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Guerra en Ucrania

Soldados rusos buscan penas de prisión de hasta 15 años como única vía legal para escapar de las unidades de asalto

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Fotografía ilustrativa que muestra a un grupo de soldados rusos uniformados reunidos cerca de la parte trasera de un camión de transporte militar pesado durante las operaciones logísticas del ejército ruso en el marco de la invasión de Ucrania.
Militares rusos se concentran junto a un camión de transporte militar. Ante la duración indefinida de los contratos, tropas rusas buscan el encarcelamiento como la única vía para abandonar las operaciones de asalto. (Foto: Fuente abierta)

Efectivos rusos acusados de deserción están recurriendo a una táctica extrema para evitar regresar a los combates en Ucrania: buscar activamente condenas reales de prisión.

Según una investigación publicada este 18 de mayo por el medio ruso Mediazona, los soldados se entregan de manera voluntaria, redactan confesiones formales y contratan defensa legal con el único objetivo de ser encarcelados en lugar de ser reasignados a la línea del frente.

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El impacto del decreto de movilización de 2022

Esta tendencia es una consecuencia directa del decreto de movilización firmado por Vladimir Putin en septiembre de 2022, el cual transformó los contratos militares en acuerdos de duración indefinida.

Bajo esta normativa, las tropas rusas solo cuentan con tres vías legales para abandonar el servicio: alcanzar los 65 años de edad, recibir una baja médica por incapacidad o cumplir una sentencia de prisión dictada por un tribunal.

Ante esta realidad estructural, una parte de los efectivos ha comenzado a percibir el sistema penitenciario como la única ruta realista y garantizada para abandonar el ejército de forma permanente.

El caso de Anton Putyatov y los campos de retención

La investigación destaca el caso del teniente subalterno Anton Putyatov, un exprofesor de inglés de Ekaterimburgo que se alistó como voluntario al inicio de la invasión en 2022. Tras resultar herido durante las operaciones de asalto en el eje de Pokrovsk, Putyatov intentó en reiteradas ocasiones ser condenado por ausencia no autorizada.

A pesar de presentar confesiones formales y declarar su total disposición a cumplir la condena en una celda, el sistema militar bloqueó su procesamiento. En lugar de ser trasladado a un centro de detención preventiva, fue recluido en campamentos controlados por el propio ejército.

Mediazona describe estas instalaciones como centros de retención temporal —distribuidos desde la región de Krasnodar hasta los Urales y el Lejano Oriente ruso— donde los efectivos son retenidos durante periodos prolongados antes de ser coaccionados o trasladados físicamente de vuelta a las zonas de combate en Ucrania.

Abogados militares y la suspensión de investigaciones

El principal obstáculo para los desertores es la anulación de facto de sus procesos penales. Abogados especializados confirmaron que, incluso cuando se abre una investigación criminal por abandono de la unidad, los comandantes pueden extraer a los acusados para enviarlos al frente. Cuando esto ocurre, los investigadores militares simplemente suspenden el caso bajo el pretexto de que el acusado "está participando en la guerra".

Para sortear este bloqueo, los equipos legales han modificado su estrategia: ahora buscan departamentos de investigación militar que tengan un bajo rendimiento en sus estadísticas de enjuiciamiento. El objetivo es encontrar funcionarios dispuestos a procesar las deserciones y llevarlas a juicio para mejorar sus propios números. La ley rusa estipula penas de entre cinco y 15 años de cárcel por deserción durante el periodo de movilización, y de hasta cinco años por ausencia no autorizada.

Escasez de personal y retornos forzados

A pesar de los esfuerzos legales, solo una pequeña fracción de los militares que buscan la prisión logran recibir una condena firme. Vladimir Berngardt, un exmilitar que huyó de Rusia y ahora asiste a desertores a través del proyecto "Tverdy Znak", relató cómo los soldados detenidos prefieren explícitamente la cárcel antes que los destacamentos de asalto, pero terminan siendo arrastrados por la policía militar y enviados a la fuerza al frente.

Esta negativa a procesar a los desertores expone una grave crisis de personal en las tropas de ocupación. La necesidad táctica de mantener el volumen de infantería supera la aplicación de la ley militar, un patrón que coincide con informes recientes del movimiento partisano ucraniano Atesh. Según la organización, las fuerzas rusas en la región ocupada de Luhansk están extrayendo personal sin entrenamiento de las oficinas de la comandancia militar local para inyectarlo directamente en las unidades de asalto, evidenciando un déficit operativo crítico en la línea de contacto.

Esta negativa a procesar a los desertores expone una grave crisis de personal en las tropas de ocupación. La necesidad táctica de mantener el volumen de infantería supera la aplicación de la ley militar, un patrón que coincide con informes recientes del movimiento partisano ucraniano Atesh.

Según la organización, las fuerzas rusas en la región ocupada de Luhansk están extrayendo personal sin entrenamiento de las oficinas de la comandancia militar local para inyectarlo directamente en las unidades de asalto, evidenciando un déficit operativo crítico en la línea de contacto.

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