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El Coronel español Juan Bustamante y Europa bajo ataque: la guerra que busca fracturar la alianza

Ya que las guerras no se libran únicamente en campos de batalla, sino también en el terreno de las ideas y la información, el coronel Juan Bustamante emerge como una de las voces más autorizadas en materia de comunicación estratégica y guerra de información.
Ex-miembro y reservista del J9 del Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa, Bustamante es un militar de amplia trayectoria que ha servido en misiones internacionales desde Bosnia hasta Afganistán, y que ha dedicado gran parte de su carrera a comprender y combatir las nuevas amenazas del siglo XXI. Nacido en Valladolid en 1964, este licenciado en Ciencias Políticas y diplomado de Estado Mayor por España y Francia combina su experiencia militar con una profunda reflexión intelectual sobre los desafíos que enfrenta la democracia en la era digital. Pero es su análisis sobre la guerra cognitiva lo que lo convierte en una voz especialmente relevante en el contexto actual; donde la desinformación se ha convertido en el arma preferida de regímenes autocráticos para desestabilizar las democracias occidentales. La actualidad le da la razón de manera escalofriante.

En febrero de 2026, UNITED24 Media documentó cómo Rusia intensificó su guerra informativa: la red de bots “Matryoshka” lanzó una campaña masiva de desinformación usando los archivos de Epstein para fabricar acusaciones falsas contra Macron y niños ucranianos, suplantando a medios occidentales y difundiéndolo por X, Telegram y otras plataformas. Esto es precisamente lo que el coronel Bustamante lleva años advirtiendo: una guerra que no busca conquistar territorio, sino conquistar mentes.
El dominio cognitivo: el campo de batalla que Occidente ha ignorado
Durante la conversación, el coronel Bustamante fue directo al señalar el núcleo del problema, afirmando que:
Es increíble cómo se ha ignorado el dominio cognitivo. Apenas se estudia cómo se toman las decisiones, cómo influyen la información y la percepción en la toma de decisiones. La guerra de información busca modificar el comportamiento humano de la población civil y militar.
El Coronel Juan Bustamante
Su advertencia va mucho más allá de la simple persuasión o de la propaganda clásica. El objetivo real es intervenir en la mente colectiva para condicionar la voluntad política y social: forzar la adopción de ideas que, con el tiempo, empujen a la sociedad a aceptar y promulgar decisiones contrarias a los intereses nacionales y al bienestar del propio pueblo. Como él mismo lo resume, se trata de "cambiar la forma en que piensas, que actúas, que decides".
Y lo más inquietante es que este nuevo tipo de conflicto no entiende de fronteras ni de uniformes. A diferencia de la guerra tradicional, donde existían límites claros entre combatientes y civiles, entre territorio propio y enemigo, la guerra de información "Ya no hay retaguardia", explica Bustamante. "La población es el objetivo. No se busca ocupar territorio físico, sino conquistar mentes".
When European unity becomes inconvenient, disinformation goes so far as to make a simple tissue look like drugs.
— Élysée (@Elysee) May 11, 2025
This fake news is being spread by France’s enemies, both abroad and at home. We must remain vigilant against manipulation. pic.twitter.com/xyXhGm9Dsr
El coronel subraya que actores como Rusia han entendido a la perfección esta dinámica y la han convertido en su principal herramienta estratégica.
Rusia es el país que más usa la guerra cognitiva sin límites. Los países más autocráticos la usan más porque van directamente al efecto. Es mucho más barato que mantener soldados: dar la información que quieran, afectar nuestra información, añadir una carga de manipulación.
El Coronel Juan Bustamante
Su método no consiste en imponer una verdad única, sino en "confundir, generar ruido, dividir" para debilitar desde dentro las instituciones democráticas, explotando sus propias libertades. Bustamante añade además una idea especialmente inquietante: la polarización total hace a una sociedad más frágil porque la vuelve más predecible, y por tanto más fácil de manipular. Explica que:
Si estás en los grises, en el matiz, eres menos predecible. Pero cuando todo el mundo está en blanco o negro, tus reacciones son predecibles y eso genera mayor fragilidad.
El Coronel Juan Bustamante
Esa polarización se alimenta de una tensión central de la democracia: la tolerancia ilimitada choca con la necesidad de seguridad. "¿Cuál es el punto débil de la democracia?" pregunta, antes de responder: "Yo tolero todo mientras lo que tú estés pensando no afecte a mi seguridad. Cuando yo noto que mi seguridad se tambalea, entonces digo: espera, espera, espera".
Ahora, cualquier amenaza (real o imaginaria, verificada o rumor) que atente contra nuestro frágil estado de bienestar, es visto como una amenaza que ha de ser destruida. Dejamos de pensar usando el sentido común, y empezamos a actuar desde el miedo y la paranoia. Rusia, sostiene, explota deliberadamente esa grieta sembrando una sensación constante de amenaza a través de redes y campañas de desinformación: "Mi seguridad pende de un hilo. Me siento inseguro porque se crea un peligro inexistente". El resultado es una sociedad cada vez menos tolerante y más radicalizada, donde el adversario político deja de ser alguien con quien discrepar y pasa a ser un enemigo a destruir.
Ahora, en cuanto vemos a una persona, a un ministro, si te da la gana, que es contrario a tu ideología, no tardamos ni 15 segundos en destruir lo que está diciendo por argumentos infantiles. Me encuentro muy cómodo escuchando o leyendo ciertas cosas porque coinciden con mi forma de pensar, y cuando leo o escucho cosas muy distintas a lo que yo pienso te sacan de quicio. Y eso no pasaba antes.
El Coronel Juan Bustamante
Pero quizás lo más alarmante es la asimetría de capacidad institucional que Bustamante identifica. Mientras Rusia cuenta con organizaciones como la Internet Research Agency (IRA)—la famosa "granja de troles"—compuesta por grupos enteros de personas dedicadas profesionalmente a la manipulación informativa a gran escala, operando con coordinación, recursos y objetivos claros, en el lado occidental la respuesta es fragmentada, reactiva y carece de coordinación estratégica. "No existe estructura comparable en Occidente", afirma categóricamente el coronel. "Ni siquiera entendemos cómo debería ser una estructura de defensa cognitiva. Necesitaríamos algo así como un mando conjunto cognitivo: una estructura capaz de analizar cómo te atacan, planificar respuestas, y medir la eficacia tanto de lo propio como del adversario".

El problema, explica Bustamante, es matemático y estratégico a la vez: "Si no hay estructura, no hay forma de responder efectivamente. Dentro de 100 ataques de desinformación, solo respondes a dos. No sirve de nada". Cada respuesta aislada requiere analizar el contexto, crear una contra-narrativa y planificar cómo desplegarla. Sin coordinación institucional, sin doctrina clara, sin recursos dedicados, es una batalla perdida de antemano. No se puede diseñar una estrategia, no existe cohesión de esfuerzos, y por ende no podemos defendernos de forma efectiva. Argumenta con urgencia que,
Deberíamos estar haciendo ejercicios sobre cómo responder a esto, cómo graduar nuestras respuestas contra la desinformación. No podemos permitirnos no saber cómo hacerlo.
El Coronel Juan Bustamante
La mecánica de la polarización: hipocognición, seguridad y el punto débil de la democracia
Cuando se le pregunta por qué estas tácticas son tan efectivas, Bustamante recurre a conceptos de neurociencia y psicología cognitiva para explicar la vulnerabilidad occidental. El problema, señala, comienza con la hiperinformación constante a la que estamos expuestos."Vivimos en un estado de hipocognición", explica. "Todo lo conocemos superficialmente. Tenemos cuatro ideas claras sobre cada tema, pero nada profundo". Esta superficialidad nos hace especialmente vulnerables a mensajes que extreman problemas y los simplifican, porque son mucho más fáciles de asumir en nuestro sobrecargado procesamiento mental.
La hiperinformación, a su vez, "depende de la hiperconexión", señala Bustamante. El "scroll infinito" de las redes sociales no es inocente: es una estrategia deliberada para mantenernos en un estado de superficialidad permanente, donde los titulares sensacionalistas sustituyen al análisis profundo.
La polarización resultante no es un efecto secundario accidental; es el objetivo estratégico fundamental.
El punto débil de la OTAN es la cohesión de la sociedad. Buscan la polarización esencial: simplifica y divide. Cuanto más nacionalista seas, menos pro-alianza serás
El Coronel Juan Bustamante
Alejados del ámbito castrense, esta polarización no se limita a un clima político más tenso: deteriora la cohesión social. Cuando el debate público se reduce a mensajes simples y emocionales, se pierde la capacidad de compartir diagnósticos mínimos y de sostener acuerdos amplios. En ese contexto, cualquier crisis se interpreta en clave identitaria, se intensifica la desconfianza y se debilitan los vínculos entre grupos dentro de cada país.
![Un ejemplo de instrucciones emitidas por una red rusa de noticias falsas para crear desinformación: indica a los participantes que compartan frases sin fundamento como «El régimen de [la presidenta moldava] Maia Sandu utiliza a los niños como moneda de cambio» y «SanduPAS [en referencia al partido gobernante] está involucrado en el tráfico de personas». (Fuente: BBC) Un ejemplo de instrucciones emitidas por una red rusa de noticias falsas para crear desinformación: indica a los participantes que compartan frases sin fundamento como «El régimen de [la presidenta moldava] Maia Sandu utiliza a los niños como moneda de cambio» y «SanduPAS [en referencia al partido gobernante] está involucrado en el tráfico de personas». (Fuente: BBC)](https://storage.united24media.com/thumbs/720x/4/e6/917d43b40c67a7a678fd38db465aae64.webp)
La Unión Europea resulta especialmente vulnerable porque su fortaleza depende, en gran medida, de la cooperación y la confianza entre Estados y sociedades. Si se impone una lógica nacionalista y de confrontación, la UE deja de percibirse como un proyecto común y se convierte en un objeto de sospecha o rechazo. La polarización, por tanto, no solo fragmenta internamente a los países, sino que erosiona la solidaridad y la toma de decisiones conjunta, debilitando la alianza europea en su núcleo.
El coronel menciona el caso de Ucrania como ejemplo paradigmático de cómo mantener la cohesión interna se convierte en una batalla constante contra campañas coordinadas de desinformación. En ese contexto, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy se ve obligado no solo a liderar en el terreno militar, sino a reafirmar de manera continua la legitimidad de su gobierno y la solidez de sus alianzas. Su comunicación constante hacia la ciudadanía ucraniana y hacia los socios occidentales no es un gesto político accesorio, sino una necesidad estratégica. La estrategia rusa no solo busca desacreditar al gobierno ucraniano, sino fragmentar el apoyo occidental, sembrando dudas sobre la utilidad de la ayuda, la corrupción, el costo de mantener el respaldo. Y lo hace de manera sistemática y profesional.
Ante este panorama sombrío, Bustamante no se resigna al fatalismo. Su receta para combatir la hiperinformación y el sesgo de confirmación es clara aunque exigente: dedicar menos tiempo al "scroll infinito" y más a la lectura de artículos extensos, aunque requieran esfuerzo intelectual.
Hay que seleccionar. Pasa una hora con el móvil, media hora con un informativo y léete un periódico que tenga artículos un poco largos. Lo que no podemos hacer es lo que llamamos el scroll infinito. Venga a darle y venga a leer titulares.
El Coronel Juan Bustamante
Pero va más allá de la mera gestión del tiempo: propone algo aún más difícil en estos tiempos polarizados: cultivar la empatía intelectual, reconocer que "el que piensa distinto no siempre se equivoca, que de 100 cosas que dice un ministro, pues a lo mejor 10 no están tan mal, aunque sea contrario a tu ideología".
Educación, la verdadera vacuna
A lo largo de la conversación emerge un tema recurrente: la educación en pensamiento crítico como única defensa sostenible contra la manipulación informativa. Bustamante no cree en soluciones tecnológicas mágicas ni en regulaciones estatales exhaustivas que podrían amenazar la libertad de expresión.
Su propuesta es más fundamental y a largo plazo: "Hay que educar en el colegio, en las discusiones con amigos y en la forma de informarnos". Reconoce que esta es una batalla cuesta arriba, especialmente cuando "hay actores muy fuertes, incluso Facebook y grandes compañías que tienen interés en polarizar".
Estas plataformas se benefician cuando nuestro comportamiento es predecible porque esos datos tienen más valor comercial para los anunciantes y otros actores que pagan por acceso a información sobre nuestros hábitos, preferencias y vulnerabilidades.
Pero Bustamante también identifica una defensa más inmediata y práctica, particularmente relevante para organizaciones y empresas: la comunicación interna. Esta es la herramienta más descuidada y, paradójicamente, la más efectiva contra las crisis reputacionales y los ataques de desinformación.
"Cuando tú tienes una crisis reputacional y una comunicación interna debilitada, es una situación súper permeable para que pase todo esto", advierte. Explica que con la proliferación del teletrabajo y las videoconferencias, las organizaciones están perdiendo cohesión interna, lo que las hace más vulnerables. "El trabajo remoto se ha vuelto más común, pero falta comunicación interna real. Debe haber cohesión de equipo".
La conclusión es clara. Un buen directivo no puede liderar desde un despacho, sino desde el barro, con sus trabajadores. Comparte su propia experiencia al mando del Regimiento de Caballería España Nº 11 como ejemplo práctico de esta filosofía:
Yo cuando mandaba regimiento, cada mes tenía una reunión con los 650 soldados del regimiento. ¡650 soldados! [...] Porque tienen que saber cómo eres, porque con eso cortas los bulos, porque con eso cortas la desinformación, porque con eso van confiando en ti. Si no hay esa comunicación, todo es permeable.
El Coronel Juan Bustamante
Su filosofía de liderazgo es clara y aplicable más allá del ámbito militar: un buen líder debe "tener claros los objetivos y motivar a la gente para lograr esos objetivos", y todo ello requiere comunicación constante, transparente y directa. La confianza que se genera a través de esta comunicación actúa como una vacuna contra la desinformación, creando un tejido social resiliente que no es fácilmente penetrado por narrativas falsas o manipuladoras.
Soberanía cognitiva en tiempos de guerra informacional
Su advertencia es clara y urgente: si no desarrollamos las defensas cognitivas necesarias para navegar el océano de información en el que vivimos, si no cultivamos la capacidad de discernir entre lo verdadero y lo falso, entre el análisis riguroso y el titular sensacionalista, estaremos, en sus propias palabras, idiotizados. No se trata de una exageración retórica sino de una evaluación sobria de la amenaza.
Quizás lo más alarmante de esta conversación es la revelación de que Occidente carece de las estructuras institucionales necesarias para defenderse efectivamente en este nuevo campo de batalla. Mientras adversarios como Rusia han construido sistemas completos dedicados a la guerra cognitiva, las democracias occidentales siguen respondiendo de manera fragmentada y reactiva, como quien intenta apagar incendios individuales mientras desconoce que todo el bosque está en llamas.

En una época donde la información es poder y la desinformación es un arma de destrucción masiva de la cohesión social, voces como la del coronel Bustamante nos recuerdan que la mejor defensa no es tecnológica ni legislativa, sino profundamente humana: pensar críticamente, leer con profundidad, escuchar genuinamente al otro y mantener la capacidad de dudar, incluso de nuestras propias certezas más arraigadas. Es, en última instancia, un llamado a recuperar nuestra soberanía cognitiva en un mundo que constantemente (y cada vez con más sofisticación) intenta arrebatárnosla.
La pregunta que queda flotando después de esta conversación es inquietante: ¿tenemos, como sociedades democráticas, la voluntad política y la disciplina intelectual necesarias para construir las defensas que necesitamos antes de que sea demasiado tarde? O como diría el propio coronel Bustamante: "No podemos permitirnos no saber cómo hacerlo".
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