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Fracasa el 'Starlink ruso': varios satélites clave pierden órbita y se desintegrarán en la atmósfera

El plan de Rusia para construir una alternativa propia a la red Starlink de SpaceX —diseñada para proporcionar internet satelital de alta velocidad y crear una red militar de comunicaciones espaciales— está sufriendo serios fallos técnicos tras sus últimos lanzamientos. Al menos dos de los satélites puestos en órbita durante el segundo despliegue masivo del pasado 20 de julio de 2026 se dan prácticamente por perdidos, según confirmó el investigador espacial Anatoly Zak en declaraciones recogidas por The Moscow Times.
Este revés tecnológico afecta directamente a la capacidad del Kremlin para garantizar un sistema de enlaces seguros en el frente militar en Ucrania. Las interrupciones en la infraestructura espacial rusa dejan en evidencia las carencias del sector aeroespacial de Moscú, fuertemente limitado por el impacto de las sanciones occidentales sobre componentes electrónicos y microchips avanzados.
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Maniobras Fallidas y Desintegración en la Atmósfera
Los datos de seguimiento publicados por Russian Space Web confirman que los satélites afectados no lograron ejecutar las maniobras requeridas para elevar su altitud operacional. Tras situarse por debajo de la barrera crítica de los 300 kilómetros de altura, las unidades han comenzado una trayectoria de descenso incontrolado hacia la atmósfera terrestre, donde terminarán por desintegrarse debido a la fricción térmica.
La crisis en el despliegue espacial de Rusia se extiende a otras unidades de la misma misión. Tres satélites adicionales realizaron intentos fallidos para corregir su órbita y continúan cayendo, situándose en una franja inestable entre los 310 y 330 kilómetros. Aunque otros nueve satélites mantienen operativas sus maniobras de ajuste, su altitud actual se encuentra casi 200 kilómetros por debajo de los parámetros alcanzados durante la fase inicial del programa, lo que certifica un importante contratiempo técnico para el sector aeroespacial ruso en plena guerra contra Ucrania.
Sanciones, Limitaciones Técnicas y la Brecha Tecnológica
El programa, liderado por la empresa aeroespacial Bureau 1440, comenzó el despliegue de su constelación Rassvet-3 a finales de marzo con el lanzamiento de 17 satélites. Sin embargo, los problemas estructurales han sido una constante: una de las unidades iniciales no logró alcanzar su órbita y se desintegró a principios de junio. Aunque 14 aparatos lograron alinearse a algo más de 500 kilómetros de altura, ninguno ha conseguido llegar a la órbita operativa planeada de 800 kilómetros.
Expertos del sector como el astrónomo Jonathan McDowell destacan las continuas complicaciones técnicas del proyecto ruso para elevar su constelación de banda ancha. Según el investigador Anatoly Zak, mantener los satélites en la órbita inferior de 500 kilómetros es viable a corto plazo, pero la mayor atracción gravitatoria exige un consumo acelerado de combustible para evitar la caída, reduciendo drásticamente la vida útil del sistema. Este fracaso no solo evidencia el impacto de las sanciones sobre la tecnología militar de Rusia, sino que mantiene a las fuerzas rusas en Ucrania en clara desventaja táctica al no poder replicar la efectividad de Starlink en el campo de batalla.
El Colapso de las Comunicaciones de Moscú en el Frente
La viabilidad del ambicioso proyecto Rassvet, presupuestado en 430.000 millones de rublos (unos 4.700 millones de dólares), queda seriamente comprometida. Las estimaciones fijadas por el director de Roscosmos, Dmitry Bakanov, contemplaban desplegar 350 satélites para lograr una cobertura global continua, con el objetivo final de alcanzar las 900 unidades. Vladimir Putin planeaba iniciar las operaciones comerciales e integrarlas directamente en la red de control de drones militares rusos a partir de 2027, un horizonte que se desvanece ante los recurrentes fallos orbitales.
Este estancamiento tecnológico agrava la vulnerabilidad táctica de las fuerzas rusas en Ucrania. Al no disponer de una red propia, las tropas invasoras dependían de terminales Starlink conseguidos en el mercado negro para dirigir sus drones. La intervención coordinada entre Kyiv y SpaceX —que bloqueó los equipos no autorizados mediante restricciones de acceso— provocó un impacto inmediato en la cadena de mando enemiga. Fuentes militares ucranianas y el asesor del Ministerio de Defensa, Serhiy Beskrestnov, confirmaron que el corte de comunicaciones causó una «catástrofe» logística en varios sectores clave del frente, dejando al descubierto la dependencia rusa de la tecnología occidental.
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