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El petróleo ruso vuelve a Hungría y Eslovaquia tras repararse los daños del oleoducto Druzhba por bombardeos

Las exportaciones de petróleo de Rusia hacia Hungría y Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba han recuperado su ritmo habitual de operaciones. Durante el mes de mayo, los envíos alcanzaron un promedio de 165.000 barriles diarios, según confirmaron tres fuentes del sector industrial este 3 de junio a la agencia Reuters.
Esta reactivación consolida el primer mes completo de suministro ininterrumpido a través de esta infraestructura crítica tras un bloqueo que se prolongó durante meses. Ambos países de la Europa central habían reanudado la recepción de crudo por esta vía el pasado 23 de abril, aliviando temporalmente las tensiones de suministro en la región.
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La diversificación silenciosa frente a la dependencia del Kremlin
El proceso de estabilización del suministro ha sido progresivo. Según detallan las fuentes del sector, durante el mes de abril Hungría y Eslovaquia apenas recibieron un promedio de 55,000 barriles diarios, debido a que el flujo solo estuvo activo durante una semana en lo que se denominó la fase de reinicio.
Aunque el suministro se encuentra actualmente normalizado, los volúmenes registrados en mayo se mantienen notablemente por debajo de los niveles previos a la suspensión, cuando las importaciones oscilaban entre los 200,000 y los 235,000 barriles por día. Esta reducción no es casual, sino que refleja los esfuerzos continuados de diversificación energética por parte de las naciones receptoras, decididas a reducir su vulnerabilidad frente a las decisiones de suministro de Rusia.
En este sentido, el gigante energético húngaro MOL Group, corporación que opera las refinerías críticas tanto en Hungría como en Eslovaquia, ha confirmado de manera oficial la modificación y diversificación de su estrategia de adquisición de crudo para garantizar la seguridad del suministro sin depender exclusivamente del oleoducto Druzhba.

Los bombardeos en el frente occidental y la ruta alternativa por Odesa
A pesar de las tensiones bélicas, la estabilidad actual del suministro se mantiene bajo un frágil equilibrio. "Afortunadamente, tanto los oleoductos de crudo del este como los del sur están operando actualmente sin interrupciones, y estamos explorando conexiones de oleoductos adicionales, como la posibilidad de utilizar la ruta a través de Odesa en el futuro", señaló MOL Group en un comunicado oficial. Esta mención a la ciudad portuaria subraya cómo las grandes corporaciones energéticas ya contemplan nuevas infraestructuras logísticas dentro del territorio ucraniano para blindar su suministro frente a los embates de Rusia.
La necesidad de buscar alternativas quedó en evidencia a finales de enero, cuando las fuerzas de ocupación rusas atacaron una instalación de infraestructura clave en la localidad de Brody, en la región de Lviv, un nodo logístico directamente vinculado al oleoducto Druzhba, según informó el medio especializado enkorr. El impacto provocó un grave incendio que obligó al Ayuntamiento de Brody a suspender las clases escolares por precaución, recomendando a los residentes permanecer en el interior de sus hogares con puertas y ventanas selladas para evitar la inhalación de gases.
Aquel ataque contra el nudo energético de Brody tuvo repercusiones internacionales inmediatas. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, Heorhii Tykhyi, confirmó entonces que la ofensiva rusa dañó "equipamiento crítico", imposibilitando temporalmente el bombeo de petróleo hacia Europa. Tykhyi añadió que el gobierno de Hungría fue informado el mismo día sobre las causas exactas del corte de suministro, exponiendo ante Budapest que la parálisis de su energía no respondía a decisiones políticas de Kyiv, sino directamente a los bombardeos rusos.

La diplomacia del crudo: Reparaciones bajo fuego y tensiones con Budapest
El ataque en Brody no solo provocó daños materiales, sino que tensó la cuerda diplomática entre Kyiv y Budapest. El portavoz de Exteriores, Heorhii Tykhyi, criticó duramente la postura del gobierno húngaro, calificándola de inconsistente debido a que las autoridades de Hungría evitaron atribuir públicamente a Rusia la responsabilidad del bombardeo, mientras sugerían simultáneamente que Ucrania era la culpable de la interrupción del servicio.
El escenario logístico dio un giro el pasado 21 de abril, cuando el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, anunció oficialmente la finalización de los trabajos de reparación en el tramo afectado del oleoducto Druzhba. No obstante, el mandatario advirtió que no existen garantías de que las fuerzas rusas no vuelvan a fijar esta infraestructura como objetivo militar, a pesar de que los especialistas ucranianos lograron restablecer todas las condiciones técnicas para el bombeo.
La reactivación del oleoducto se entrelaza de forma directa con los equilibrios políticos dentro de la Unión Europea. El propio Zelenskyy vinculó estratégicamente la reanudación del flujo de crudo con el desbloqueo del paquete de apoyo financiero europeo para Ucrania, aprobado previamente por el Consejo Europeo, evidenciando cómo la seguridad energética y la asistencia económica operan en el mismo tablero geopolítico.
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