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Golpe de 100 millones de dólares: Ucrania aniquila el radar estratégico ruso Nebo-M en su propio territorio

La brigada «Aquiles», unidad de élite perteneciente a las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, ha asestado un golpe a las capacidades de alerta temprana de Moscú al neutralizar un sistema de radar ruso Nebo-M, posicionado a unos 100 kilómetros de la frontera ucraniana.
Las pruebas visuales de la operación de precisión fueron publicadas en el canal oficial de Telegram de la brigada este 29 de abril. Según los detalles operativos revelados por la unidad, el blanco era un complejo de radar avanzado desplegado en las inmediaciones del asentamiento de Ukolovo, un nodo geográfico crítico situado en la intersección de las regiones rusas de Bélgorod y Kursk.
"El ataque apuntó directamente a la parte más vulnerable del sistema, haciendo imposible cualquier uso futuro del radar", sentenció la brigada en su reporte, confirmando la destrucción irreversible de este activo militar de alto valor.
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¿Qué es el Nebo-M? El gigante de 100 millones de dólares que Rusia acaba de perder
El radar Nebo-M no es un equipo común de vigilancia. Según los especialistas de la brigada «Aquiles», se trata de un complejo móvil multifuncional de última generación, diseñado específicamente para detectar objetivos aerodinámicos y balísticos a medianas y altas altitudes. Su destrucción abre una brecha crítica en el espacio aéreo ruso.
El alcance de este radar es masivo, abarcando múltiples niveles de amenaza:
Detección de aeronaves: Capaz de identificar aviones a rangos de 500 a 600 kilómetros.
Escudo balístico: Rastreo de misiles y objetivos balísticos a distancias extremas de aproximadamente 1.500 kilómetros.
Amenazas furtivas: Identificación de objetivos aéreos de baja observabilidad (stealth) en un radio de 200 a 400 kilómetros.
Interdicción táctica: Detección de amenazas más pequeñas, como misiles de crucero y vehículos aéreos no tripulados, a distancias de entre 50 y 150 kilómetros.
Más allá del daño táctico, el golpe a las arcas del Kremlin es monumental. Las estimaciones de inteligencia militar sugieren que ensamblar un solo complejo de este tipo tiene un costo asombroso que ronda los 100 millones de dólares.
El plan sistemático de Kyiv: "Cegar" la red de defensa aérea rusa
Esta no es la primera vez que las fuerzas ucranianas fijan en su mira a los millonarios sistemas Nebo-M. El ataque forma parte de una campaña metódica y calculada para perforar y debilitar la red de alerta temprana y defensa antiaérea de la Federación Rusa.
En operaciones previas, las Fuerzas Armadas de Ucrania han ejecutado oleadas de ataques de alta precisión contra activos militares rusos a través de múltiples ubicaciones, concentrando sus esfuerzos en un objetivo claro: degradar las capacidades de radar e intercepción de Moscú.
Según los informes oficiales, estos ataques continuos han logrado hitos operativos críticos para abrir el espacio aéreo:
La caza del S-400P: Utilizando capacidades de ataque de largo alcance, las tropas ucranianas lograron impactar un avanzado sistema de misiles tierra-aire S-400P en la región de Bélgorod. Esta acción "redujo significativamente el área cubierta por los sistemas de defensa aérea de largo alcance rusos en la región", dejando expuestos nodos logísticos clave.
Efecto dominó en el sistema de radares: En esa misma zona operativa, Ucrania ya había apuntado previamente a otro complejo Nebo-M. Aquel golpe dañó críticamente su funcionalidad y generó un efecto en cadena que mermó la capacidad operativa de una gigantesca estación de radar adyacente 5N66M "Big Bird", según confirmó el Estado Mayor ucraniano.
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