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El 81% de los rusos ya recorta en alimentos mientras la guerra empuja a millones hacia la pobreza

Una proporción creciente de la población rusa está reduciendo el gasto en comida, ropa, restaurantes y pequeños consumos diarios mientras el coste de la invasión a gran escala de Ucrania sigue presionando los presupuestos familiares, según informó el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania, SZRU, el 29 de junio.
La agencia afirmó que el 34% de los rusos ha empezado recientemente a ahorrar en alimentos. A ese grupo se suma otro 47% que ya lo hacía, lo que eleva al 81% el porcentaje de personas que ha tenido que reducir su gasto en productos básicos.
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“La guerra, que el Kremlin presenta ante su población como una ‘transformación estructural’, ha puesto en marcha un deterioro irreversible de las condiciones de vida”, señaló el SZRU.
Recortes en carne, pescado y productos básicos
Según la inteligencia ucraniana, los ingresos reales estancados, el encarecimiento del combustible, el aumento de las tarifas de servicios públicos y la falta de productos importados están reduciendo la capacidad de compra de los hogares rusos.
El impacto se concentra especialmente en la cesta básica. La carne, el pescado fresco e incluso algunas verduras de temporada se han vuelto demasiado caros para una parte creciente de la población, sostiene el informe.
Muchos consumidores han pasado a comprar marcas blancas y sustitutos más baratos, mientras reducen o eliminan productos como dulces, fruta fuera de temporada y otros alimentos considerados prescindibles.
El deterioro coincide con una crisis de combustible que ya ha llevado a imponer restricciones de venta de gasolina y diésel en decenas de regiones rusas, tras los ataques ucranianos contra refinerías y otras infraestructuras energéticas.

Ropa, cafés y gasto cotidiano también desaparecen
La reducción del consumo no se limita a la alimentación. Según el SZRU, un 28% de los rusos ha empezado a ahorrar en ropa, sumándose al 54% que ya recortaba ese tipo de gasto.
La agencia afirma que una parte creciente de la población recurre a imitaciones baratas de origen chino vendidas en plataformas online, mientras el 43% asegura no haber renovado su vestuario en años.
El sector de la restauración y los servicios cotidianos también refleja el descenso del consumo. El informe señala que el 61% de los rusos ha dejado de acudir a cafés y restaurantes, el 39% ha renunciado al café para llevar diario y el 28% ha empezado a llevar comida preparada desde casa al trabajo.
Estas decisiones reflejan un ajuste que ya no se limita a las compras grandes. Los hogares están reduciendo gastos habituales para cubrir alimentos, combustible, servicios básicos y otras necesidades inmediatas.
El efectivo vuelve a salir de los bancos
La incertidumbre económica también está empujando a los ciudadanos a retirar dinero del sistema bancario. Según la evaluación recogida por el SZRU, el efectivo mantenido fuera de los bancos aumentó en unos 13.600 millones de dólares desde el inicio de 2026, el ritmo más alto para este periodo desde la pandemia.
El incremento de mayo fue el mayor registrado para ese mes desde 1995. La agencia relaciona la tendencia con la incertidumbre geopolítica y económica, que lleva a más familias a mantener dinero en efectivo pese al endurecimiento del control bancario sobre retiradas importantes en cajeros.
El movimiento supone además la primera retirada relevante de fondos de depósitos a largo plazo desde el pánico generado por la movilización rusa de 2022. Parte de los ahorros está siendo trasladada a efectivo y a compras de alto valor, como vehículos, cuyas ventas aumentaron más de un 30% interanual en marzo, según el informe.
Una economía militarizada sostenida por los hogares
El SZRU sostiene que la economía rusa está absorbiendo el coste de la guerra mediante una caída gradual del nivel de vida de la población.
La producción militar y las inversiones en plantas de defensa han crecido, pero esa expansión no se traduce en una mejora de los ingresos de los hogares. Por el contrario, el aumento de precios, las restricciones de combustible, la menor disponibilidad de bienes importados y la necesidad de financiar el esfuerzo militar están reduciendo el margen de consumo.
La agencia también acusa a la propaganda estatal de presentar la austeridad como una responsabilidad individual, en lugar de vincularla a las decisiones económicas y militares del Kremlin.
Mientras Moscú prioriza el combustible, la producción industrial y la logística para sostener la invasión, los efectos de esa prioridad se están extendiendo desde las refinerías atacadas hasta los supermercados, las estaciones de servicio y los ahorros de millones.
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