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El Kremlin se queda sin voluntarios y sopesa una impopular movilización para otoño

Las autoridades rusas debaten activamente la necesidad de decretar una nueva ola de movilización militar de cara a octubre de 2026. Este movimiento interno está motivado por una caída drástica en el número de alistamientos voluntarios mediante contratos profesionales, una vía que hasta ahora había permitido al Kremlin sostener el esfuerzo bélico sin recurrir a levas masivas.
Según datos publicados por el medio independiente Meduza, la contratación militar en toda Rusia se desplomó un 50% en el último trimestre de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior. Esta pérdida de dinamismo en las oficinas de reclutamiento ha encendido las alarmas en el Ministerio de Defensa, forzando a los estrategas de Moscú a evaluar alternativas drásticas para cubrir las bajas del frente.
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Moscú estira los incentivos y el reclutamiento de presos ante el envejecimiento de sus filas
La tendencia a la baja se ha consolidado en los primeros meses de 2026. Durante el primer trimestre, las oficinas de alistamiento apenas promediaron unos 800 contratos diarios, la tasa de reclutamiento más baja registrada en los últimos tres años. Aunque el agresivo aumento de las primas financieras a nivel regional logró elevar temporalmente esta cifra hasta rozar los 1.000 contratos diarios en el segundo trimestre de 2026, el cómputo global sigue siendo insuficiente para cubrir el desgaste en el frente.
Ante este escenario, los debates sobre una futura movilización ya permean múltiples estamentos del Gobierno ruso. Diversos funcionarios sitúan el horizonte de esta medida justo después de las próximas elecciones a la Duma de Estado.
Mientras tanto, los comandantes sobre el terreno advierten de que las vías alternativas de reclutamiento están ofreciendo resultados mediocres. Para sostener las cifras, los centros de reclutamiento regionales dependen cada vez más de los detenidos en el sistema judicial, a quienes se les ofrece la retirada de cargos penales a cambio de firmar con el ejército. Sin embargo, los soldados en el frente reportan que estos nuevos perfiles suelen ser personas de avanzada edad, sin la condición física necesaria y propensas a la deserción, describiéndolos como «una carga para todos» que «ni siquiera puede caminar con el equipo reglamentario».

El Kremlin intensifica la presión sobre morosos y estudiantes ante el fracaso de las cuotas regionales
Para contrarrestar el déficit de efectivos, el Kremlin ha redoblado las campañas de propaganda y ha disparado las bonificaciones económicas. Sin embargo, las autoridades también han recurrido a tácticas engañosas, como ofrecer a estudiantes jóvenes contratos de corta duración en unidades especializadas de drones que, mediante resquicios legales, terminan vinculándolos al servicio indefinido.
Aunque un sector de la administración aboga por una estrategia menos disruptiva —como trasladar al personal de reserva de funciones logísticas a zonas de combate activo—, la expectativa de un reclutamiento generalizado sigue siendo elevada.
Previamente, Moscú ya había emitido directrices regionales muy estrictas para elevar el número de soldados profesionales. El incumplimiento de estas cuotas obligó a las autoridades locales y a los servicios de seguridad a endurecer los métodos de captación. Los colectivos más vulnerables ante esta presión están siendo las personas con deudas elevadas registradas en las bases de datos judiciales y los expresos bajo supervisión administrativa, quienes sufren detenciones a gran escala y coacciones para firmar su ingreso en las fuerzas armadas rusas.
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