- Categoría
- Guerra en Ucrania
Ataques con drones ucranianos frenan los planes de Rusia para conectar la central de Zaporizhzhia a su red eléctrica

Ataques con drones ucranianos han logrado interrumpir los planes de Rusia para conectar la central nuclear de Zaporizhzhia —ubicada en la zona ocupada de la región homónima— a su propia red energética a través de una línea de transmisión de nueva construcción en el sur de Ucrania.
Así lo reveló Greenpeace Ucrania en un análisis publicado en su portal oficial el 21 de julio, elaborado a partir del estudio de imágenes de satélite de alta resolución recopiladas entre enero y julio de 2026.
Cada día luchamos contra la desinformación rusa. Tu ayuda nos fortalece.
Una nueva infraestructura levantada en la principal vía de suministro ruso
Según detalla la organización ecologista, las fuerzas rusas han construido aproximadamente 86 kilómetros de una nueva línea de transmisión de 150 kV y sus correspondientes torres de alta tensión para conectar las subestaciones de la ciudad ocupada de Melitopol, en la región de Zaporizhzhia, con la de Henichesk, en la región de Kherson.
Greenpeace precisa que el tendido discurre en su mayor parte de forma paralela a la autopista E105/M18, apodada la «carretera de la muerte» debido a los recurrentes ataques de drones ucranianos contra las líneas de logística militar rusas.
La entidad añade que las obras de construcción se iniciaron entre mediados de enero y mediados de febrero, avanzaron a gran velocidad durante marzo y abril, y se encontraban prácticamente concluidas para finales de mayo.

Parálisis del proyecto e implicaciones estratégicas
Las imágenes satelitales del 1 de julio no mostraron nuevos avances hacia la finalización del tendido, según Greenpeace. La organización atribuye este frenazo a las operaciones militares ucranianas a lo largo de la autopista, entre las que se incluyen ataques de precisión con drones contra la subestación de Henichesk a principios de julio.
Greenpeace evalúa que esta línea constituye un elemento central en los planes a largo plazo del Kremlin para desconectar definitivamente la planta de la red ucraniana, reactivar sus reactores bajo el control de la estatal Rosatom y canalizar la electricidad hacia los territorios ocupados —incluida la península de Crimea— y el sur de Rusia.
El análisis señala asimismo que el suministro eléctrico serviría para abastecer la logística militar rusa, así como las actividades mineras y agrícolas en el sur ocupado. Además, destaca que Rosatom considera la toma de la central incautada como una alternativa económicamente más rentable que la construcción de nuevos reactores en las regiones rusas de Rostov y el krai de Krasnodar.

Advertencias sobre el riesgo nuclear y críticas al OIEA
«Desde 2022, Rusia ha utilizado la ocupación de la central nuclear de Zaporizhzhia como un instrumento de terror nuclear contra Europa», declaró Jan Vande Putte, especialista en energía nuclear de Greenpeace Ucrania. El experto añadió que la nueva línea desde Melitopol no alterará una tendencia que demuestra, cada vez con mayor claridad, que la ocupación rusa de la planta es un proyecto abocado al fracaso.
Los seis reactores de la central permanecen apagados desde 2022, y Greenpeace ha monitorizado los intentos rusos de reconstruir la red eléctrica en los territorios ocupados desde 2024, incluyendo la instalación de 201 kilómetros de tendido entre Melitopol y Mariupol a finales de septiembre de 2025.
La organización ecologista advirtió que la interrupción del suministro eléctrico externo o de los sistemas de refrigeración de los reactores y de las piscinas de combustible gastado podría desencadenar una liberación masiva de radiación, un riesgo que calificó como consecuencia directa de la ocupación militar.
Asimismo, Greenpeace criticó al director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, por sus declaraciones sobre la posibilidad de reactivar los reactores bajo la gestión de Rosatom y por sostener que el uso conjunto de la planta entre Rusia y Ucrania es técnicamente viable.
La entidad reiteró que el suministro de energía buscaría sostener la logística militar rusa, así como la minería y la agricultura en el sur ocupado, y subrayó que Rosatom contempla la central incautada como una alternativa más económica frente a la construcción de nuevos reactores en las regiones rusas de Rostov y el krai de Krasnodar.

Graves deficiencias operativas y críticas a la gestión internacional
«El director general del OIEA, Rafael Grossi, continúa socavando los esfuerzos internacionales orientados a poner fin a la ocupación ilegal rusa de la central nuclear de Zaporizhzhia», afirmó Shaun Burnie, especialista sénior en energía nuclear de Greenpeace Ucrania.
De las diez líneas eléctricas externas de las que disponía la planta antes de la guerra, solo una permanece operativa. Las instalaciones sufrieron el pasado 3 de julio su vigesimoprimer apagón total desde el inicio de la invasión a gran escala, mientras que los niveles de agua en las balsas de refrigeración han caído por debajo del mínimo exigido y la plantilla se ha reducido de unos 11.000 trabajadores a apenas 7.500.
Desde Greenpeace advierten que este deterioro crítico de las condiciones técnicas y humanas hace que la reactivación, incluso de un solo reactor, resulte cada vez más inviable.
Escucha este artículo:

-3a3e88abd7d5e13a9ca10d295173a46a.jpeg)

-21f402f6f32da8b0165ae48804a71feb.jpeg)


-63f5c65209a9d746ce88706249b9846e.jpg)