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Por qué España está invirtiendo 570 millones de euros en Ucrania mientras continúa la invasión rusa?

Horas después de que misiles balísticos rusos golpearan Kyiv, España puso 570 millones de euros sobre la mesa para Ucrania. No para reconstruir después de la guerra, sino para financiar proyectos que comenzarán mientras el país sigue resistiendo la invasión rusa. ¿En qué está dispuesta a invertir España y por qué ahora?
En la madrugada del 16 de julio, misiles balísticos rusos volvieron a golpear Kyiv. El ataque alcanzó los distritos de Darnytskyi y Sviatoshynskyi, mató a dos hombres e hirió a cinco personas, entre ellas un menor de 16 años. Un edificio residencial, varios vehículos y almacenes resultaron dañados mientras los servicios de emergencia trabajaban durante toda la mañana para extinguir los incendios provocados.
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Horas después, el vicepresidente primero del Gobierno de España y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, concedió una entrevista a UNITED24 Media en la capital ucraniana.
El momento imponía un punto de partida ineludible. España había llegado a Kyiv acompañada por cerca de 50 empresas de sectores como la energía, el transporte ferroviario, las infraestructuras, la digitalización, la seguridad y la defensa. Pero no se trataba de una misión comercial convencional a un mercado emergente. Tenía lugar en un país que todavía lucha por su supervivencia, en una ciudad donde los misiles balísticos acababan de demostrar, una vez más, que ninguna conversación económica puede aislarse de la guerra que la rodea.
Las necesidades de reconstrucción no empiezan cuando se termina la guerra, sino que son continuas y queremos estar también en estos momentos difíciles.
Carlos Cuerpo
Vicepresidente primero del Gobierno de España y ministro de Economía, Comercio y Empresa

Una delegación empresarial llega a un país en guerra
La visita española fue la mayor misión empresarial enviada a Ucrania desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala en febrero de 2022. La delegación reunió aproximadamente el doble de compañías que la que acompañó a Cuerpo durante una visita anterior, celebrada en 2024.
Para España, esta relación y este apoyo no empiezan ahora. Desde el inicio de la guerra hemos apoyado a Ucrania de todas las formas posibles: bilateralmente, mediante la cooperación y a través de la asistencia en defensa. Con los 1.000 millones de euros comprometidos para 2026, ya hemos destinado cerca de 4.000 millones específicamente al ámbito de la seguridad y la defensa.
Carlos Cuerpo
Vicepresidente primero del Gobierno de España y ministro de Economía, Comercio y Empresa
España también ha acogido a aproximadamente 345.000 refugiados ucranianos, lo que la sitúa entre los principales países receptores de Europa.
Asimismo, respaldó el préstamo de 90.000 millones de euros aprobado por la Unión Europea para Ucrania durante 2026 y 2027. El paquete incluye 30.000 millones en asistencia macrofinanciera y otros 60.000 millones destinados a reforzar la capacidad industrial de defensa de Ucrania y financiar adquisiciones militares.
Lo que ahora está cambiando es el peso creciente del sector privado. «Nos han acompañado más del doble de empresas que en 2024, y creo que es una señal muy positiva».
El Gobierno español también ha creado una Oficina para la Reconstrucción de Ucrania, concebida como punto de contacto para las compañías interesadas en acceder al mercado ucraniano y participar en proyectos prioritarios.
Pero convencer a una empresa de que invierta en un país sometido a ataques rusos constantes exige algo más que declaraciones políticas. Requiere mecanismos capaces de asumir riesgos que, de otro modo, el sector privado no estaría dispuesto a aceptar. Ese es el propósito del paquete de 570 millones de euros anunciado durante la visita.

Qué contiene realmente el paquete español de 570 millones de euros
La cifra es considerable, pero no se trata de una única transferencia al Gobierno ucraniano. Es un conjunto de garantías, préstamos e instrumentos de inversión concebido para hacer económicamente viable la participación española en Ucrania:
250 millones de euros en una ampliación de la cobertura aseguradora de Cesce, destinada a proteger a las empresas españolas frente a los riesgos asociados a exportar u operar en un país en guerra.
200 millones de euros a través del Fondo para la Internacionalización de la Empresa, la mitad de ellos no reembolsables y susceptibles de destinarse no solo a cooperación técnica, sino también a proyectos concretos de inversión.
Hasta 100 millones de euros mediante la Compañía Española de Financiación del Desarrollo, COFIDES, para proyectos del sector privado que beneficien a Ucrania. Entre los ámbitos prioritarios figuran la defensa, la energía, las infraestructuras, el transporte, la gestión del agua y la agroindustria.
20 millones de euros mediante un acuerdo entre el Instituto de Crédito Oficial y Raiffeisen Bank Ukraine, dirigidos principalmente a pequeñas empresas vinculadas a proyectos hispano-ucranianos: precisamente aquellas a las que con frecuencia más les cuesta dar el primer paso en un mercado de alto riesgo.
Cuerpo explicó que la estructura del paquete surgió de las conversaciones mantenidas con las propias compañías sobre los obstáculos que hasta ahora les habían impedido avanzar.
Las empresas reclamaban garantías más sólidas, condiciones más flexibles y acceso a instrumentos no reembolsables. España respondió ampliando el abanico de sectores susceptibles de financiación y permitiendo que los fondos cubran tanto la asistencia técnica como la inversión directa.
Es importante escuchar a las empresas y entender qué necesitan a la hora de poner en marcha estos proyectos y contribuir a la reconstrucción de Ucrania.
Carlos Cuerpo
Vicepresidente primero del Gobierno de España y ministro de Economía, Comercio y Empresa
El Gobierno ya ha identificado varios ámbitos en los que las capacidades españolas encajan de manera directa con las necesidades ucranianas.
La energía figura entre los más urgentes. Rusia ha atacado de forma reiterada las instalaciones de generación, las subestaciones y las redes de transmisión de Ucrania, convirtiendo la generación descentralizada y la protección de las infraestructuras en elementos centrales para la supervivencia del país.
El ferrocarril es otra de las áreas estratégicas de cooperación. Ucrania avanza gradualmente en la integración de su red ferroviaria con la europea, pero gran parte de sus vías utiliza un ancho distinto. España acumula décadas de experiencia en el desarrollo de sistemas automáticos de cambio de ancho y ve una oportunidad para contribuir a la integración física de Ucrania en la Unión Europea.
Otros posibles ámbitos de cooperación incluyen la gestión del agua, el riego de precisión, la agroindustria, las comunicaciones por satélite, la ciberseguridad y los sistemas de control del tráfico aéreo.
Uno de los primeros proyectos financiados mediante el paquete estará destinado a preparar la recuperación segura de los sistemas ucranianos de gestión y comunicaciones del tráfico aéreo. La empresa española ALG trabajará junto a UkSATSE, el proveedor estatal ucraniano de servicios de navegación aérea.
En términos técnicos, son proyectos de reconstrucción. Pero muchos son también instrumentos de resiliencia en tiempo de guerra. La electricidad, las comunicaciones, las conexiones ferroviarias y los sistemas de agua no son cuestiones secundarias para un país atacado. Determinan si las ciudades pueden seguir funcionando y si sus habitantes pueden permanecer en ellas.
Invertir bajo el fuego
El modelo convencional de reconstrucción comienza con la paz: cesan los combates, disminuyen los riesgos y entra el capital. Ucrania no puede permitirse esperar esa secuencia.
Las viviendas, centrales eléctricas, hospitales y fábricas que Rusia destruye hoy deben repararse a menudo de inmediato, porque esas mismas infraestructuras siguen siendo indispensables tanto para la población civil como para el esfuerzo de defensa. Una subestación dañada no puede esperar a que se firme un acuerdo de paz. Tampoco puede hacerlo una conexión ferroviaria que transporta evacuados, suministros militares o ayuda humanitaria.
Cuerpo sostuvo que el primer paso para disipar las reticencias de las empresas ante la posibilidad de invertir en un país en guerra es establecer un contacto directo con Ucrania.
Las empresas que viajan con nosotros pueden comprobar por sí mismas cuál es la realidad del país y de una ciudad como Kyiv.
Carlos Cuerpo
Vicepresidente primero del Gobierno de España y ministro de Economía, Comercio y Empresa
Las empresas que visitan la capital pueden hablar directamente con compañías ucranianas, ministerios e instituciones locales, en lugar de depender únicamente de evaluaciones externas de riesgo. Pueden examinar proyectos concretos y comprobar cómo la actividad económica continúa pese a la guerra de Rusia.
El segundo paso consiste en identificar con claridad las prioridades de Ucrania. Las empresas españolas necesitan saber qué proyectos son urgentes, qué instituciones son responsables de ellos y dónde puede desplegarse su tecnología de forma eficaz.
El tercero es garantizar que la financiación pública absorba una parte suficiente del riesgo inicial para que la inversión privada resulte viable.
La presencia del Banco Europeo de Inversiones, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y otras instituciones multilaterales aporta un nivel adicional de cobertura. Su participación puede facilitar a las empresas acceso a financiación, garantías y supervisión de proyectos que difícilmente podrían establecer por su cuenta.
El planteamiento español descansa, por tanto, sobre una combinación de garantías públicas y ejecución privada. El Estado reduce el riesgo; las empresas aportan la tecnología, la inversión y la capacidad industrial.
¿Pueden reconstruirse las ciudades del frente mientras Rusia continúa bombardeándolas?
El dilema se vuelve más crudo lejos de Kyiv. En el este y el sur de Ucrania, barrios enteros han sido destruidos en ciudades situadas a pocos kilómetros de las posiciones rusas. En lugares como Kramatorsk, Kherson y otras localidades próximas al frente, cada avance de la reconstrucción queda una y otra vez expuesto a nuevos ataques.
Las viviendas se reparan y vuelven a ser alcanzadas. Las redes eléctricas se restablecen y vuelven a ser atacadas. Las carreteras utilizadas por civiles, servicios de emergencia y trabajadores humanitarios son blanco cada vez con mayor frecuencia de drones rusos.
Preguntado sobre cómo puede España ayudar a las regiones sometidas a bombardeos diarios, Cuerpo planteó el desafío por etapas.
Eso implica impedir que las ciudades queden aisladas mediante la preservación de las infraestructuras que las mantienen en funcionamiento: primero la electricidad; después, las conexiones de transporte, la vivienda y los sistemas de agua. En conjunto, constituyen la base que permite que las comunidades sigan siendo habitables y que sus economías permanezcan conectadas.
«Estamos hablando de energía, de ser capaces de mantener el flujo eléctrico, que es una infraestructura crítica», afirmó Cuerpo. «España y las empresas españolas tienen capacidades que pueden ayudar».
En lugar de esperar al final de la guerra para poner en marcha grandes proyectos, el papel inmediato de España podría consistir en aplicar su experiencia industrial y técnica a los sistemas que permiten que las comunidades cercanas al frente sigan funcionando hoy.
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La dimensión humana de la reconstrucción
La reconstrucción suele medirse en puentes, centrales eléctricas y viviendas. La recuperación humana es más difícil de cuantificar y requiere mucho más tiempo.
Un veterano que aprende a vivir con una prótesis, un menor que arrastra las secuelas psicológicas de ataques rusos reiterados o un trabajador desplazado que se forma para ejercer otra profesión no pueden recomponerse mediante un único contrato.
Cuerpo señaló la experiencia de los ucranianos residentes en España como una de las bases para profundizar en la cooperación. De los aproximadamente 260.000 refugiados ucranianos acogidos por el país, cerca de 80.000 están ya afiliados a la Seguridad Social y trabajando. Alrededor de un tercio de quienes llegaron eran menores, muchos de los cuales se han incorporado al sistema educativo español.
España también ha respaldado programas que ofrecen a familias ucranianas estancias temporales lejos del entorno bélico. Cuerpo se refirió a cerca de 800 familias que pasaron un tiempo en la costa española, dentro de iniciativas concebidas para proporcionarles un respiro psicológico. Pero la cooperación en rehabilitación puede ir mucho más lejos.
La guerra ha obligado a Ucrania a desarrollar una amplia experiencia en prótesis, rehabilitación física, medicina tactica, atención de salud mental y robótica médica. Las instituciones y empresas españolas pueden aportar recursos, formación y tecnología, al tiempo que aprenden de especialistas ucranianos que tratan lesiones que rara vez se afrontan en el resto de Europa a semejante escala.
Cuerpo también planteó la posibilidad de impulsar programas de formación y recualificación profesional fuera de Ucrania, también para trabajadores de sectores críticos.

Ucrania como socio industrial de defensa, no solo como receptor de ayuda
Todo el mundo es consciente ahora mismo del liderazgo de Ucrania en muchos ámbitos de la defensa.
Carlos Cuerpo
Vicepresidente primero del Gobierno de España y ministro de Economía, Comercio y Empresa
Ese liderazgo se ha construido bajo la presión del campo de batalla. Las empresas ucranianas desarrollan, prueban y modifican drones, sistemas de guerra electrónica, comunicaciones militares, radares, inteligencia artificial y plataformas autónomas en contacto directo con las unidades de combate.
Los sistemas que demuestran su eficacia pueden escalarse rápidamente, mientras que los que fallan se adaptan o se sustituyen sin demora. Para las industrias europeas de defensa acostumbradas a ciclos de adquisición y desarrollo mucho más lentos, esa experiencia ha adquirido un valor creciente.
Gran parte de la tecnología desarrollada durante la guerra tiene aplicaciones más allá del campo de batalla, señaló Cuerpo. Los sistemas de drones, la robótica, las comunicaciones seguras y la tecnología satelital son a menudo de doble uso, lo que les concede un valor potencial en numerosas industrias civiles.
Para España, la cooperación no puede reducirse a vender equipos a Ucrania. El modelo más duradero es el desarrollo y la producción conjuntos.
Empresas españolas —tanto grandes grupos como pymes especializadas— ya están estableciendo acuerdos, alianzas y empresas conjuntas con compañías ucranianas en ámbitos como los drones, la ciberseguridad y la tecnología de control aéreo.
Indra, uno de los mayores grupos españoles de defensa y tecnología, ya está presente en Ucrania. La siguiente fase consistiría en crear alianzas entre empresas de distintos tamaños, respaldadas por financiación pública e instituciones multilaterales.
Estamos hablando de acuerdos y producción conjunta entre empresas de ambos países, porque la transferencia tecnológica funciona en ambos sentidos.
Carlos Cuerpo
Vicepresidente primero del Gobierno de España y ministro de Economía, Comercio y Empresa
La distinción es decisiva.
Ucrania aporta conocimientos validados en el campo de batalla, ingenieros, experiencia productiva y un sector de defensa que se ha expandido bajo condiciones de presión extrema. España ofrece, a su vez, acceso a los mercados europeos, infraestructuras industriales consolidadas, capital y experiencia en los sectores aeroespacial, de radares, transporte y comunicaciones.
Cuerpo describió esta cooperación como un win-win para ambas industrias. Pero también identificó un posible obstáculo: la financiación.
Es importante que la financiación no se convierta en un cuello de botella.
Carlos Cuerpo
Vicepresidente primero del Gobierno de España y ministro de Economía, Comercio y Empresa
Los gobiernos pueden aportar el capital inicial y las garantías. Las instituciones europeas pueden coordinar las adquisiciones y establecer prioridades industriales comunes. Pero son las empresas las que, en última instancia, deben convertir ese respaldo en sistemas que puedan fabricarse con rapidez y a escala.
Las tecnologías desarrolladas en Ucrania ya están influyendo en la forma en que Europa entiende la guerra moderna. Los países que establezcan ahora vínculos industriales estarán mejor situados para adaptar sus propias capacidades de defensa.

La reconstrucción no empieza con la paz
Esperar a que termine la guerra puede parecer más seguro. También supondría llegar cuando muchas de las alianzas fundamentales, las normas, las redes industriales y las áreas de especialización ya se hayan establecido.
El futuro sistema energético de Ucrania se está diseñando ahora porque Rusia está atacando el existente. Su industria de defensa se está transformando ahora porque las armas se necesitan ahora. Su integración ferroviaria con Europa, su sistema de rehabilitación y sus infraestructuras digitales se están desarrollando bajo la presión de una necesidad inmediata.
Los países y las empresas que participan en esos procesos están influyendo la Ucrania de posguerra. Por eso, el paquete español de 570 millones de euros importa menos como anuncio financiero aislado que como prueba de una decisión más amplia: Madrid ya no concibe la reconstrucción exclusivamente como una tarea humanitaria reservada al futuro.
Ve a Ucrania como un socio económico, tecnológico y de defensa a largo plazo. Los misiles balísticos sobre Kyiv ofrecieron el contexto más brutal posible para esa decisión. Demostraron tanto los riesgos que afronta cualquier empresa que entra en Ucrania como la razón por la que Ucrania no puede esperar.
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