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Petr Pavel advierte de que el acuerdo del diésel entre Trump y Putin frenó el alto el fuego en Ucrania

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El presidente de la República Checa, Petr Pavel, posa en la terraza de la Cancillería en Berlín con la cúpula del Reichstag al fondo durante su reunión con el canciller Friedrich Merz.
El presidente de la República Checa, Petr Pavel, en la terraza de la Cancillería en Berlín durante su encuentro con el canciller Friedrich Merz. (Foto: Getty Images)

Un acuerdo de alto el fuego entre Rusia y Ucrania estuvo a cerca de lograrse antes de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidiera retirar las sanciones comerciales sobre el diésel ruso, una medida que acabó por debilitar las negociaciones de paz. Así lo ha afirmado este jueves el presidente de la República Checa, Petr Pavel, en una entrevista concedida a la red de periodistas Axel Springer Global Reporters' Network y recogida por POLITICO.

El presidente checo sostiene que el alivio de las restricciones económicas sobre los hidrocarburos rusos restó incentivos al Kremlin para sentarse a negociar en un momento clave de la diplomacia internacional. Según Pavel, la decisión de la Administración estadounidense alteró el esquema de presión sobre Moscú, complicando los avances para alcanzar un cese de las hostilidades.

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El impacto de las sanciones en la estrategia de negociación

Pavel ha argumentado que el esquema coordinado de sanciones entre Estados Unidos y Europa, orientado contra el petróleo ruso, los oligarcas y sectores industriales clave, mantenía a Moscú bajo una severa asfixia económica. La decisión de Trump de flexibilizar las restricciones sobre las exportaciones de diésel ofreció al Kremlin un balón de oxígeno que redujo su urgencia para negociar una tregua.

«Ahora será mucho más difícil», advirtió el jefe de Estado checo al evaluar las consecuencias del entendimiento alcanzado entre Washington y el régimen ruso.

A juicio del mandatario, la postura de la diplomacia estadounidense insufló en Rusia la expectativa de poder eludir las exigencias de Ucrania y de las capitales europeas. Con este giro, Moscú busca canalizar un diálogo directo únicamente con Estados Unidos y, potencialmente, con Pekín, reconfigurando el tablero geopolítico en favor de sus intereses estratégicos.

La visión europea y el cambio de paradigma en Washington

Pavel advirtió de que un entendimiento bilateral excluyente permitiría a Moscú avanzar en sus ambiciones geopolíticas sin atender a los intereses de seguridad del continente. El presidente checo tildó esta posibilidad de amenaza directa contra la estabilidad de la región, subrayando que resulta «claramente contraria a los intereses de Europa».

El mandatario analizó asimismo la sintonía del presidente estadounidense con el líder ruso, Vladimir Putin. A juicio de Pavel, la aproximación de Trump responde a una afinidad con el estilo de gobierno autoritario de Moscú y a una lectura de las relaciones internacionales filtrada casi en exclusiva por el beneficio económico de Estados Unidos.

Lejos de concebir la invasión rusa de Ucrania como un choque de piezas entre democracia y autoritarismo, la Casa Blanca parece abordar el conflicto bajo una lógica de oportunidad comercial y transaccional. Este giro doctrinal, concluyó Pavel, debilita el frente multilateral de los aliados occidentales y compromete el marco de seguridad europeo a largo plazo.

La defensa de Kyiv y las condiciones para el acuerdo

Pavel defendió de forma tajante al presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, frente a las críticas de sectores occidentales que atribuyen al gobierno ucraniano el estancamiento del proceso diplomático. «No fue Ucrania quien atacó a Rusia», enfatizó el mandatario checo, rechazando cualquier intento de atribuir a Kyiv la responsabilidad sobre la continuidad de la guerra.

El presidente de la República Checa admitió que los países europeos podrían reanudar en el futuro las compras de petróleo a Rusia, pero supeditó ese escenario a un cambio estructural en la conducta del Kremlin. Esta cooperación energética, remarcó Pavel, solo será admisible cuando Moscú demuestre un respeto efectivo a la soberanía de los Estados vecinos y a las fronteras internacionales reconocidas.

La suspensión de sanciones y la presión sobre Kyiv

El alivio de la presión diplomática y económica de Washington hacia Moscú no se ha limitado al sector energético. Donald Trump paralizó también un paquete de sanciones contra Rusia, previamente aprobado por el Congreso y promulgado en septiembre, apenas dos días antes de su entrada en vigor. La Casa Blanca justificó este aplazamiento de 60 días como un intento de mantener al Kremlin en la mesa de negociación, una medida que fue recibida con satisfacción por las autoridades rusas.

Por su parte, el presidente Volodymyr Zelenskyy ha alertado del impacto directo que estas decisiones están teniendo sobre el terreno operacional de Ucrania. El mandatario ucraniano advirtió de que los retrasos en las entregas de sistemas antiaéreos Patriot, las restricciones impuestas al uso de la red Starlink y los cortes intermitentes en la transferencia de inteligencia militar amenazan con debilitar la capacidad defensiva de Kyiv y forzar una capitulación.

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