ruso a la deriva
Las declaraciones del jefe del Ejecutivo británico reflejan la preocupación de los aliados ante la falta de disciplina operativa o la provocación deliberada de la Armada rusa en aguas europeas.
«Lo ocurrido en el Canal es profundamente preocupante. Fue una temeridad», sentenció el mandatario británico.
Starmer añadió que, de acuerdo con los informes de evaluación del Ministerio de Defensa británico, el buque de guerra ruso se encontraba a la deriva en el momento del encuentro y efectuó el fuego de advertencia durante la aproximación del yate. Este patrón de comportamiento, sumado a los letales ataques contra la navegación comercial en el mar Negro, constata la estrategia de hostigamiento global que el Kremlin despliega sobre las rutas marítimas internacionales.
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