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Los ataques ucranianos contra refinerías llevan a Rusia a evaluar la rebaja de los estándares del combustible de aviación

Rusia evalúa flexibilizar los estándares de calidad del combustible de aviación con el objetivo de aumentar la producción tras la ola de ataques con drones ucranianos contra sus refinerías de petróleo, según informó el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania (SZRU).
De acuerdo con el organismo ucraniano, el Ministerio de Transporte de Rusia ha propuesto autorizar el uso de queroseno de aviación con un punto de congelación de hasta -50 °C, frente al límite actual fijado en -60 °C. Bajo estas condiciones técnicas, el combustible corre el riesgo de cristalizarse durante el vuelo, generando partículas capaces de obstruir el sistema de alimentación y bloquear el flujo hacia los motores de las aeronaves.
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Aditivos alternativos y riesgos para la flota comercial
Las medidas propuestas contemplan autorizar el uso de aditivos antiusura de fabricación rusa, procesar crudos más pesados e incrementar la proporción de componentes sintéticos en el carburante.
El plan del gobierno ruso incluye además la apertura de la producción de combustible para aviones a pequeñas y medianas empresas. Con estas flexibilizaciones, las autoridades estiman que podrían elevar la producción anual hasta en 1,8 millones de toneladas para mitigar el desabastecimiento.
No obstante, la inteligencia ucraniana advierte que los nuevos componentes y aditivos acelerarán el desgaste de los componentes mecánicos de las aeronaves. En un contexto donde la aviación rusa opera bajo severas sanciones internacionales, el deterioro acelerado de los motores incrementará los costes de mantenimiento y complicará aún más el acceso a repuestos y reparaciones.

Antecedentes de rebaja de calidad e impacto en el parque automotor
La rebaja de los estándares para el combustible aéreo se suma a medidas similares adoptadas previamente para paliar la presión sobre la industria del refinado tras las incursiones ucranianas.
Según el SZRU, Moscú autorizó en su momento la producción de gasolina bajo la norma Euro-2, un estándar que permanecía prohibido en el país desde 2013 por sus altos niveles de emisión y contaminantes.
Esta rebaja de exigencias ha generado fallos en propietarios de vehículos de marcas chinas —como Haval, Chery, Geely, Changan, Exeed, Omoda y Jetour—, cuyos motores y sistemas de inyección requieren combustible Euro-5. Las concentraciones de azufre permitidas bajo el estándar flexibilizado superan hasta en 50 veces los límites fijados por la normativa Euro-5, lo que acelera el deterioro de los motores.
Averías en vehículos y pruebas con biocombustibles
Los talleres de reparación automotriz en Rusia han registrado un notable incremento en los fallos del sistema de combustible, pasando de atender uno o dos casos semanales a entre siete y diez incidencias, según el SZRU. Los conductores reportan pérdidas de potencia en el motor y alertas en el salpicadero, con costes de reparación elevados para los propietarios.
En paralelo, Moscú busca alternativas energéticas para la aviación. En febrero, el país probó un combustible sostenible que incorporaba aceite de cocina reciclado procedente de la cadena de comida rápida Vkusno—i tochka . El carburante fue puesto a prueba en un motor a reacción bajo condiciones que simulaban las fases de despegue, crucero y aterrizaje.
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