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Rusia despliega cuatro buques lanzamisiles cerca de Japón tras la visita de Putin a las islas Kuriles

Cuatro buques de guerra de Rusia equipados con misiles avanzaron a unos 40 kilómetros del litoral de Hokkaido, en el norte de Japón, un día después de que Vladimir Putin realizara una visita a la isla de Iturup, parte de las islas Kuriles del Sur que Tokio reclama como suyas.
El despliegue naval fue detectado por las Fuerzas de Autodefensa de Japón mientras la flotilla rusa transitaba por el estrecho de Soya, manteniéndose en aguas internacionales. Las maniobras se producen en medio del deterioro de las relaciones entre ambos países, condicionado por las sanciones de Japón a Moscú a raíz de la invasión de Ucrania y la histórica disputa territorial en el Pacífico Norte.
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Despliegue de corbetas lanzamisiles en el cabo Soya
El Estado Mayor Conjunto de Japón confirmó el 16 de agosto que las cuatro embarcaciones identificadas corresponden a corbetas lanzamisiles de la clase Project 12411M Molniya-1. Las naves fueron localizadas la jornada del 14 de agosto frente al cabo Soya, el punto más septentrional de la isla de Hokkaido.
Este tipo de buques ligeros, diseñados para el ataque rápido contra objetivos de superficie mediante misiles antibuque, navegaban en dirección oeste hacia el mar de Japón. La presencia de las corbetas en este paso marítimo de importancia estratégica fue catalogada por las autoridades niponas como un movimiento de demostración de fuerza tras la presencia de Vladimir Putin en el archipiélago disputado.

Vigilancia aeronaval y catálogo de la flota rusa en el Pacífico
Para supervisar la trayectoria del grupo naval, la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón desplegó un avión de patrulla marítima P-3C Orion perteneciente a la 2.ª Ala Aérea. Las autoridades de Tokio confirmaron que en ningún momento las unidades de Rusia violaron el espacio marítimo soberano japonés.
Las embarcaciones implicadas —con numerales de casco 916, 946, 971 y 978— están adscritas a la Flota del Pacífico rusa. Este modelo de corbeta, clasificado por la OTAN bajo la denominación Tarantul III, cuenta con capacidad para operar misiles guiados de alta velocidad.
Según la secuencia de movimientos reconstruida por Tokio, el mismo grupo operacional ya había sido detectado el 9 de agosto a unos 70 kilómetros al noroeste de la isla de Rebun. Tras navegar hacia el este cruzando el estrecho de Soya, las cuatro naves iniciaron el viaje de retorno hacia el oeste el 14 de agosto, completando un recorrido circular en las inmediaciones del archipiélago nipón.

Tensión diplomática y valor estratégico en las Kuriles del Sur
El viaje de Vladimir Putin a Iturup el 13 de agosto motivó una protesta formal por parte del Gobierno de Japón, que considera la isla parte integrante de sus Territorios del Norte. Ocupadas por la Unión Soviética en 1945 y retenidas desde entonces bajo la administración de Rusia, la soberanía de estas islas se mantiene como el obstáculo histórico que ha impedido a ambas naciones firmar un tratado de paz definitivo tras la Segunda Guerra Mundial.
Moscú asigna un valor defensivo prioritario al archipiélago para garantizar la salida de su Flota del Pacífico al océano abierto, manteniendo instalaciones clave como el aeródromo militar de Burevestnik en la propia Iturup. La navegación de las corbetas Project 12411M Molniya-1 —unidades navales desarrolladas en la era soviética dotadas de cuatro misiles supersónicos antibuque 3M80 Moskit, piezas de artillería naval AK-176M y sistemas antiaéreos Igla-1— subraya la intención del mando ruso de reafirmar su presencia militar en un entorno fuertemente condicionado por la invasión de Ucrania.

Escaladas verbales y capacidad táctica en el Pacífico
Las corbetas detectadas por Tokio —las unidades R-298, R-19, R-24 y R-29, puestas en servicio entre 1990 y 2003— cuentan con una autonomía de casi 3.000 kilómetros a velocidad de crucero, alcanzan los 41 nudos de velocidad máxima y operan con una dotación de unas 40 personas cada una. Su despliegue responde a una maniobra coordinada de exhibición táctica en la zona limítrofe.
El movimiento naval coincide con un endurecimiento en la retórica del Kremlin. Tras la protesta formal de Tokio por la visita de Vladimir Putin a Iturup, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitry Medvedev, advirtió a Japón de "consecuencias monstruosas".
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