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Dentro de "Raid": la unidad secreta de drones ucranianos de largo alcance que golpea en el corazón de Rusia

Una de las unidades de ataque profundo más herméticas de Ucrania, integrada en el 413.º Regimiento Antiaéreo Independiente de Sistemas No Tripulados y bautizada operacionalmente como «Raid» (Incursión), ha revelado por primera vez los detalles de sus misiones secretas ejecutadas a cientos de kilómetros detrás de las líneas enemigas durante la invasión a gran escala contra Ucrania.
Reconocido de forma oficial por las autoridades militares del país apenas en 2026 tras años de absoluto secretismo, este batallón especializado ha sido el responsable directo de ejecutar ataques estratégicos de alto impacto contra infraestructuras críticas en suelo ruso. Entre sus objetivos más notorios figuran los bombardeos con drones contra la refinería de petróleo de Tuapse, las instalaciones portuarias de Ust-Luga, la capital (Moscú) y la estratégica base aérea de Engels, según detalló un amplio informe publicado por el diario ucraniano NV este jueves 25 de junio.
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Comandos de diez hombres en furgonetas comunes desatan el caos en los sistemas antiaéreos del Kremlin
El secreto de la letalidad y supervivencia de «Raid» reside en su extrema movilidad y en una infraestructura logística minimalista. La unidad opera desplegando pequeños comandos integrados por menos de diez efectivos que se desplazan de forma desapercibida. Para sus incursiones, el batallón utiliza drones avanzados de tipo Fire Point equipados con propulsores reactivos (boosters), una innovación técnica que les permite despegar de forma vertical o asistida desde cualquier tipo de terreno, prescindiendo por completo de pistas de aterrizaje o aeródromos expuestos al espionaje ruso.
Esta campaña asimétrica ha erosionado severamente el blindaje defensivo de Moscú. Según un informe del reputado analista de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) Kyle Glen, la destrucción de sistemas de defensa aérea rusos se multiplicó por 3,4 entre febrero y abril de 2026. Esta alarmante tasa de bajas ha dejado al descubierto las vulnerabilidades del Kremlin, forzando a los mandos militares rusos a retirar de los almacenes de reserva y enviar a la primera línea del frente sistemas de misiles obsoletos de tipo Kub, cuyo diseño original se remonta a 1963.

Blindaje informativo: los operarios de los drones conocen su objetivo final cuando el aparato ya está en el aire
Para blindar la seguridad operativa del batallón durante las semanas previas de planificación y preparación, el secretismo se mantiene hasta el último segundo. Los equipos de lanzamiento en tierra, de hecho, no suelen conocer las coordenadas de los objetivos finales de los aparatos sino hasta después de que estos ya han despegado. El comandante del batallón «Raid», conocido bajo el nombre en clave de «Shults», ha enfatizado que el éxito de estos bombardeos profundos en la retaguardia rusa no es un esfuerzo aislado, sino que depende de una red de cooperación logística e inteligencia sumamente amplia.
Los orígenes de la unidad de élite se remontan a una reestructuración de las fuerzas no tripuladas. El batallón fue configurado seleccionando a los pilotos más experimentados del 14.º Regimiento en tres áreas críticas: operaciones en primera persona (FPV), misiones de reconocimiento y drones de bombardeo pesado. Tras completar una profunda transición logística y organizativa a finales de 2025, el grupo dio un giro estratégico definitivo, abandonando las labores de trinchera táctica para dedicarse de forma exclusiva a las misiones de largo alcance que hoy golpean el corazón de Rusia.

«Ya es un trabajo estable»: el comandante «Shults» confirma la madurez de la maquinaria de ataque profundo
«La fase de preparación del batallón se prolongó durante un tiempo considerable, pero el trabajo sistemático y continuado en el ámbito de los ataques profundos comenzó de lleno tras el Año Nuevo de 2026... No obstante, hoy ya podemos afirmar que nos hemos subido por completo a los raíles; esto es ya un trabajo estable», declaró el comandante del batallón «Raid».
Estas palabras del alto mando ucraniano confirman la transición de la unidad desde una fase puramente experimental y de entrenamiento hacia una maquinaria de combate plenamente madura y estandarizada a lo largo de 2026. Lo que comenzó como incursiones quirúrgicas de comandos aislados se ha transformado, según los propios protagonistas, en una ofensiva logística regular que mantiene bajo alerta constante a los complejos industriales y bases militares situadas en el interior de las fronteras de Rusia.

«Dejaron de responder a sus misiones»: el batallón Raid desata el pánico entre las baterías antiaéreas enemigas
La extrema movilidad que caracteriza a los drones Fire Point se ha convertido en la defensa más crítica de la unidad frente al rastreo satelital y electrónico del enemigo. Al prescindir de pistas fijas, los comandos de lanzamiento tienen la capacidad de modificar de manera constante y errática sus posiciones geográficas tras cada incursión, neutralizando cualquier intento de contragolpe por parte de la artillería o la aviación rusa.
Más allá de sus misiones estratégicas en el corazón de Rusia, el batallón de élite ejecuta de forma paralela ataques sistemáticos a media profundidad. Estas operaciones secundarias están quirúrgicamente dirigidas contra las líneas de suministro táctico, los nodos de comunicaciones de los cuarteles generales y las redes de radares, logrando suprimir con éxito los sistemas antiaéreos del Kremlin que custodian los territorios ocupados.

Raid retrata la vulnerabilidad de Moscú: Rusia recurre a sistemas soviéticos de los años 60 tras perder sus mejores defensas
Según los informes recabados por el medio NV, el desgaste sistemático y la destrucción continuada de activos de alta gama del escudo del Kremlin —como las modernas baterías de misiles Pantsir, Tor y Buk — ha terminado por estrangular la capacidad logística de las fuerzas de ocupación rusas, obligándolas a desplegar equipos obsoletos de la era soviética para intentar blindar sus sectores más vulnerables.
El comandante «Shults» ilustró de forma gráfica el impacto de esta campaña de demolición tecnológica sobre el terreno:
«Cuando ves que, en una dirección concreta y tras el paso de mis tripulaciones destruyendo sus Buk, sus Tor y sus Pantsir, el oponente no tiene más remedio que sacar a un "abuelo" como el sistema Kub para cubrir el área… Te queda la certeza absoluta de que el coloso ruso sigue teniendo los pies de barro, y eso nos da todavía más motivación para seguir trabajando».
A pesar de que la campaña de ataques profundos de Ucrania ha experimentado una expansión geométrica y sin precedentes a lo largo de este año 2026, los mandos militares advierten de que sostener este asfixiante ritmo operativo en la retaguardia enemiga ya no depende de la audacia de los comandos, sino de un factor puramente industrial: la capacidad de mantener un flujo constante, masivo y regular en la fabricación nacional de drones de largo alcance.

El impacto del nuevo Ejército de Sistemas No Tripulados: misiones de 40.000 millones de dólares en su primer año
La desclasificación de las misiones del batallón «Raid» se enmarca en una profunda reestructuración estratégica de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Previamente, el Ministerio de Defensa ucraniano oficializó la creación de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados (USF, por sus siglas en inglés), elevando la tecnología de drones al rango de rama militar totalmente independiente y dotada de su propia doctrina de combate, estructura de mando unificada y unidades operativas especializadas.
Esta nueva rama militar ha demostrado de inmediato una efectividad estratégica sin precedentes sobre el campo de batalla. Según los balances oficiales emitidos al cierre de su primer año completo de operaciones operativas, las USF ejecutaron más de 1,65 millones de misiones de combate en todos los frentes.
La intensidad de esta campaña sostenida ha infligido daños críticos a la maquinaria bélica del Kremlin, destruyendo más de 350.000 objetivos enemigos e impactando directamente sobre activos e infraestructuras militares rusas con un valor económico estimado en cerca de 40.000 millones de dólares. Asimismo, las operaciones coordinadas por esta nueva fuerza independiente causaron la baja de más de 100.000 soldados rusos, consolidando a las unidades de drones como el vector de desgaste más letal de la guerra.
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